El primer ministro libanés, Nawaf Salam, lamentó ayer viernes el rechazo a la propuesta de alto el fuego negociado con Israel y denunció que el primero en hacerlo fue Irán, en una muestra de que la guerra librada por el grupo terrorista Hezbolá es ajena al Líbano.
“Gracias a los esfuerzos del Estado libanés, a la iniciativa de nuestros hermanos árabes y a la comprensión de Estados Unidos, logramos alcanzar un acuerdo de alto el fuego”, dijo.
“Sin embargo, el pueblo libanés se sorprendió al descubrir que la Guardia Revolucionaria Iraní fue la primera en rechazarlo, antes que cualquier otra parte. Esto confirma una vez más que esta guerra no es nuestra guerra, que no se libra por nosotros, sino en nuestro territorio y a costa de nuestro pueblo”, agregó.
El Líbano e Israel acordaron el miércoles un alto el fuego condicionado al cese de los ataques y presencia de Hezbolá, un aliado iraní que rechazó la propuesta.
Salam lamentó que el rechazo del cese de hostilidades supone una continuación de la guerra y llamó a los diferentes actores libaneses a actuar con “sensatez”, así como a poner los intereses del país “por encima de todo”.
“Nuestra postura es clara: no se puede librar ninguna guerra en nuestro nombre sin nuestro consentimiento y ninguna decisión sobre la guerra o la paz puede ser tomada fuera del seno de nuestro Estado”, zanjó Salam en referencia a Hezbolá. EFE