Una crisis diplomática entre Brasil y Argentina escaló luego de que Brasilia llamara a consultas ayer domingo a su embajador en Buenos Aires por “ofensas” del presidente argentino Javier Milei contra su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y otras autoridades, durante el acto de lanzamiento de candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro en San Pablo.
Tras esta medida que suele tomarse ante problemas bilaterales con otro estado, Milei redobló la apuesta y acusó al “gobierno de Brasil” de haber financiado una supuesta “campaña antiargentina”, de la que no aportó pruebas. También acusó a México y al Partido Demócrata estadounidense de financiar una “campaña antiargentina”, en aparente referencia a las críticas dirigidas contra el país y su selección, al margen del Mundial de fútbol.
Sin mencionarlos directamente, Milei se refirió el sábado al izquierdista Lula como “presidiario” y “ladrón” y al juez de la corte suprema brasileña Alexandre de Moraes como “basura calva”, durante la oficialización de la candidatura del derechista Flávio Bolsonaro para enfrentar a Lula en las elecciones de octubre.
“El embajador de Brasil en Buenos Aires, Julio Bitelli, fue llamado a consultas (...) debido a las ofensas proferidas por el presidente argentino”, informó un vocero de la Cancillería.
Milei “ofendió a dos poderes, al pueblo y a la democracia brasileñas”, dijo una fuente diplomática brasileña.
Figura de la derecha latinoamericana, el mandatario argentino advirtió en el acto junto a su aliado Bolsonaro sobre “el riesgo Lula” en las elecciones y llamó a Brasil a salir de “su sometimiento al zurdo”.
Luego del llamado a consultas del embajador brasileño, Milei volvió a referirse a Brasil, socio estratégico de Argentina. “¿Quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El gobierno de Brasil. El 25% de los recursos salió del gobierno de Brasil”, afirmó a la radio local Mitre, en aparente alusión a críticas en redes sociales a su país durante el Mundial de Fútbol. Aseguró que la “campaña” también fue “financiada” por otras “cabezas progresistas” de México y el Partido Demócrata estadounidense.
“Y después me vienen a hablar de interferencia”, dijo Milei, y sostuvo que “un grupo de brasileños que mandó Lula (...) jugaron activamente” en su contra durante la campaña que lo llevó a la presidencia en el año 2023.
El presidente Lula dijo ayer domingo en un acto con sindicalistas que seguirá gobernando “sin injerencia de nadie” porque “en Brasil no aceptamos que nadie meta la nariz donde no es llamado”, sin ser más específico.
Lula sostiene desde 2025 un pulso con el gobierno estadounidense de Donald Trump, aliado de la familia Bolsonaro y Milei, que ha impuesto aranceles y sanciones a la potencia sudamericana leídas por Brasilia como intentos de influir políticamente.
Sin nombrar al juez Moraes, Milei dijo el sábado en Sao Paulo que “la basura calva” le impidió visitar a su “amigo injustamente encarcelado” Jair Bolsonaro, padre de Flávio y expresidente de Brasil (2019-2022), preso por un intento de golpe de Estado en 2022.
Considerado un enemigo por el bolsonarismo, Moraes negó a Milei un permiso para visitar a Bolsonaro en su arresto domiciliario en Brasilia.
Ante las declaraciones del mandatario argentino, el canciller brasileño Mauro Vieira tomó la decisión de llamar a consultas al embajador Bitelli, que llegará a Brasil hoy lunes, detalló una fuente diplomática.
Milei también cosechó el rechazo del presidente de la corte brasileña, Edson Fachin, quien criticó en una nota su “referencia irrespetuosa” a Moraes y deploró sus “manifestaciones incompatibles con el civismo que debe caracterizar las relaciones entre Estados”.
Lula tiene una fría relación con Milei desde que asumió la presidencia de Argentina. Aunque se cruzaron en citas multilaterales, nunca mantuvieron una reunión bilateral. En su último viaje a Argentina en 2025, Lula visitó en cambio a la expresidenta y actual opositora Cristina Fernández de Kirchner, en prisión domiciliaria por corrupción.
En uno de los momentos más álgidos en la relación entre los dos gigantes de Sudamérica, Milei también apuntó a la supuesta colaboración del gobierno de Lula para apoyar a la oposición en la pasada campaña electoral en Argentina.
De su lado, el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil, Luiz Edson Fachin, deploró el insulto del presidente Milei contra uno de los magistrados del alto tribunal el sábado. Fachin reaccionó a las críticas que Milei dirigió contra el juez Alexandre de Moraes. “Se trata de una referencia irrespetuosa a un magistrado de la más alta corte del país, realizada en suelo brasileño, por un acto jurisdiccional practicado conforme a la Constitución y a las leyes de la República Federativa de Brasil”, afirmó el presidente del Supremo.
Fachin “deploró” las declaraciones de Milei que calificó de “incompatibles” con la civilidad que debe caracterizarse entre los Estados, al tiempo que reafirmó la independencia del Poder Judicial brasileño.