LOS AVANCES CIENTÍFICOS

OMS espera la vacuna contra el COVID-19 para principios del 2021

La carrera se hace cada vez más vertiginosa, con los países más desarrollados invirtiendo miles de millones de dólares en los laboratorios que están desarrollando las vacunas.

Unos 10 proyectos en fase clínica y 126 en preclínica. Foto: AFP
Unos 10 proyectos en fase clínica y 126 en preclínica. Foto: AFP

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Principios de 2021. Esa es la fecha que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que esté disponible una vacuna contra el COVID-19. Así lo reveló ayer miércoles la directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, la española María Neira.

“La fecha sería primeros días del año próximo. Los optimistas dicen que antes de final de este año. Ojalá tengan razón”, indicó Neira en la conferencia “COVID-19: la encrucijada de la OMS”, organizada por Barcelona Tribuna.

Según la experta, “es fundamental el desarrollo de la vacuna, pero también asegurarse de que la fabricación y la distribución se producen con equidad”. A la OMS, añadió, le corresponderá “coordinar y arbitrar” la carrera por la vacuna.

Carrera que se hace cada vez más vertiginosa, con los países más desarrollados invirtiendo miles de millones de dólares en los laboratorios que están desarrollando las vacunas.

Hasta hace una semana, había 10 proyectos de vacuna en fase clínica, y 126 en fase preclínica, según la OMS.

Resulta difícil saber qué proyecto está más avanzado, pero algunas compañías han informado mucho sobre el suyo, como la estadounidense Moderna. Su vacuna entrará en su tercera (y última) fase de ensayos clínicos en julio.

El gigante británico AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que trabajan juntos, lanzarán pronto un ensayo con 50.000 voluntarios.

La estadounidense Johnson & Johnson prevé poder distribuir un millón de dosis el año próximo.

En Francia, Sanofi desarrolla dos tipos de vacunas, que en principio iniciarán dentro de poco los tests preclínicos (experimentación animal). El primero, en colaboración con el británico GSK, podría estar a disposición del público dentro de 18 meses. Para el segundo, Sanofi espera tener una vacuna “disponible a gran escala” para finales de 2021.

Japón también avanza. Un consorcio formado por entes públicos y privados de Osaka comenzará a probar en humanos una potencial vacuna a finales de este mes.

Otra que viene bien es la alemana CureVac, que recibió la autorización para realizar un estudio clínico en humanos, informó el Instituto Paul Ehrlich (PEI), competente a nivel federal en Alemania en materia de vacunas y medicamentos biomédicos. “La autorización es el resultado de una meticulosa evaluación del potencial perfil riesgo-beneficio de la posible vacuna. El ensayo de posibles vacunas en personas es un importante hito en el camino hacia la aprobación de vacunas seguras y eficaces contra la COVID-19 para la población no solo de Alemania”, dijo el PEI.

Se trata de la segunda empresa alemana después de BioNTech en recibir la correspondiente autorización para probar en personas una posible vacuna contra el coronavirus.

Rusia no quiso estar afuera, y comenzó el miércoles los ensayos clínicos humanos de sus dos primeros prototipos de vacunas contra el coronavirus en el Centro de Investigaciones Epidemiológicas y de Microbiología Nikolai Gamaleia.

China también está en carrera, y esta semana anunció resultados. China National Biotec Group (CNBG) dijo el martes que su vacuna experimental ha desencadenado anticuerpos en pruebas clínicas y que la compañía planea realizar pruebas avanzadas en humanos en otros países, entre ellos Brasil.

vacunas
Foto: Archivo

Esta es la primera vez que la industria farmacéutica mundial logra comercializar una vacuna tan rápidamente.

“Es algo inédito. Esto se explica por el hecho de que ya existía un cierto conocimiento por las epidemias anteriores de SRAS y Mers (coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio). Y se movilizó una financiación excepcional”, explicó la economista Nathalie Coutinet.

Financiación.

Para garantizar el acceso a la vacuna, los gobiernos financian parte de su desarrollo o encargan pedidos, a menudo a varios laboratorios a la vez. Esos acuerdos limitan los riesgos para las empresas, que no tienen que hacer frente en solitario al desafío financiero de un eventual fracaso, al tiempo que los Estados se aseguran una cierta visibilidad.

Estados Unidos lanzó la “Operación Warp Speed”, una asociación pública-privada que persigue garantizar una cantidad suficiente de vacunas para los estadounidenses para 2021, a través de programas de financiación y de apoyo a los laboratorios.

En varios países de Europa, los gobiernos tratan de garantizarse su aprovisionamiento. Es el objetivo del acuerdo que firmaron AstraZeneca y Alemania, Francia, Holanda e Italia. Según este, todos los países de la Unión Europa, junto con otros Estados voluntarios, podrían recibir hasta 400 millones de dosis de la vacuna.

Los grupos farmacéuticos han indicado que desean que el precio de la vacuna sea razonable, o incluso venderla a precio de coste.

AstraZeneca se comprometió a “no ganar beneficios con la vacuna”, según declaró su presidente para Francia, Olivier Nataf, en la emisora France Info, quien precisó que la dosis podría facturarse a unos 2 euros (2,25 dólares).

En cuanto a los países en vías de desarrollo, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, consideró a principios de junio que la futura vacuna debería considerarse un “bien público mundial” accesible a todos, durante una cumbre virtual de la Alianza por la vacuna, en base al principio de solidaridad entre países ricos y pobres.

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