La producción de petróleo de Venezuela es actualmente de un millón de barriles al día, en promedio. Una Pdvsa venida a menos, luego de su época de gloria, explica en gran parte esa merma de producción, justamente en tiempos en que la población venezolana necesita de mejores ingresos.
De todas formas, aun con bonanza, es probable que los beneficios cayeran en los bolsillos del chavismo y no derrama al resto de la sociedad, más allá de alimentar las “misiones” que poco y nada han solucionado. De ahí la “maldición del oro negro”, una expresión que se refiere a la paradoja de que, a pesar de tener las mayores reservas de petróleo del mundo, Venezuela ha sufrido un colapso económico y social por la corrupción política, la desigualdad y la falta de diversificación, en lugar de prosperidad.
El millón de barriles diarios es muchísimo menos de lo que llegó a tener Venezuela antes de que Hugo Chávez llegara al poder, cuando la producción era de 3,4 millones de barriles, hoy reducido al tercio.
Pero lo importante de las reservas venezolanas es su potencial. Según Francisco Monaldi, experto petrolero venezolano y director del Programa Latinoamericano de Energía de Rice University, Texas, EE.UU., una “estimación razonable” es que pudiera subir a cuatro veces, es decir, a 4 millones de barriles diarios en un lapso de menos de una década.
“Eso requeriría una alineación de factores institucionales y políticos, o sea, estabilidad, y que se atrayera muchísima inversión extranjera a Venezuela. Puede que no ocurra todo ese alineamiento, pero en todo caso es posible”, afirmó Monaldi a El País desde Texas.
Hay quienes afirman que, al menos, parte de la motivación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de derrocar al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, es la atracción por el “oro negro” venezolano. Así lo ha afirmado Jaime Abedrapo, doctor internacionalista en la Universidad de San Sebastián, en Santiago de Chile, en diálogo con el canal France 24, al expresar: “(Con la captura de Maduro del sábado) Trump busca una reivindicación geopolítica sobre el continente, y también la utilización del petróleo venezolano”.
Monaldi estuvo de acuerdo, aunque matizó el planteo, para El País: “no es claro cuál es la combinación de motivaciones que llevaron a la administración Trump a tomar esta decisión (de atacar territorio venezolano y capturar a Maduro). Claramente hay una variedad de elementos, pero el secretario de Estado, Marco Rubio, que ha sido el líder de esa política y no ha enfocado nunca su interés en el cambio de régimen en Venezuela en el tema petrolero per se, más bien en el hecho de que el dinero del petróleo venezolano se usaba contra los intereses de los Estados Unidos en términos de financiar a Cuba y a grupos considerados negativos para los Estados Unidos. Esa ha sido una prioridad para él”.
Monaldi no descartó que haya un elemento de interés en el tema petrolero por parte del administración Trump, en la medida en que, en el corto plazo, Venezuela no tendrá un impacto importante en el mercado petrolero, porque es un actor muy pequeño -con menos de 1% de la producción mundial-, pero hacia el futuro pudiera ser un actor más importante de aumentar las inversiones de empresas estadounidenses en ese país.
“Entonces, es difícil desentrañar, desmenuzar todas las motivaciones, pero no es descartable que haya tenido algún peso ese interés”, reconoció el experto petrolero desde Texas.
Lo cierto es que la transición en Venezuela tendrá el tema petrolero como uno de los temas centrales en las negociaciones que se lleven a cabo entre la administración Trump y el chavismo en el poder. Ya la líder de la oposición María Corina Machado había adelantado en una entrevista con El País (septiembre de 2023) que para contar con el apoyo de EE.UU. y “liberar a Venezuela”, en algo había que ceder, en alusión al petróleo venezolano. A la dirigente opositora le costaba aceptar que tenía que ser así, pero “no hay otra opción”, manifestó en ese momento.
Sobre las negociaciones entre EE.UU. y Venezuela en la transición, Monaldi planteó que pareciera improbable que el régimen quede “intacto” después de sacar a Maduro.
“La pregunta es si las negociaciones ocurren con algunos funcionarios de lo que era el gobierno de Maduro y Estados Unidos presionando por una serie de cambios, o pasamos a una situación de un cambio realmente de liderazgo”, se cuestionó.
“Pienso que desde el punto de vista energético no debería haber mayores disrupciones en términos de la capacidad de producción petrolera de Venezuela. La pregunta es, dependiendo del tipo de transición, si se van a liberalizar el bloqueo que hay actualmente”, precisó.
El experto proyectó que seguramente la liberación del bloqueo petrolero ocurrirá, como instrumento de negociación de la administración Trump, con figuras vinculadas al madurismo en el poder. Por su puesto que EE.UU. mantendrá “el sartén por mango” si entiende que, en algún momento, se llegar a requerir obstaculizar las exportaciones petroleras de Venezuela nuevamente.
“Obviamente lo que ha ocurrido (los ataques estadounidenses en Venezuela) tiene un impacto tremendo, pero es muy temprano para saber qué tipo de transición tendremos allí”, atajó.
Bajo el gobierno transitorio de Trump en Venezuela, es de prever que las petroleras estadounidenses tendrán mayor cabida y mejores condiciones en el país caribeño.
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