LA DEFINICIÓN
De todas formas el escenario aún no está definido ya que los estados de Carolina del Norte y Georgia podrían cambiar las mayorías si Joe Biden gana las elecciones en EE.UU.
Además de quién ocupará la Casa Blanca por los próximos cuatro años, el martes los estadounidenses renovaron parte del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. En principio, los republicanos seguirán controlando el Senado y los demócratas la Cámara Baja.
La posibilidad de que los republicanos sigan controlando el Senado se reforzó con la reelección de Susan Collins en su estado natal de Maine. Collins, a veces crítica del presidente republicano Donald Trump, proclamó su victoria ayer miércoles pese a que su rival demócrata, Sara Gideon, había salido victoriosa en la mayoría de las encuestas.
Por su lado, que los demócratas hayan lograron mantener su mayoría en la Cámara de Representantes, posiciona a Nancy Pelosi para continuar como presidenta del cuerpo otros dos años más.
En el Senado, los demócratas arrebataron dos escaños a los republicanos, en Colorado y Arizona. Pero los republicanos equilibraron la balanza al derrotar a un senador demócrata en Alabama, conservando los escaños en estados donde estaban bajo seria amenaza.
Controlar el Senado es vital en Estados Unidos, ya que el partido que tenga la bancada mayoritaria en esa cámara elige las leyes que se votan en el pleno y aquí también se confirman las nominaciones sugeridas por el presidente para cargos importantes.
Los republicanos controlan actualmente la Cámara Alta con 53 escaños de un total de 100. Treinta y cinco asientos estaban en juego el martes.
Los demócratas necesitan desbancar a cuatro republicanos si quieren hacerse con la mayoría, aunque si Joe Biden logra llegar a la Casa Blanca solo necesitarían tres escaños nuevos, ya que en caso de que haya un equilibrio 50-50 el vicepresidente ejerce un voto decisivo.
La oposición esperaba conquistar varios lugares de los republicanos que parecían vulnerables. Pero recibieron resultados decepcionantes en Iowa, Maine y Carolina del Sur. Todas sus esperanzas estaban, hasta ayer miércoles por la tarde, en Carolina del Norte y Georgia, en un escenario que sin embargo parecía poco probable.
Dos grandes aliados de Trump fueron reelegidos: el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell y el senador de Carolina del Sur Lindsey Graham quien enfrentó una dura carrera ante el afroestadounidense Jaime Harrison.
Graham se vio envuelto en una polémica en las últimas semanas después de que supervisara el proceso de nominación de la jueza conservadora Amy Coney Barrett a la Corte Suprema. El proceso generó indignación entre los demócratas que afirmaban que la vacante debía ser llenada por el gobierno resultante de las elecciones de este martes.

Había muchas expectativas sobre Harrison ya que las encuestas auguraban una carrera muy pareja, después de que el demócrata lograra recaudar un récord de donaciones para su campaña.
“Todo lo que puedo decir es que esto ha sido abrumador. Nunca me habían desafiado así, y nunca antes había recibido más apoyo que esta noche”, dijo Graham tras conocer que había derrotado a su oponente.
La novata senadora de Iowa Joni Ernst, una estrecha aliada de Trump que los demócratas pensaban poder vencer, también defendió su escaño pese a las encuestas.
“¡Lo logramos!”, celebró Ernst en Twitter.
Otro distrito muy disputado es Carolina del Norte, donde las cadenas de televisión todavía no han declarado a un ganador pero el senador republicano Thom Tillis proclamó su victoria con cerca del 94% de los votos escrutados. Por lo tanto, quedan escasas esperanzas demócratas en ese estado, así como en Georgia, donde David Perdue aventajaba al demócrata Jon Ossoff.
Si los demócratas ganaran en Carolina del Norte y en Georgia, tomarían el control del Senado siempre que Biden sea elegido presidente (50 escaños).
Los republicanos se llevaron Kentucky, donde el líder de la bancada mayoritaria, Mitch McConnell, ganó con facilidad.
También ganaron los asientos al Senado por Montana, con el popular gobernador demócrata Steve Bullock como candidato, Iowa y Texas.
En tanto, el exgobernador demócrata de Colorado, John Hickenlooper, derrotó al actual senador republicano Cory Gardner en su estado. En Arizona, el exastronauta estadounidense Mark Kelly derrotó a la senadora republicana y expiloto Martha McSally.
Cámara Baja.
En la Cámara de Representantes, a falta de 64 escaños por asignar, las proyecciones indican que los demócratas ganaron 190 escaños y los republicanos 181. Los demócratas aspiraban a ganar hasta 15 escaños más, pero les será difícil mantener su actual margen de 232 a 197.
Las que no han pasado penas para revalidar sus escaños han sido las cuatro miembros de “The Squad” (La brigada”), las populares jóvenes congresistas Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley.
Todas ganaron con márgenes muy amplios y en la próxima Cámara posiblemente puedan ampliar su “brigada” a nuevos miembros también seguidores de la corriente “izquierdista” del senador Bernie Sanders que salieron elegidos por primera vez.
Primera banca para el grupo QAnon
El Congreso de Estados Unidos contará con su primera congresista que adhiere abiertamente al movimiento QAnon, que promueve teorías conspirativas. Al ganar un escaño por Georgia, la republicana Marjorie Taylor Greene (46) se convirtió en la primera legisladora estadounidense que ha declarado su fe en QAnon, un grupo formado en foros de Internet y que ha sido etiquetado por el FBI como potencial amenaza de terrorismo doméstico. Los seguidores de ese movimiento creen que el mundo está dirigido por una organización de pedófilos satánicos que, entre otras cosas, conspiran para derrocar al presidente Donald Trump. El propio Trump ha evitado disputar las teorías de la conspiración de QAnon.
Tres que hacen su propio camino
El Bronx se lo llevó un joven negro de origen latino
El nutrido grupo de políticos hispanos que aspiraban llegar a la Cámara de Representantes por primera vez tuvieron una noche electoral muy dispar el martes. Las buenas noticias las dio el joven demócrata afrolatino Ritchie Torres, que arrasó en Nueva York, al hacerse con cerca del 88,2% de los votos en un distrito que abarca el barrio hispano del Bronx. El latino, de 32 años, sustituirá al veterano congresista demócrata José Serrano, tras pasar por encima del aspirante republicano Patrick Delices.
El rapero Kanye West ya piensa en las elecciones de 2024
Mientras Estados Unidos y el resto del mundo esperan para ver quién gana entre Donald Trump y Joe Biden, Kanye West, el rapero que presentó sin ninguna posibilidad su candidatura presidencial, indicó que ya mira las próximas elecciones. “KANYE 2024”. Ese fue el mensaje que escribió en la noche del martes el su cuenta de Twitter, donde tiene 30,9 millones de seguidores. Antes de esa publicación, West dedicó la jornada electoral a publicar varias imágenes sobre su cita con las urnas.
Ocasio-cortez renovó su banca en la Cámara de Representantes
Los republicanos gastaron millones para derrotarla, pero fue en vano: la estrella demócrata Alexandria Ocasio-Cortez fue ree-lecta al Congreso federal por una cómoda mayoría, al igual que el resto del grupo “The Squad”, integrado también por tres compañeras suyas del ala izquierda del partido. La legisladora de 31 años recaudó la increíble suma de 17 millones de dólares para su campaña y superó en 38 puntos porcentuales a su rival republicano John Cummings, un expolicía y profesor de 60 años.
Black Lives Matter tendrá su congresista.
La demócrata Cori Bush se convirtió en la primera activista de “Black Lives Matter” (Las vidas de los negros importan) que llega al Congreso federal, después de un año marcado por las protestas encabezadas por ese grupo contra el racismo. Bush, una enfermera de 44 años, hizo además historia como la primera mujer negra que representa al estado de Misuri en el Congreso, y se enmarca en el ala izquierdista del Partido Demócrata, como las integrantes de la llamada “Brigada” a la que pertenece Alexandria Ocasio-Cortez, que renovó su banca. Un récord de 318 mujeres compitieron este año por escaños en la Cámara de Representantes o el Senado federal, de las cuales 117 eran mujeres de raza no blanca.