Congreso de Perú se encaminaba anoche a elegir al presidente que reemplazará a José Jerí, destituido el martes por el mismo Parlamento a menos de dos meses para las elecciones generales.
Al cierre de esta edición, José María Balcázar (Lista 4, 46 votos) y María del Carmen Alva (Lista 2, 43 votos) habían pasado a una segunda vuelta luego de la primera ronda de votación, en la que 117 legisladores emitieron sufragaron sin llegar a la mayoría de 59 votos para coronarse como titular del Congreso y, por consiguiente, como presidente de Perú.
La cita comenzó a las 18, con el quórum de 62 congresistas. Había cuatro candidatos y se necesitaba mayoría simple para que uno de ellos se convierta en presidente.
Las opciones para designar a un presidente interino eran limitadas, ya que la mayoría de los legisladores buscará renovar su banca en apenas dos meses.
De los 130 integrantes del Congreso, 57 se inscribieron como candidatos al Senado, 29 a la Cámara de Diputados y dos al Parlamento Andino. Eso redujo a 42 el número de parlamentarios habilitados, un grupo que, además, exhibe índices de aprobación muy bajos. De allí surgieron, finalmente, los nombres que disputarán la Presidencia del Perú.
Cuatro candidatos se presentaron para asumir este reto: Alva, que partía como favorita tras haber sido ya presidenta del Congreso en el periodo 2021-2022; Balcázar, que fue magistrado y miembro de la Corte Suprema de Justicia de Perú; y los congresistas Héctor Acuña y Edgar Reymundo.
En la votación, Acuña obtuvo 13 votos, mientras que Reymundo recibió 7, por lo que ambos quedaron fuera de la contienda.
Alva, de 58 años, es abogada y pertenece al partido Acción Popular. Balcázar, de 83 años, pertenece al partido Perú Libre, que ganó la Presidencia de Perú en 2021 con Pedro Castillo -luego destituido por su fallido intento de golpe de Estado de fines de 2022-.
Quien sea elegido reemplazará a Jerí, que había asumido la Presidencia en octubre pasado al ser el presidente del Congreso en el momento de la destitución de la entonces presidenta Dina Boluarte, pero este martes fue destituido debido a los cuestionamientos acumulados por reuniones semiclandestinas con empresarios chinos y presuntas irregularidades en contrataciones de funcionarios. Jerí cayó en desgracia en enero cuando la fiscalía le abrió una investigación por presunto “tráfico de influencias y patrocinio ilegal de intereses”.
Su situación se complicó este mes con otra indagación sobre “tráfico de influencias” por su presunta intervención en la contratación de nueve mujeres en su gobierno. Su mandato debía garantizar la transparencia de las elecciones presidenciales y legislativas de abril.
“Esta crisis podría ser una carga electoral para los partidos que colocaron a Jerí en la presidencia, como Fuerza Popular de Keiko Fujimori”, dijo a la AFP Fernando Tuesta, politólogo de la Universidad Católica.
La estabilidad del octavo presidente no está garantizada: “No se puede asegurar que quien reemplace a Jerí pueda llegar a julio de 2026”, apuntó el analista político Augusto Álvarez a la AFP.
“Vivimos en la incertidumbre”, se lamentó Erick Solórzano, médico de 29 años, quien dijo a la AFP que el cambio de presidente unas pocas semanas antes de las elecciones generales acentuó la “angustia” de los peruanos sin resolver los problemas de la vida diaria.
Perú atraviesa desde 2016 una crisis de inestabilidad institucional caracterizada por un poder legislativo dominante sobre un Ejecutivo débil.
De los últimos siete presidentes, cuatro fueron destituidos por el Congreso y dos renunciaron antes de correr la misma suerte. Solamente uno pudo terminar su mandato interino.
Edgardo Torres, un ingeniero industrial de 29 años, consideró que “los presidentes no duran por el tema de la corrupción”. “Nosotros necesitamos un líder en un país tan inestable”, afirmó.
El mandatario saliente aseveró ayer en un mensaje publicado en la red social TikTok que “servir a Perú fue y seguirá siendo un honor”.
“No es sencillo resolver en meses lo que lleva décadas pendiente, pero cada paso se dio con convicción, responsabilidad y entrega”, señaló Jerí, que apenas logró durar cuatro meses en el cargo.
“Dejamos encaminado nuestro encargo más firme: garantizar elecciones limpias y transparentes, y seguir fortalecimiento la seguridad como base de un país con orden y futuro”, añadió.
De su tiempo como mandatario de Perú, Jerí apuntó que se queda con “el cariño de la gente” en cada región que visitó, y con la deuda de no lograr ir a todas las regiones del país.
Hasta anoche, Perú estaba acéfalo por más de 24 horas, de acuerdo a la decisión del Congreso, un caso inédito en la historia reciente de este país.
“La mesa directiva declara la vacancia del presidente de la república”, anunció el martes el jefe encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, luego de la moción contra Jerí. Se necesitaban 58 votos para destituirlo.
Perú celebrará elecciones el 12 de abril para elegir a un nuevo presidente y renovar el Congreso.
Más de una treintena de postulantes compiten por la Presidencia en los comicios de abril, una cifra inédita para el país.
Presidentes antes de José Jerí
La crisis empezó en el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, elegido en julio de 2016 por cinco años tras derrotar en una apretada elección a Keiko Fujimori. Durante ese quinquenio, Fujimori tuvo mayoría absoluta en el parlamento y forzó la renuncia de Kuczynski en marzo de 2018, en vísperas de que el Congreso lo destituyera por el escándalo de Odebrecht.
Gobernó 20 meses. Martín Vizcarra, vicepresidente de Kuczynski, asumió el poder en marzo de 2018 para completar un mandato previsto hasta julio de 2021. Heredó la enemistad del fujimorismo. El 10 de noviembre de 2020, el Congreso lo destituyó en un juicio político por “incapacidad moral permanente”.
Estuvo 32 meses en el poder. La caída de Vizcarra llevó al poder al entonces jefe del Congreso, Manuel Merino, quien permaneció cinco días al frente del país. Renunció tras violentas protestas que dejaron dos muertos. Tras la dimisión de Merino, el parlamento eligió al centrista Francisco Sagasti como presidente de transición.
Es el único que completó un mandato de ocho meses hasta julio de 2021 luego de las elecciones de ese año. Luego, Pedro Castillo acabó destituido en diciembre de 2022 por intentar disolver el Congreso y gobernar por decreto. Su vicepresidenta, Dina Boluarte, lo reemplazó, pero fue removida del cargo el 10 de octubre pasado por el mismo Congreso que la encumbró.