En Irán pasaron una segunda noche sin bombardeos estadounidenses, en una pausa en la guerra de casi cinco meses que, según la prensa norteamericana, se debe en parte a la disminución de municiones y de interceptores Patriot. Pese al alto el fuego firmado en abril y el protocolo de acuerdo de junio para avanzar en una paz duradera de junio, ambos países volvieron a los ataques en las últimas dos semanas debido a las tensiones alrededor del estratégico estrecho de Ormuz.
Sin embargo, aunque el viernes el presidente estadounidense Donald Trump no descartó ataques de mayor envergadura contra Irán, una relativa calma se instaló en la región tras casi dos semanas de enfrentamientos.
La interrupción de los bombardeos estadounidenses también propició una pausa en los ataques que Irán había lanzado como represalia en los últimos días contra varios países vecinos, aliados de Washington.
“Las dos últimas noches, los estadounidenses detuvieron sus ataques. Como nuestra estrategia está esencialmente basada en la respuesta, también hemos interrumpido nuestras operaciones”, dijo el portavoz militar Mohamad Akraminia.
Pero si los estadounidenses “insisten en continuar la guerra, particularmente a través de ataques aéreos”, el conflicto “se extenderá aún más”, agregó Akraminia. Esta pausa en los ataques revivió la esperanza de una reanudación de las negociaciones entre Washington y Teherán, truncadas por los combates en el estrecho de Ormuz, clave para el comercio de hidrocarburos.
Abierto después de la firma de un protocolo de acuerdo en junio que preveía un ciclo de negociaciones de paz de 60 días, Irán volvió a cerrar el estrecho tras la reanudación de las hostilidades. En las últimas 24 horas, seis navíos que intentaron cruzar ese paso fueron detenidos, afirmó la televisión estatal de Irán.
Como ya ocurrió al comienzo de la guerra, el conflicto volvió a extenderse más allá de esa ruta marítima para incluir bases estadounidenses, barcos en la región y países en el Golfo. La guerra, que según calculó Trump inicialmente duraría cuatro o cinco semanas, se acerca ahora a su quinto mes.
Tribunal
En otros asuntos, EE.UU., un tribunal federal de apelaciones rechazó la petición del Gobierno del presidente Trump para aplicar en 23 estados una orden ejecutiva que busca imponer nuevas restricciones al voto por correo antes de las elecciones de noviembre, en las que estará en juego el control del Congreso.
La Corte de Apelaciones del Primer Circuito confirmó, en un fallo emitido el sábado, la suspensión temporal dictada el pasado 25 de junio por la jueza federal Indira Talwani, quien concluyó que varias disposiciones de la medida probablemente vulneran la Constitución.
El Departamento de Justicia había solicitado suspender esa decisión mientras continúa el proceso de apelación, al argumentar que la demanda presentada por una coalición de 23 estados y el Distrito de Columbia, encabezada por California, Massachusetts, Nevada y Washington, era prematura porque las agencias federales aún no habían terminado de desarrollar las medidas necesarias para implementar la orden. El tribunal rechazó ese argumento y sostuvo que los estados ya debían prepararse para las elecciones. “Los estados demandantes no tienen otra opción práctica que responder a la orden ahora”, escribieron los jueces.
La orden ejecutiva, firmada por Trump en marzo, instruye al Departamento de Seguridad Nacional a elaborar listas de estadounidenses con derecho a voto a partir de registros federales de ciudadanía y ordena al Departamento de Justicia dar prioridad a las investigaciones contra funcionarios electorales estatales y locales que envíen papeletas a personas consideradas no elegibles para votar. EFE, AFP