La economía de China creció en el segundo trimestre del 2026 al ritmo más lento de los últimos tres años, según cifras oficiales divulgadas en la noche de ayer.
El PBI de la segunda economía mundial avanzó un 4,3% interanual durante el período de abril a junio, informó la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), por debajo de las previsiones. También se quedó por debajo de la meta anual de 4,5% a 5,0% fijada por Pekín, que es la más baja en décadas.
En términos intertrimestrales,- compara el segundo trimestre con el primero del año- la economía frenó al 0,9%. Supone una ralentización de 0,4 puntos, aunque también cumple con los pronósticos más extendidos entre los analistas.
Compensa en la balanza y aminora los efectos del conflicto en Medio Oriente las sólidas exportaciones producto del auge de la inteligencia artificial (IA) y la fuerte demanda mundial de vehículos eléctricos chinos.
China resistió la “presión”
Por un lado, una crisis en el sector inmobiliario de varios años y una caída en el gasto interno persistente han hecho que los líderes del gigante asiático dependan de las exportaciones para cumplir con los objetivos de crecimiento.
Por otro, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha puesto en riesgo las metas económicas ya que bloqueó el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, una ruta de tránsito vital para la comercialización del petróleo y otros combustibles.
“La economía ha resistido la presión y se ha mantenido dentro de un rango razonable”, afirmó la ONE en un comunicado, en el que enumeró buenas señales dentro de la producción y comercio exterior.
Las ventas minoristas subieron un 1,0% interanual en junio -el pronóstico apuntaba a una merma del 0,1%- y la producción industrial aumentó un 5,3% el mes pasado, también superando lo previsto.
No obstante, la Oficina indicó que “hay muchos factores externos inestables e inciertos, y la contradicción interna de una fuerte oferta y demanda débil es relevante. Se necesita consolidar la base para que la economía mejore".
Fortalezas y debilidades
La demanda interna china, afectada por bajas expectativas de ingresos, permanece como el “eslabón débil” del país, comentó a la AFP Yue Su, analista de The Economist Intelligence Unit.
Las familias chinas han recortado las grandes compras y su disposición a gastar se ha visto limitada por una prolongada caída del sector inmobiliario -que pesa un 30% del PBI- y por la incertidumbre sobre empleos y salarios.
“Esperamos por ello que las autoridades pongan más énfasis en fortalecer el consumo en la segunda mitad del año e inicios de 2027“, mediante paquetes de estímulo fiscal o aumento del salario mínimo, agregó.
Las cifras de crecimiento del PBI, se dieron a conocer tras la publicación de datos que mostraban que las exportaciones se dispararon un 27% interanual en junio, mayor a las previsiones,, gracias a que el auge mundial de la IA ayudó a impulsar la demanda de chips y equipos informáticos fabricados en China.
Las exportaciones de productos de alta tecnología como vehículos eléctricos, chips informáticos y otros equipos electrónicos también han aumentado con fuerza, ayudadas por un cuantioso apoyo gubernamental desde que los líderes de China han convertido el desarrollo de tecnologías avanzadas en una prioridad máxima.
No obstante, algunos economistas sostienen que la economía de China se está volviendo cada vez más desequilibrada, ya que el fuerte apoyo estatal y las inversiones privadas se vuelcan en tecnologías de punta como la IA, los chips informáticos y la robótica, mientras otras áreas como la manufactura de menor valor y las industrias de servicios que crean empleo languidecen.
Eso ha despertado preocupaciones dentro del país sobre si las empresas crearán suficientes empleos para sostener el crecimiento a más largo plazo.
Con información de AFP, EFE y La Nación/GDA