Manifestantes que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz en Bolivia rechazaron ayer viernes los nuevos llamados del gobierno a dialogar y aumentaron los bloqueos de carreteras que sitian desde hace un mes a la capital política del país.
Sindicatos y grupos opositores alentados por el expresidente Evo Morales piden a Paz, con seis meses en el poder, una salida a la crisis económica, la peor en cuatro décadas, pero sus reclamos se radicalizaron al considerar que no fueron escuchados.
Vestidos con ponchos y mascando hojas de coca, cientos de campesinos aimaras tomaron ayer viernes la principal autopista que conecta a la ciudad de El Alto, a 4.100 metros de altitud, con La Paz.
“Nos han invitado (a conversar), pero nosotros mismos hemos dicho: no podemos dialogar, este gobierno tiene que irse”, dijo a la AFP Juan Hidalgo, un dirigente de los Ponchos Rojos, poderoso sindicato campesino que protesta en las afueras de La Paz.
Enormes bloques de concreto impedían el paso de vehículos.
Ayer viernes se reportaron más de 70 tomas de autopistas en el país, según la estatal Administradora Boliviana de Carreteras, una veintena más que a inicios de semana.
El miércoles, Paz invitó “por última vez” a negociar a los principales sindicatos. El mandatario tiene vía libre para declarar estados de excepción y controlar protestas con militares.
Mario Argollo, líder de la Central Obrera Boliviana, el sindicato más grande del país, tiene una orden de captura por “instigación a delinquir” y “terrorismo”. Se rehúsa a conversar con el gobierno mientras no se elimine la medida. AFP