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Rusia prohibió el movimiento LGBT en el país y lo reconoció como una "organización extremista"

El Tribunal Supremo ruso tomó la medida este jueves 30 de noviembre y generó repudio por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Amnistía Internacional.

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Fachada del Tribunal Supremo de Rusia.
Fachada del Tribunal Supremo de Rusia.
Foto: AFP

EFE
El Tribunal Supremo de Rusia prohibió el movimiento LGBT en este país al considerarlo una "organización extremista" a petición del Ministerio de Justicia.

"Reconocer el movimiento internacional cívico LGBT como una organización extremista y prohibir sus actividades en territorio de Rusia", dictaminó el juez, Oleg Nefédov, según informó la agencia Interfax.

La medida, que tiene efecto "inmediato", prohíbe la propaganda, la publicidad, el generar interés y animar a integrar las filas del movimiento. Según la fuente, el fallo "no afecta al derecho de los ciudadanos a la vida privada", ya que la homosexualidad dejó de ser un delito en este país en 1993.

El dictamen transcurrió a puerta cerrada y solo contó con la presencia de representantes del Ministerio de Justicia, que remitieron la demanda el pasado 17 de noviembre.

Activistas LGBT crearon en el último momento la organización Movimiento Internacional Cívico LGBT, que hasta entonces no existía, con el fin de defender los derechos del movimiento, pero no fueron invitados.

El demandante, el Ministerio de Justicia, expuso que se detectaron "tendencias extremistas", lo que incluye "la incitación al odio social y religioso", en las actividades de dicho movimiento.

Oleg Nefédov, juez del Tribunal Supremo de Rusia, leyendo la decisión de prohibir el movimiento LGBT en el país.
Oleg Nefédov, juez del Tribunal Supremo de Rusia, leyendo la decisión de prohibir el movimiento LGBT en el país.
Foto: AFP

Organizaciones de derechos humanos rusas se dirigieron el miércoles 29 al Supremo para que no reconociera el movimiento LGBT como extremista, aduciendo que "es imposible" considerar un movimiento cívico a una serie de personas que pertenecen a un grupo social o están unidos por cualidades personales concretas. "Esto sería tan absurdo como, por ejemplo, llamar movimiento social a todos los pensionistas o a la gente que pertenece a una particular etnia", apuntaron.

Además, acusaron al Estado de querer "controlar las creencias" de los rusos, al tiempo que inculcan "los valores familiares 'tradicionales', supuestamente incompatibles con las actividades de dicho movimiento".

"También se contradirá con las cláusulas de la Constitución que establecen que Rusia es un Estado laico", insistieron. Los activistas advirtieron de que los organizadores del movimiento podrían ser condenados a 10 años de cárcel y será perseguido cualquiera de sus integrantes.

En noviembre de 2022, la Duma (cámara de diputados) aprobó una ley que prohibía totalmente la propaganda LGBT, la pedofilia y el cambio de sexo.

Además, en junio prohibió las operaciones quirúrgicas de cambio de sexo, lo que provocó una gran alarma entre la comunidad trans.

Recientemente, el viceministro de Justicia, André Luguínov, aseguró ante la ONU que en Rusia no hay discriminación ni persecución de la comunidad homosexual, y consideró que la prohibición de las manifestaciones públicas de dicho colectivo responde a los valores morales del país.

La reforma constitucional de 2020 introdujo el concepto de que el matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer, después de que Vladimir Putin asegurara que, mientras sea presidente, en Rusia no habrá matrimonio homosexual.

Críticas de la ONU y Amnistía Internacional

El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, condenó la decisión del Tribunal Supremo y pidió a las autoridades rusas que reconsideren la medida.

"Tal decisión condena a defensores de derechos humanos y a cualquier persona que defienda la causa del colectivo LGBT a ser etiquetados como extremistas, algo que les puede costar graves consecuencias sociales y penales en Rusia", advirtió Türk en un comunicado.

El alto comisionado agregó que "nadie debería ser encarcelado por trabajar por los derechos humanos, ni deberían denegarse sus derechos humanos por su orientación sexual o su identidad de género".

"Pido a las autoridades rusas que retiren de forma inmediata las leyes que restrinjan inapropiadamente el trabajo de los defensores de derechos humanos, o que discriminen a personas LGBT", agregó Türk en la nota oficial.

En tanto, Amnistía Internacional (AI) advirtió que la prohibición del movimiento podría tener "consecuencias catastróficas".

"Se corre el riesgo de llegar a una prohibición total de las organizaciones LGBTI, lo que conduciría a violaciones de gran alcance de los derechos a la libertad de asociación, expresión y reunión pacífica, así como del derecho a la no discriminación", dijo Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central, en un comunicado.

Struthers alertó de que "esto afectará a numerosas personas y las consecuencias podrían ser catastróficas". La decisión del Tribunal Supremo de Rusia, según la ONG, es "vergonzosa y absurda" y "conducirá a la persecución de activistas LGBTI".

Asimismo, AI llamó a las autoridades rusas a revertir su decisión y a la comunidad internacional a solidarizarse.

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