Alejandro Sánchez: “La gente nos está exigiendo que las cosas pasen; quiere ver más cambios y tenemos que recoger el guante”

En entrevista con El País, el secretario de Presidencia dijo que la gestión tiene que “mejorar” y en este sentido acusó recibo del reclamo de la militancia del FA sobre mostrar “más transformaciones”; sobre la oposición, cuestionó la “crispación muy dura” que muestran algunos actores del Partido Nacional.

El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez.
El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez.
Foto: Leonardo Mainé / El País.

Con el segundo año de gestión en marcha, el gobierno enfrenta varios desafíos, entre ellos un crecimiento de la desaprobación en las encuestas. El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, lo acepta y admite: “La gente nos está exigiendo que las cosas pasen”. Habló también de la reforma del transporte que él hubiera preferido, por tener “un montón de virtudes”, sobre las metas de gestión cumplidas y el mal relacionamiento con la oposición.

-Está descartada la construcción del túnel en 18 de Julio y usted se mostró disconforme con la opción que comunicó el presidente Yamandú Orsi. ¿Había margen para convencer al intendente de Montevideo de que era preferible hacer el túnel en esta reforma del transporte?

-Lo que se buscó es aplicar un proyecto que tenía un montón de virtudes: era el que más estudios tenía arriba de la mesa, y que implicaba un conjunto de desafíos de innovación, algo que además iba en contra de esta idea de que el Uruguay no puede hacer obras grandes. Pero necesitábamos un acuerdo entre los tres gobiernos departamentales y el gobierno nacional. El túnel daba un conjunto de prestaciones que permitían más velocidad, menos tiempo de viaje y una valorización del centro de Montevideo, porque el hecho de tener los ómnibus BRT por abajo te permitía hacer una serie de inversiones en el espacio público de 18 de Julio, construir nuevas veredas, generar un paseo distinto y tratar de recuperar una de las centralidades importantes de la ciudad. Obviamente, esto tenía el desafío también de los tiempos de obra. Y entonces la IMM trajo una alternativa distinta: acepta los BRT por Avenida Italia, la solución para 8 de Octubre y la estación de Tres Cruces. Lo único que planteaba es que había que dejar de lado la idea del soterramiento, lo que implica un conjunto más amplio de definiciones de movilidad en el resto de las calles paralelas. Y nosotros acordamos, porque sin el acuerdo de la IMM no se podía avanzar. Creo que va a tener ganancias de tiempo menores y no va a haber valorización del espacio público porque vamos a tener los BRT por arriba. Así que, en ese sentido, el gobierno tenía un plan, o un proyecto que tenía un conjunto de virtudes, y se entendió que por razones de tiempo o por otro tipo de razones no era viable llevarlo en esas condiciones y se fue por un proyecto que tiene mejores prestaciones que las actuales, pero no las mismas del anterior.

-¿Le faltó audacia a Mario Bergara para aceptar la opción óptima?

-No. Esto se ha transformado casi en una especie de hinchada entre los que apoyan el túnel y los que no, y me parece que no es la forma de discutir los temas; simplemente es una mirada distinta sobre los riesgos de un proyecto.

-Pero hay pronunciamientos de especialistas que trabajaron en el proyecto del túnel que sostienen que no hacerlo es empeorar la situación.

-Pero no empeora la situación que tenemos hoy. El problema es qué estamos comparando, si el proyecto original con el proyecto alternativo o con la realidad que tenemos hoy. Si uno ve la realidad del transporte público, en el Centro de Montevideo, el proyecto de que un BRT vaya por superficie es mucho mejor que lo que tenemos ahora. Tiene riesgos también, claro. Por ejemplo, la marcha del 20 de Mayo va a implicar que los BRT no puedan circular por 18 de Julio; ahí habrá que ver cómo hacen esos ómnibus para doblar y por qué avenidas irán, y eso genera una serie de complejidades que el túnel las evitaba. Y además que 18 de Julio corta bastantes veces por año, ¿no? Unas 130, según un estudio que vi. Será una discusión a dar.

-¿Y cuál es el mensaje político que se da a la ciudadanía al admitir que el factor tiempo de las obras es importante debido a que el 2029 es año electoral?

-Es cierto que cuando uno hace obras de transporte, de movilidad, afecta la vida de las personas. Pero no es solo una cuestión electoral la que ha planteado la IMM, sino la complejidad de realizar un túnel en los plazos que están en el papel. Porque también es una cuestión de rendición de cuentas a la ciudadanía; es decir, si la ciudadanía observa que se arma un gran debate sobre el plan de movilidad y pasan cuatro años y el plan de movilidad todavía no está en marcha, obviamente su evaluación puede ser negativa y eso es un riesgo a valorar.

-Esta semana Bergara se refirió a la desaprobación que ha recibido en las encuestas y dijo que el caso de él se explicaba en parte por el malestar frenteamplista con decisiones o orientaciones políticas del gobierno nacional que terminaron generando fricción en la interna del oficialismo. ¿Comparte esa lectura?

-No voy a debatir con Bergara por la prensa. Ahora, cuando la gente aprueba tu gestión es importante y cuando la desaprueba también es importante. Y cuando aprueba la gestión uno no puede decir que se debe a que está haciendo las cosas bien y cuando no que es por otra razón. No. La gente lo que está exigiendo son cambios y transformaciones. Y tenemos que acelerar esos cambios y transformaciones; tenemos que acelerar la gestión para que esas cosas se vean. Tenemos que comunicar mejor lo que hacemos, sin lugar a dudas, y también es cierto que está el reclamo de los frenteamplistas de tener más transformaciones rápidamente, y en todo caso lo que hay es una discusión sobre la velocidad de esos cambios, porque cambios están habiendo. Lo que la gente quiere es ver más cambios: nos está exigiendo que las cosas pasen. Por tanto, nuestra tarea es tomar el guante y acelerar los procesos de gestión, mejorarla y lograr que la gente sienta esos cambios como más reales, concretos y cercanos. También es cierto que hay una discusión política dentro del Frente Amplio con respecto a posicionamientos internacionales, con respecto a lo que sucedió en Gaza, con respecto a otras visiones que se tienen sobre la región, y eso siempre está arriba de la mesa y tensiona muchas veces la mirada del círculo rojo de los frenteamplistas. O genera la construcción de propuestas que se han colocado por afuera del programa y por afuera de la discusión del gobierno, como el tema impositivo (N.d.r: la propuesta de gravar al 1% más rico) por ejemplo, que eso ha animado a un conjunto del Frente Amplio a decir que ese es un debate que se quiere dar, y a mí me parece saludable que la gente discuta sobre la justicia tributaria.

Lucha contra el crimen organizado sin ideologías políticas

Escudo de las Américas: “deberían estar todos”

-¿El gobierno percibe mucha presión de Estados Unidos contra todo vínculo que Uruguay pueda tener con China?

-Tenemos una muy buena relación de cooperación con Estados Unidos, como ha sido históricamente, aunque también hemos tenido diferencias con su política exterior, porque Uruguay tiene una tradición de defender temas como la paz, la autodeterminación de los pueblos y la solución de los conflictos por manera dialogada. Evidentemente hoy vivimos un mundo de disputa global por lo que se va a venir y en esa disputa están involucrados, entre otros, China y Estados Unidos.

-¿Se interpretó como un desaire de parte de Donald Trump que no se haya invitado a Uruguay a participar del Escudo de las Américas?

-No, no lo tomamos así. Nosotros estamos dispuestos a trabajar y a colaborar en la lucha contra el crimen organizado, que es transnacional y que requiere esfuerzos de todos los Estados. Pero creemos que tiene que ser de todos los países latinoamericanos. O sea, no se puede pensar que la lucha contra el crimen organizado tiene que ver con ideologías políticas. Y nosotros estamos dispuestos a ir a cualquier espacio donde estén todos, sin exclusiones, destinado a discutir y a conversar y a tener estrategias comunes para combatir el crimen organizado en América Latina. La iniciativa del Escudo me parece bárbara, pero allí no están todos los que deberían estar. Y debería tener una lógica de relacionamiento entre países soberanos, porque nosotros no somos protectorados de nadie.

-Usted ya ha dicho que este 2026 debe ser el año de las concreciones, ¿pero en qué aspectos puntuales de gestión imagina que se verán resultados?

-Muchas que están contenidas en nuestro presupuesto. Acabamos de presentar el Plan Nacional de Seguridad. Incautamos nueve toneladas de droga al narcotráfico, y esa es la marca más grande desde 2018. Nosotros dijimos que uno de los cambios importantes en la política contra el crimen organizado tenía que ver no solo con ser más inteligentes y más contundentes a la hora de golpear, sino también con perseguir la logística y el dinero del crimen organizado. Bueno, no solo tenemos el nivel de incautaciones más grande, sino que además tenemos una situación en donde la incautación de bienes inmuebles y muebles al crimen organizado representa más de US$ 200 millones. Y eso es un gran logro. También el descabezamiento de un conjunto de bandas del narcotráfico. Ahí hay otra señal clara. Apostamos, además, al desarrollo del plan Más Barrio, que va a comenzar este año, y que tiene una mirada integral que apunta a recuperar el concepto del barrio. Además el 1º de marzo comenzó a aplicarse el bono escolar. Este gobierno, de hecho, va a concretar en cinco años el proceso más ambicioso de becas en el Uruguay. Y para Secundaria, duplicamos la cantidad de comedores en educación media, porque los gurises sin comida en la panza es difícil que puedan aprender también, ¿no? (ver recuadro). Y a esto hay que sumarle la duplicación de la tarjeta Uruguay Social, la ley de promoción del empleo y la duplicación de inversiones en asentamientos irregulares del Ministerio de Vivienda.

-Hablaba recién de la seguridad, pero la percepción ciudadana es que la situación sigue complicada, y de hecho el tema continúa en las encuestas entre los primeros lugares de preocupación.

-Seamos claros en dos cosas. Primero, es muy importante que hoy tengamos una situación que la oposición no se anima a reconocer, lamentablemente, porque no reconocen la realidad, que es que en el Uruguay no hay una tendencia creciente de delitos. De hecho es al revés: la tendencia es a la baja. Esto, de todas formas, no significa que estemos en el mejor de los mundos, pero sí hicimos un conjunto de modificaciones el año pasado y que ahora con el plan de seguridad vamos a profundizar. Seguimos una estrategia basada en la evidencia. Entonces, ¿alcanzan los logros? No. ¿Van en la dirección correcta? Creo que sí, que por eso se ha cambiado la tendencia de los delitos. Hay que profundizar en ello, porque la gente nos dice que todavía la cosa sigue siendo jodida.

-De la seguridad se desprende otro problema, que es la situación de calle. ¿Cuál es el plan que tiene este gobierno para solucionar un tema que no parece estar mejorando?

-Es un fenómeno multicausal. Nosotros vamos a presentar un plan que se viene trabajando con el Ministerio de Desarrollo Social, pero no solo ahí, que se va a anunciar prontamente y que se enfocará en los aspectos estructurales para evitar que siga creciendo la situación de calle.

El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez.
Apuesta. El gobierno apunta a reducir la cantidad de personas que viven en la calle.
Foto: Leonardo Mainé / El País.

-¿Qué tiene este gobierno para mostrar o para arrastrar al crecimiento económico que se proyecta menor al esperado?

-Aunque es gestionable, estamos acotados, porque recibimos y heredamos un país más endeudado y con mayor déficit. Por eso es que tenemos tensionada la gestión macroeconómica. Y también es cierto que el gobierno anterior no dejó grandes proyectos de inversión encaminados, salvo una cosa muy inicial, muy incipiente como la del hidrógeno verde, que se anunció originalmente como de US$ 6.000 millones y que no es tal, porque será de 1.000 millones. Pero estamos trabajando en eso, hemos firmado un memorándum de entendimiento para poder ordenar las cosas que había que hacer. Y necesitamos mejorar la inversión, porque las tasas de inversión en Uruguay son bajas. Tenemos un mundo de mucha incertidumbre y con la crisis energética más grande de la historia a partir de la guerra en el Golfo, lo que hace que el capital, que es bastante cobarde, espere o se retrase. Por eso es que Uruguay tiene que construir otras herramientas para mejorar los niveles de inversión, tanto privada como pública. No podemos darnos el lujo de que tengamos US$ 85.000 millones de residentes uruguayos financiando otras economías que están en el exterior. Hay que estudiar cuáles son los instrumentos para canalizar eso en inversión productiva y nacional. Y ahí hay instrumentos diversos. Yo creo que las empresas públicas y subsidiarias son un camino, pero pueden haber otros.

-¿Visualiza un buque insignia de este gobierno?

-El buque insignia del presidente de la República es la revolución de las cosas simples y que las cosas funcionen; es que vayas a la escuela y hay un comedor, es que vayas a la escuela y tengas una beca, es que vayas a la escuela y está el docente, es que vayas a la escuela y no se te llueva. Para algunos, eso es poco. Para otros es la vida.

-¿Para quiénes es poco?

-Hay quienes critican esta idea, dicen que el gobierno no tiene vocación. He escuchado a varios politólogos decir que el gobierno tiene expectativas bajas o no sé. Creo que mucha gente de esa no cruza Avenida Italia.

“La revolución de las cosas simples”

Estudiantes recibirán el doble de alimentación

Entre los logros que el gobierno marca como parte de su lema de “la revolución de las cosas simples”, Sánchez destaca especialmente una meta que se alcanzará en la Educación Media este año: la duplicación de la alimentación que recibirán los estudiantes de los liceos y los centros de UTU. “Vamos a poner en el estómago de nuestros gurises 3.600.000 platos y eso es un cambio drástico”, dijo el jerarca, que se dirigió entonces a los correligionarios de su fuerza política: “Estamos duplicando la cantidad de gurises que están en los comedores y estamos llegando a este número importante. Porque cuando discutimos con los compañeros de izquierda sobre la sensibilidad de izquierda, ¿dónde es que está?”. Es “la misma sensibilidad”, agregó, que mostró Tabaré Vázquez en su campaña hacia la IMM de 1989, cuando dijo que si había que elegir entre darle “un vaso de leche” a un niño o “tapar un pozo”, elegía lo primero.

-¿Cree que el Parlamento aprobará el Ministerio de Justicia?

-Nosotros enviamos el proyecto de ley que estuvo en los programas de todos los partidos políticos. Se verá si son coherentes y votan o no. Eso, ahora, es un problema de los parlamentarios y de cuán coherentes van a ser.

-¿Cómo está el relacionamiento con la oposición? ¿Lo ve en el peor momento ahora?

-Siempre puede ser peor (se ríe). Creo que podemos reencauzar el debate político, que hoy está bastante desenfocado y es muy perjudicial para el sistema. Porque cuando la gente ve esos ruidos muy extraños dentro del sistema político termina alejándose de la política, y precisamos acercarla. El mundo está hoy con un problema de legitimación de la política y la democracia. Veo a algunos actores, como los de la 40, en el Partido Nacional, con una crispación muy dura, lo que creo que es un profundo error, porque ganarán en un circuito muy reducido de fanatismo, pero no en la sociedad en su conjunto.

-¿Va a ser candidato a presidente en el 2029?

-Quién sabe qué va a pasar en 2029. Solo se sabe que acá Lacalle Pou va a ser candidato. El resto es una incógnita.

Juicio por daños y perjuicios

“Cardama no recurrió; su camino es agarrar algún mango”

-¿Qué van a hacer con el material construido que quedó en el astillero de Cardama? La firma “invitó” a Uruguay a quitar los materiales para que no se produzcan más “daños que deberán ser indemnizados por el Estado”.

-Primera cosa: nosotros estamos haciendo un juicio por daños y perjuicios a Cardama. Y acá hubo gente que se rasgó las vestiduras, y de hecho se llenó de abogados políticos de Cardama que advirtieron por juicios millonarios. Y lo cierto es que Cardama no recurrió nuestra decisión de rescindir el contrato. Y ese es un dato fuerte. ¿Quiere decir que Cardama podrá optar por otras acciones judiciales? Seguramente lo haga. Pero cualquier abogado te recomienda que, en ese caso, recurras la decisión. ¿Por qué no lo hizo? Porque la decisión del gobierno fue contundente, responsable, seria y ajustada a derecho. Y no escuché a ninguno de los abogados políticos de Cardama explicar qué pasó con eso. Segundo punto, el contrato establecía que en el caso de que el acuerdo no llegara a su fin, lo que se construyera hasta ese momento sería propiedad del Estado uruguayo. Por tanto el Estado tiene que disponer cosas para recuperar eso, naturalmente. Pero creo que era tan malo el contrato de Cardama, fueron tantos los errores, que el astillero ahora va por un camino de decir: “Te voy a empezar a cobrar si vos no sacás esto”. Ese es su camino: no el cuestionar las decisiones administrativas, sino el de tratar de agarrar algún mango. Tercer punto: vamos a tener patrulleras OPV en este período.

-¿Hay alguna oferta que se esté analizando que esté más encaminada?

-Hay varias arriba de la mesa. Lo único que puedo adelantar es que nosotros no queremos repetir los errores que cometió el gobierno anterior en este caso. Por tanto, estamos interesados en acuerdos con países, es decir Estado a Estado. Y vamos a procurar evitar lo que hizo el gobierno anterior, que contrató a un astillero que no tenía experiencia, con una facturación de 8 millones de euros, y al que se aceptaron garantías que eran truchas. Ese no es nuestro camino.

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