La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunció ayer domingo que presentarán una medida que limita por ley un número máximo de alumnos extranjeros por aula, exige a los padres de alumnos extranjeros con graves problemas de integración escolar que aprendan italiano, e introduce la prohibición del burka y el hiyab en los centros educativos.
Según la primera ministra, interviniendo en la reunión de los jóvenes de su partido, Hermanos de Italia, el proyecto de ley se presentará en el próximo Consejo de Ministros.
“Vas al colegio con la cara descubierta , y en Italia, nadie, en nombre de una tradición real o supuesta, puede decidir que una joven deba esconderse. La igualdad entre hombres y mujeres es innegociable”, dijo Meloni. Y agregó: “No es posible, que en un aula italiana los niños italianos se sientan desplazados por ser minoría. No puede ocurrir”.
También anunció que se llamarán ‘institutos’ los centros que ofrecen formación profesional para que “quede claro desde sus nombres que son escuelas de igual valor y que las personas que asisten a ellas tienen el mismo valor”.
Aseguró además que su Gobierno ha elevado “la financiación ordinaria para las universidades a su nivel más alto de la historia y con un fondo “que asciende a 9.400 millones de euros, lo que supone un 25 % más que en 2019”.
Italia, en el sur de Europa es una de las puertas de entrada de migrantes a la Unión Europea, y la integración de los extranjeros es uno de los temas centrales de la campaña para las elecciones generales del próximo año.
El partido de extrema derecha Futuro Nacional (FN) pidió en julio que se tomen medidas más enérgicas contra el uso del burka en las escuelas.
Esta formación, aún más a la derecha que el partido de Meloni, no forma parte de la coalición de gobierno y desde su lanzamiento en febrero ha subido con fuerza en las encuestas y representa un desafío para la primera ministra.
En Italia no hay una ley que prohíba expresamente el uso del burka, ni en la escuela ni en los lugares públicos, pero una ley de 1975 sanciona el uso “sin justificación” de cascos o prendas que dificulten la identificación de una persona.
En 2008, el más alto tribunal administrativo de Italia clarificó que los velos integrales pueden usarse por motivos religiosos o culturales, siempre que el rostro se muestre cuando sea necesaria una verificación de identidad.
Italia ya impone una limitación al número de alumnos extranjeros en cada clase, pero ahora se acentúa la medida. Los estudiantes extranjeros representan cerca del 12% de los matriculados en las escuelas italianas, según el Instituto Nacional de Estadística (ISTAT).
Desde 2010, el número de estudiantes extranjeros está limitado al 30% de una clase y de un centro escolar.
Esta cota puede elevarse en casos que involucren a estudiantes extranjeros con competencias lingüísticas adecuadas, como los nacidos en Italia, o reducirse cuando los escolares tengan un dominio insuficiente de la lengua.
Las nuevas medidas anunciadas por Meloni tienen como objetivo, según analistas, acercar los votos de la extrema derecha a su partido, a medida que se acercan las elecciones presidenciales en Italia.
Los anuncios no pasaron desapercibidos, mientras algunos grupos se manifestaron a favor, otros apelaron a los derechos de los extranjeros a recibir educación más allá de los porcentajes en las aulas y también defendieron el derecho a usar burka y hiyab, en los casos en que sean voluntarios. El debate quedó abierto.
Previa electoral
En otro orden de temas, pero siempre en la previa electoral, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que ordenó un plan para proteger las infraestructuras críticas frente a los ataques “híbridos” rusos, al asegurar que la “naturaleza de agresividad rusa” en Europa cambió. También lo hicieron otros países europeos, entre ellos Italia.
A medida que la guerra lanzada por Rusia en Ucrania avanza hacia su quinto año, los aliados europeos de Kiev alertan del aumento de los actos de sabotaje orquestados por Moscú en sus territorios.
Francia, Italia y España se preparan para celebrar elecciones nacionales en 2027, cruciales para el futuro de la Unión Europea. París teme injerencias extranjeras de la parte de Moscú. Por su parte, la semana pasada Meloni se mostró a favor de no responder a las provocaciones de Rusia y de que Europa tenga una voz única para participar en eventuales negociaciones sobre la guerra de Ucrania.
“No creo que uno tenga que responder a estas provocaciones; responder iría más en el interés de Moscú que en el de Europa”, dijo Meloni en una rueda de prensa junto a su homólogo de Noruega, Jonas Gahr Støre, con quien se reunió en Oslo.
“Sobre Rusia, todos somos conscientes de que hay una multiplicación de provocaciones en las últimas semanas”, agregó la jefa del Gobierno de Italia, país al que pertenecían los cazas de la OTAN que derribaron el pasado martes un dron sobre el espacio aéreo de Lituania.
Las autoridades lituanas mantienen que el dron derribado era de origen ruso, y que probablemente fue desviado por las fuerzas ucranianas con medidas de guerra electrónica.
“Hemos visto varias de estas provocaciones. Pero creo que la pregunta que tenemos que hacernos es ¿Por qué?”, planteó Meloni. “Creo que las provocaciones de Moscú se están multiplicando porque (el presidente ruso, Vladimir) Putin necesita cambiar el punto de la atención con una escalada, y trata de buscar o busca la escalada con Europa, dejando a un lado la situación sobre el terreno en Ucrania, donde las cosas no le van como esperaba o cómo él prometió a su gente”, expuso.
Además, Meloni aludió al papel de Europa en unas eventuales negociaciones sobre Ucrania.
Según Meloni, “formalizar e identificar a aquellas personas que puedan hablar en nombre de Europa no haría más que reforzar la posición europea”.
Con información de EFE y AFP