Por Javier Amador e Iván Fernández/BBVA Research
La tasa de fondos federales de la Reserva Federal (Fed) se mantuvo sin cambios por unanimidad en el rango de 3,5%-3,75%. El comunicado de política monetaria, el primero bajo la conducción de Kevin Warsh, fue “algo más corto” y “algo más simple”, reduciéndose de 244 palabras en abril a apenas 114.
La reducción reflejó una evaluación más concisa de las condiciones económicas, aunque la caracterización general de la economía permaneció prácticamente sin cambios. Al igual que en abril, el Comité de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) continuó describiendo la actividad económica como creciendo a un ritmo “sólido”, pese a la incertidumbre asociada al conflicto en Medio Oriente; señaló que la tasa de desempleo ha variado poco y consideró que la inflación “permanece elevada”, reflejando en gran medida el shock energético.
La única incorporación relevante fue una referencia al “fuerte” crecimiento de la productividad y de la inversión en capital, probablemente reflejando el énfasis de Warsh en los factores de oferta de la economía y sus implicancias para la inflación.
El lenguaje de la era de Jerome Powell, que destacaba la gestión de riesgos y la necesidad de evaluar un amplio conjunto de información entrante, fue sustituido por un compromiso único, “inequívoco” y “unánime”: “El Comité garantizará la estabilidad de precios.”
Más importante aún, el Comité eliminó no solo el sesgo hacia una flexibilización monetaria que había generado tres votos disidentes en abril —tal como se esperaba—, sino también toda orientación futura explícita. Warsh sugirió que la visión de consenso, al menos por ahora, es que la orientación futura simplemente “no es adecuada para la coyuntura actual de política monetaria”, más que haber sido abandonada de manera permanente.
Sin embargo, la orientación futura retirada del comunicado reapareció de forma implícita a través de un dot plot claramente más restrictivo, entregando exactamente la señal que Warsh probablemente quería evitar.
Las proyecciones actualizadas del SEP (Summary of Economic Projections) continúan mostrando una economía creciendo por encima de su potencial durante el horizonte de previsión.
La proyección mediana de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026 fue revisada solo moderadamente a la baja, hasta 2,2%, desde 2,4%, mientras que las perspectivas para la tasa de desempleo permanecieron prácticamente sin cambios.
Las revisiones más significativas se produjeron en inflación. La inflación medida por el índice PCE para 2026 fue elevada a 3,6% desde 2,7%, aunque los participantes siguen esperando que la inflación vuelva al objetivo en 2028.
Las revisiones al alza no se limitaron a las presiones derivadas de la energía. La inflación subyacente medida por el PCE Core también fue revisada significativamente al alza, hasta 3,3%, seis décimas por encima de la proyección de marzo.
Si bien Warsh subrayó que los puntos del gráfico están escritos “con lápiz”, el dot plot se volvió claramente más restrictivo. La distribución observada en marzo, inclinada hacia recortes de tasas, prácticamente se ha invertido.
La nueva proyección mediana de 3,8% se ubica exactamente a mitad de camino entre mantener las tasas sin cambios y realizar una suba.
Actualmente: ocho participantes proyectan que no habrá cambios en las tasas este año. Solo uno sigue esperando un recorte.
De los nueve restantes: tres proyectan una suba. Cinco proyectan dos subas. Uno proyecta tres subas.
Además, la tasa de política monetaria ahora se proyecta por encima del nivel de largo plazo (3,1%) tanto en 2027 (3,6%) como en 2028 (3,4%).
Los mercados de futuros asignan ahora una probabilidad cercana al 90% de una suba de tasas antes de fin de año, frente a aproximadamente el 60% previo a la reunión.
Warsh anuncia una revisión
Durante gran parte de la conferencia de prensa, Warsh describió una agenda más amplia para las próximas semanas y meses destinada a revisar diversos aspectos del marco de política monetaria de la Reserva Federal.
En particular, anunció la creación de cinco grupos de trabajo enfocados en las comunicaciones de la Reserva Federal; el balance y el marco de reservas; fuentes alternativas de datos; la relación entre productividad y empleo; y los determinantes de la inflación.
Aunque Warsh enfatizó que el objetivo de inflación del 2% permanece firmemente vigente, reiteró que la Fed debe reevaluar cómo recopila información, comunica sus perspectivas y analiza los cambios estructurales de la economía.
Indicó que los grupos de trabajo deberían presentar recomendaciones antes de fin de año.
No obstante, ofreció muy poca orientación adicional sobre la trayectoria inmediata de la política monetaria. De hecho, la eliminación de la orientación futura podría reflejar no solo el histórico escepticismo de Warsh hacia este tipo de herramientas, sino también la dificultad de alcanzar consensos respecto a una señal neutral de política.
Umbral para bajar tasas más alto
El umbral para implementar nuevas reducciones de tasas es ahora considerablemente más elevado que a comienzos de año, mientras que la posibilidad de futuras subas ya no puede descartarse si la inflación no retoma su trayectoria hacia la meta.
Una fuente clave de incertidumbre sigue siendo la evolución del conflicto con Irán.
Si en los próximos días se alcanzara una resolución más duradera, se reabriera efectivamente el estrecho de Ormuz y los precios del petróleo retrocedieran de forma significativa, desaparecería una importante fuente de presión inflacionaria y de potenciales efectos de segunda ronda, reduciendo algunas de las preocupaciones de los participantes más restrictivos.
Asimismo, persiste incertidumbre sobre la continuidad de la resiliencia de la actividad económica, el consumo y el empleo.
Una moderación más rápida de la inflación y del gasto de los consumidores podría finalmente impedir que se materialicen las subas de tasas actualmente reflejadas en el dot plot.
Si bien seguimos esperando que la Reserva Federal mantenga las tasas sin cambios durante el resto del año, el cambio en el balance de riesgos ha incorporado un sesgo alcista a nuestras perspectivas.
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