El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ordenó iniciar negociaciones directas con Líbano tras una ofensiva aérea que dejó más de 300 muertos, en un contexto de frágil tregua regional tras cinco semanas de guerra en Medio Oriente. Beirut condiciona cualquier diálogo a un cese el fuego previo, mientras los ataques contra posiciones de Hezbolá y los combates en la frontera mantienen la tensión y ponen en riesgo la estabilidad alcanzada en los últimos días. La propuesta de negociaciones directas entre Israel y Líbano, inédita en décadas, fue anunciada por Netanyahu tras intensos llamados internacionales para ampliar la tregua. Según el mandatario, el diálogo abordará el desarme de Hezbolá y la posibilidad de avanzar hacia relaciones de paz entre ambos países, que siguen técnicamente en guerra.
Sin embargo, desde Líbano la respuesta fue cautelosa. Un alto funcionario afirmó que el país "quiere un cese el fuego antes de iniciar cualquier negociación", mientras que el diputado de Hezbolá Ali Fayyad reiteró el "rechazo" del grupo a esa instancia.
En el terreno, la situación sigue siendo crítica. Los bombardeos en Líbano contra Hezbolá dejaron más de 300 muertos y cerca de mil heridos, según el Ministerio de Salud. En zonas como Ain el Mreisseh, rescatistas continúan buscando víctimas entre escombros.
"No sabemos dónde está mi sobrina (...), los rescatistas trabajan sin descanso", dijo a la AFP Taha Qarqamaz, afectado por los ataques. Otro residente, Jaled Salam, cuestionó los objetivos: "¿Dónde está Hezbolá aquí?".
Pese a la tregua general en la región, este jueves murieron al menos cinco personas en nuevos ataques en el sur libanés, informaron autoridades de ese país, donde también se reportaron enfrentamientos directos. Israel, además, advirtió sobre posibles bombardeos en el sur de Beirut, considerado bastión del grupo chiita.
Tensión regional y negociaciones en curso
En paralelo, Islamabad será sede de nuevas negociaciones entre representantes iraníes y estadounidenses, encabezados por el vicepresidente JD Vance. El programa nuclear iraní sigue siendo uno de los puntos más conflictivos. Teherán descartó limitar el enriquecimiento de uranio, mientras Estados Unidos e Israel lo acusan de buscar desarrollar armas nucleares.
Trump advirtió que mantendrá tropas cerca de Irán hasta lograr un "acuerdo real" y amenazó con una escalada si fracasan las conversaciones: "disparará más fuerte de lo que nadie haya visto nunca".
En Irán, la tregua no disipa la incertidumbre. Miles de personas se reunieron en Teherán al cumplirse 40 días de la muerte del exlíder supremo Alí Jamenei. Algunos ven el alto al fuego como una victoria, mientras otros temen tanto la reanudación del conflicto como la continuidad del régimen.
En el plano económico, el impacto del conflicto sigue latente. Aunque el estrecho de Ormuz fue reabierto y un petrolero cruzó la vía por primera vez desde la el alto al fuego, los precios del crudo volvieron a acercarse a los US$ 100 por barril. El Fondo Monetario Internacional advirtió que la guerra podría empujar a 45 millones de personas a la inseguridad alimentaria.
Con información de AFP
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