DEBATE

Gobierno argentino prevé una rápida votación del aborto

La Iglesia prepara para el domingo una misa en rechazo al nuevo proyecto. La pretensión del gobierno es que su trámite parlamentario no lleve más de dos semanas.

Buenos Aires: activistas a favor del aborto en la noche en que el Congreso argentino rechazó el proyecto bajo el gobierno de Macri. Foto: AFP
Buenos Aires: activistas a favor del aborto en la noche en que el Congreso argentino rechazó el proyecto bajo el gobierno de Macri. Foto: AFP

Con la llegada de un nuevo gobierno en Argentina se retomó en ese país el debate sobre la legalización del aborto, un asunto que había fracasado en el Congreso bajo la administración de Mauricio Macri. Ahora el presidente Alberto Fernández anunció el envió de un nuevo proyecto de ley, convencido de que logrará su aprobación en ambas cámaras. A diferencia de lo que ocurrió en 2018, Fernández pretende que el oficialismo vote unido y a favor.

También Estados Unidos, pero con el gobierno de Donald Trump metido en la campaña para la reelección en noviembre, se dispone a revisar su legislación que habilita el aborto. Lo hará a partir de hoy miércoles la Corte Suprema de Justicia de mayoría conservadora.

Argentina

“El que vote en contra del proyecto, vota contra el presidente”, resumió a La Nación una fuente de la Casa Rosada. El mensaje que bajó fue claro: el que no esté de acuerdo, que se ausente, pero no habrá “perdón” para quien rechace la iniciativa. Es la primera vez que el Poder Ejecutivo argentino envía al Parlamento un proyecto de estas características.

Si bien los detalles del proyecto se mantienen aún en reserva, según pudo saber La Nación el límite para la interrupción legal del embarazo será la semana 14 de gestación, en sintonía con el Código Penal. Además, en la iniciativa que se enviaría al Congreso la semana próxima no estaría contemplada la objeción de conciencia para las clínicas privadas.

El presidente Fernández, que considera la aprobación de la ley una prioridad para su gestión -cerca del jefe de Estado la comparan con lo que significó la ley de divorcio para Raúl Alfonsín y la ley de matrimonio igualitario para Cristina Kirchner-, planteará la discusión como un problema de salud pública, lejos de lo que ocurrió durante el debate que habilitó Macri, cuando la discusión estuvo centrada en las creencias religiosos de los legisladores.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Foto: AFP.
Alberto Fernández y Cristina Kirchner en la inauguración del 138° período de sesiones ordinarias del Congreso. Foto: AFP. - Archivo

“Las instituciones de salud están para hacer cumplir las normas de salud pública”, deslizó la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, una de las impulsoras del proyecto de ley de la legalización del aborto.

La pretensión del gobierno es que el trámite parlamentario no lleve más de dos semanas. La argumentación para imprimirle velocidad a un tema que generó una división profunda en la sociedad es que el debate ya se agotó durante la discusión del proyecto que rechazó el Senado, hace un año y medio.

En paralelo, Fernández les dio instrucciones a sus colaboradores para “contener” a los obispos. Y se prepara para el mensaje que dará la Iglesia el domingo, en la Misa por la Vida que celebrarán en la Basílica de Luján para renovar su rechazo al aborto.

El domingo, como lo hizo en campaña, el presidente ratificó su compromiso. La legalización del aborto en la inauguración del 138° período de sesiones ordinarias del Congreso fue uno de los párrafos más ovacionados del discurso y el único instante en el que legisladores de la oposición se pusieron de pie para aplaudir. “Toda sociedad necesita respetar la decisión individual de sus miembros a disponer libremente de sus cuerpos”, sostuvo Fernández.

En tiempos de crisis económica y plena negociación con el FMI y acreedores privados de la deuda, el jefe del Estado aspira a que la aprobación de la ley de legalización del aborto se convierta en uno de los hitos de su naciente gestión. Los que lo rodea a diario no tienen dudas, Fernández “va a jugar a fondo”.

El aborto en América. Foto: AFP

Pero si no se aprueba, no será el final, aseguraron cerca del presidente. “Volverá a intentar las veces que sean necesarias”, anticipó un hombre de su máxima confianza.

En tanto, el arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández, criticó al presidente por haber sugerido que aquellos que están en contra de la legalización del aborto son “hipócritas”.

El obispo, muy cercano al papa Francisco, cuestionó el fragmento del discurso del jefe del Estado en el Congreso, en el que defendió su decisión de impulsar una iniciativa destinada a legalizar el aborto.

“Aunque comparta algunas de las cosas que dijo el presidente, me duele muchísimo que primero cite a Francisco y luego hable de hipocresía para referirse a los que defienden la vida desde la concepción”, escribió el arzobispo de La Plata en su cuenta de Twitter. “¿‘Hipocresía’ va también para Francisco?”, se preguntó uno de los hombres de la Iglesia que mejor interpreta el pensamiento de Jorge Bergoglio.

El obispo también criticó la posibilidad de que el proyecto oficial no garantice la objeción de conciencia para las instituciones privadas y confesionales, uno de los aspectos que podría destrabar la ley.

“Dicen que en el proyecto de ley que enviará el Poder Ejecutivo no se incluirá la objeción de conciencia para privados y que será aborto libre como en 2018 (incluir la idea de que la salud es un bienestar completo hace que se pueda abortar por cualquier razón)”, apuntó. Y agregó: “Si es así, ni siquiera estaría acogiendo algo del extenso debate de 2018”.

Penalizado desde 1921 excepto...

En su mensaje al Congreso argentino el domingo, el presidente Alberto Fernández anunció un proyecto de ley para legalizar el aborto, junto con una iniciativa para dar asistencia por dos años a las mujeres de bajos recursos que decidan dar a luz a sus hijos.

Un proyecto para legalizar el aborto ya había sido debatido en 2018, durante el Gobierno de Mauricio Macri, cuando la Cámara de Diputados lo avaló pero el Senado lo rechazó, en medio de masivas movilizaciones a favor y en contra de la iniciativa.

Fernández dijo que la iniciativa que enviará al Congreso legalizará el aborto “en el tiempo inicial del embarazo” y permitirá “a las mujeres acceder al sistema de salud cuando toman la decisión de abortar”.

El aborto está penado desde 1921 por el Código Penal argentino, que solo lo autoriza en caso de que el embarazo ponga en peligro la vida de la mujer o si proviene de una violación.

Estados Unidos

Donald Trump. Foto: AFP
Donald Trump. Foto: AFP - Archivo

A miles de kilómetro de Buenos Aires, el derecho al aborto comienza hoy miércoles una prueba de fuego en Estados Unidos, cuya Corte Suprema reestructurada por Donald Trump podría revertir casi 50 años después la legalización de la interrupción del embarazo en todo el país.

El máximo tribunal examinará una ley de Louisiana que puede conducir al cierre de dos de las tres clínicas de aborto en ese estado.

Más allá del problema local, “el caso es importante porque esta ley es más o menos idéntica” a una de Texas que la Corte invalidó en 2016, explica a AFP Mary Ziegler, profesora de derecho en Universidad de Florida.

Bajo el gobierno de Trump, la balanza en la Corte se inclinó para el lado conservador, en el nombramiento de dos nuevos jueces.

“¿Esta reorganización conducirá a un cambio en la jurisprudencia?”, se pregunta Ziegler. Su decisión mostrará “hasta qué punto la Corte toma en serio sus decisiones pasadas” y, en particular, su decisión histórica de 1973 en el caso Roe v. Wade, que reconoció el derecho de las mujeres a abortar, agrega la académica.

Esperado en junio, a pocos meses de las elecciones presidenciales, el fallo no hará cesar los debates entre los candidatos sobre este tema que divide profundamente a los estadounidenses.

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