El estado venezolano de La Guaira está ahora más militarizado de lo habitual, cuando se cumplieron nueve días del doble terremoto y seis meses desde que Estados Unidos capturara al dictador Nicolás Maduro durante una operación en Caracas.
En La Guaira, se ven largas filas de personas que esperan su turno para recibir comida, mientras continúa la remoción de escombros. Las labores de búsqueda siguen, a pesar de que la probabilidad de encontrar a más personas con vida disminuye con el paso de las horas.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció que mantiene conversaciones con Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para “recuperar recursos” que permitan la reconstrucción de infraestructura afectada.
La portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU (OIM), Zoe Brennan, estimó que hasta 6,7 millones de personas podrían haberse visto afectadas por los terremotos.
La cifra oficial de fallecidos aumentó a 2.645, mientras que la de heridos se elevó a 12.666, informó ayer viernes el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez -hermano de Delcy-, quien sigue sin ofrecer un balance sobre el número de personas desaparecidas.
El doble terremoto de hace una semana es el más mortífero que ha vivido Venezuela en el último siglo. Afectaron Caracas y otros seis estados del norte del país. La región más golpeada ha sido La Guaira, una zona costera que ya vivió una tragedia por un deslave en 1999 que dejó miles de muertos.
Una primera evaluación experimental rápida realizada por la agencia espacial estadounidense NASA, a partir de imágenes satelitales, indica que el doble terremoto en Venezuela podría haber dejado unos 58.870 edificios dañados o destruidos en toda la región afectada.
Cadáveres
Sin esperanzas de encontrar a sus familiares con vida, los deudos del doble sismo de Venezuela exigieron ayer viernes más rapidez para recuperar los cuerpos, a medida que aumenta la incertidumbre sobre el número de víctimas de la tragedia.
Cumplidos nueve días del sacudón, las brigadas de rescate comienzan a cerrar operaciones de búsqueda de sobrevivientes, aunque muchos se aferran a un ruido como señal de vida entre los escombros.
Las personas que intentan recuperar los cuerpos de sus familiares terminaron a los gritos con quienes creen que aún hay vida dentro.
“Hasta que yo no recupere los cuerpos, yo no voy a estar tranquilo”, aseguró José Francisco Liendo, de 50 años, que tiene a su padre y a su hermana sepultados bajo las ruinas del edificio en Caraballeda. “Que no vengan las máquinas y se los lleven como basura. Ese es el objetivo”.
“Es miserable”
El gobierno evita hablar de desaparecidos, estimados en 50.000 por Naciones Unidas. Los damnificados se calculan en millones. Muchos están en la calle o en precarios refugios instalados en parques sin un futuro claro en el horizonte.
La reacción del gobierno ante la tragedia ha sido blanco de duras críticas por parte de muchos en La Guaira, que denunciaron la ausencia de rescatistas hasta la llegada de las brigadas internacionales. Fueron los vecinos, familiares y voluntarios quienes removieron escombros y buscaron gente en las primeras horas que siguieron a los terremotos.
Delcy Rodríguez busca defender la respuesta oficial: “La primera decisión ese día fue: se militariza el estado La Guaira porque no podíamos permitir que laboratorios mediáticos y matrices mediáticas creadas para perturbar y generar caos imposibilitaran las labores de búsqueda y rescate”, añadió. “¡Es miserable! ¡Desalmado!”.
La presidenta encargada descartó que los muertos terminarán en fosas comunes y ordenó su debida identificación. Una morgue improvisada opera al aire libre en el puerto de La Guaira, donde hay largas filas para recibir el cuerpo de seres queridos y el acta de defunción. Pero la gente denuncia falta de apoyo en la recuperación de cadáveres.
“Auxilio, aquí está mi madre muerta”, escribió Mirosnel Gordón con pintura negra en la fachada verde de una casa. La familia puso cal sobre el cuerpo para “amortiguar” los efectos de la descomposición por el paso de los días y el calor. “Necesitamos equipos y maquinaria” para extraerla, dijo.
En el edificio donde José Francisco Liendo permanece inmóvil, llegaron militares. También una brigada española con una grúa pluma para comenzar a levantar escombros.
Aloa González también espera por el cuerpo de su hermana, enterrada bajo bloques y concreto. “Yo vengo de enterrar a mi papá y a mi mamá, y vine aquí a rescatar a mi hermana”, expresó compungida.
“¿Cómo me siento? Muerta en vida”, sentenció. “Las personas más importantes de mi vida -que fueron mi madre y mi padre- están muertos y no lo puedo creer. No quiero parar porque no quiero asumir la realidad de lo que está pasando”.
Buscan rescatar a Fabio, un niño de 9 años
La incertidumbre por el rescate del niño Fabio, de 9 años, tras nueve días bajo los escombros de su edificio después del doble terremoto de la semana pasada en Venezuela protagonizó la jornada de ayer viernes, mientras algunos rescatistas abandonan la zona afectada a medida que disminuye la probabilidad de encontrar personas con vida.
“Siento acá en mi corazón, lo siento en mi cuerpo que Fabio sigue vivo”, aseguró a EFE Francisco Bastardo, el padre del niño venezolano de 9 años al que se intenta rescatar después de pasar nueve días bajo los escombros de un edificio que colapsó. Un grupo de rescatistas de España, Portugal y Venezuela desplegó ayer drones y perros para evaluar el rescate del pequeño bajo la atenta mirada de sus padres y abuela. Los rescatistas hicieron pruebas térmicas y también evalúan si hay signos de vida bajo los escombros, ya que la familia del niño asegura haberlo oído, aunque el equipo no ha logrado hallar pruebas. Rebeca, la abuela del niño, aseguró a EFE que el pasado domingo, Fabio respondió a llamados con un silbido y que en la mañana de este mismo viernes escucharon ruidos como de golpes.
Unos 70 rescatistas argentinos y 30 médicos venezolanos partieron desde Buenos Aires rumbo a Venezuela en una misión humanitaria liderada por organizaciones de la sociedad civil para reforzar las tareas de rescate y la atención sanitaria. El contingente despegó desde el aeropuerto internacional de Ezeiza en un vuelo comandado por Enrique Piñeyro, piloto y fundador de la organización Solidaire, y transporta además cuatro toneladas de insumos donados por la Cruz Roja Argentina.
Rodríguez dice que tiene una “afección de salud”
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, reveló que padece una “afección de salud”, de la que no dio detalles, aunque aseguró que eso no le impedirá seguir en el cargo durante la catástrofe provocada por el doble terremoto que ha causado casi 3.000 muertos.
“Ahora mismo tengo un dolor interno muy profundo y la voz quebrada porque tengo una afección de salud”, dijo la presidenta interina en una rueda de prensa en Caracas.
Sin embargo, Rodríguez añadió: “La verdad es que mi dolor interno o mi afección de salud prefiero convertirla en acción para ayudar y trabajar sin descanso mañana, tarde, noche, madrugada, por Venezuela, por nuestro país y por nuestro pueblo”.
Rodríguez no dio más detalles del alcance de su enfermedad, que visiblemente le afecta a la voz, aunque la presidenta no mostró más señales.
El doble terremoto de hace una semana es el más mortífero que ha vivido Venezuela en el último siglo. El último balance es de a 2.595 muertos.