Lo que el viernes era un mar de flores frente al Palacio Real de Oslo para honrar la memoria del rey Harald V de Noruega, fallecido esa misma mañana, se había convertido ayer sábado en un verdadero océano. Desde primera hora de la mañana, miles de noruegos recorrieron las calles del centro de la capital con ramos en las manos para despedir al rey Harald V, en una procesión espontánea que no se detuvo en todo el día.
Desde lo alto del Palacio, la imagen impresionaba. Olas de personas subían y bajaban por la plaza, ordenadas y en silencio, casi siempre con flores en las manos.
En tanto, el nuevo rey de Noruega, Haakon VIII, pronunció ayer un discurso por primera vez desde su llegada al trono, para rendir homenaje a su padre, el rey Harald, el monarca más longevo de Europa. “Estamos de luto, pero al mismo tiempo nos reconforta y nos da fuerza saber que hay tanta gente que comparte nuestro dolor”, dijo Haakon en un discurso retransmitido por televisión.
El hijo de Harald, Haakon, de 53 años, lo sucede en un momento en que la monarquía noruega se ve debilitada por una serie de escándalos, varios de ellos en torno a la nueva reina, Mette-Marit.
El nuevo rey, quien al igual que su padre desempeñará funciones principalmente protocolarias, se presentó en Palacio junto a su hija de 22 años, Ingrid Alexandra, la nueva princesa heredera, para informar oficialmente al gobierno sobre el fallecimiento.
“Tomaré el nombre de Haakon VIII y perpetuaré el lema que mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo eligieron: ‘Todo por Noruega’”, declaró.
El nuevo soberano prestará juramento de lealtad a la Constitución y no se espera que sea coronado, una práctica abolida en 1908, pero podría optar, al igual que su padre y su abuelo, por hacer que se bendiga su reinado. EFE, AFP