Un hombre de 61 años fue condenado en Sídney por un delito poco común: traficar reptiles nativos en bolsas de pop, latas de galletas y hasta en una cartera, según informó el Ministerio de Medioambiente australiano, también conocido como DCCEEW. La pena total será de ocho años de cárcel.
El Tribunal de Distrito de Nueva Gales del Sur, con sede en Downing Centre, impuso la sentencia el pasado viernes, que incluye un período mínimo sin libertad condicional de cinco años y cuatro meses, por tres cargos combinados de intento de exportación de especímenes nativos en 15 paquetes enviados entre 2018 y 2023 a Hong Kong, Rumania, Corea del Sur y Sri Lanka.
Según el comunicado, se trata de la mayor condena impuesta a un traficante de fauna silvestre en Australia, sin aclarar si el acusado completó algunas de sus exportaciones ilegales.
Se lograron recuperar al menos 101 reptiles vivos
Investigadores del ministerio recuperaron 101 reptiles vivos en paquetes interceptados y, con la asistencia de la Policía de Nueva Gales del Sur, incautaron varios cientos más durante registros posteriores en varias operaciones.
Los animales, entre ellos lagartos Tiliqua rugosa (o shingleback), lagartos lengua azul, dragones barbudos y distintas especies de eslizones (reptiles de cuerpo alargado y cilíndrico), eran colocados en bolsas de algodón y ocultados dentro de envases comunes para evitar su detección.
Otros tres miembros de esta red criminal también fueron condenados.
"El comercio internacional ilegal de nuestra preciada fauna es cruel y tiene un impacto devastador en la biodiversidad", señaló un portavoz del DCCEEW en el texto, y advirtió que esta sentencia "envía un mensaje claro" a quienes buscan lucrarse con la exportación ilícita de especies protegidas.
La exportación de especies nativas reguladas sin permiso constituye un delito bajo la legislación ambiental nacional australiana, con penas máximas de hasta diez años de prisión y multas de 330.000 dólares australianos (unos 9.039.550 uruguayos) para los individuos.
Agencia EFE