En la última semana, particularmente en los barrios más céntricos, se registró una atípica suma de robos para una ciudad que, debido a Semana de Turismo, presentaba menor circulación de personas. Por mencionar solo tres casos, se reportó un hurto en una peluquería ubicada en Soriano y Aquiles Lanza, en una parrillada en Cordón y el ómnibus del cantante Lucas Sugo sufrió un hurto de varios elementos de valor cuando estaba estacionado frente a un hotel -algunos fueron devueltos. En todos ellos, ocurridos en Centro y Cordón, hubo forzamiento de las puertas. También se registraron otros episodios de violencia en la zona, cada vez más frecuentes.
En Ciudad Vieja, las denuncias de comerciantes y trabajadores por robos a locales durante horas de la madrugada se arrastran desde hace varios meses. El fenómeno no es nuevo, pero muestra un crecimiento sostenido y se ha extendido a otras zonas de Montevideo, en paralelo a un malestar ciudadano cada vez más evidente ante el deterioro de la convivencia.
La problemática se remonta, al menos, hasta 2018, cuando el entonces intendente de Montevideo, Daniel Martínez, envió una carta al expresidente Tabaré Vázquez expresando su preocupación por la cantidad de personas que vivían en la calle y por el impacto que esa situación provocaba en el quehacer cotidiano de los vecinos. Desde ese momento no paró de crecer.
Durante el quinquenio pasado, con la pandemia como factor agravante, el fenómeno no hizo más que intensificarse y, pese a su marcada visibilidad hacia 2024, no ocupó un lugar central en la campaña electoral. Para el Ministerio del Interior, la primera conclusión es que el problema “atraviesa varias administraciones”. De hecho, en abril de 2025, Martín Lema -siendo candidato a intendente- y Nicolás Martinelli, exministros de Desarrollo Social y del Interior, respectivamente, fueron recibidos por autoridades de la cartera. Uno de los señalamientos que llamó la atención fue que se mencionara la preocupación por la gente que vive en la calle a pocos meses de haber dejado sus cargos.
El director de Convivencia y Seguridad Ciudadana, Víctor Abal, dijo a El País que de entre el conjunto de problemáticas asociadas una es “la percepción del ciudadano que entiende que está más inseguro frente a las personas en situación de calle”. “En el caso de la violencia callejera ha habido un incremento. Y está el agregado, que presenta otras dificultades, vinculadas a las patologías propias de las personas en calle: consumo persistente y problemático de sustancias y salud mental. Muchas veces ambas patologías cruzadas”, resumió.
Sobre el corrimiento del tipo de ilícitos, como se detectó en los últimos días en locales comerciales de Cordón y Centro, Abal reconoció que “el desorden, la basura y el afincamiento son un facilitador del delito”. Con el Operativo Calle, que se complementa con la aplicación de ley de Faltas (coordinado con la Intendencia de Montevideo), el Ministerio del Interior levantó casi 40 toneladas de residuo voluminoso con el objetivo de desarticular los campamentos en la vía pública.
“Puede ser que haya personas que estén en situación crónica y cuánto más tiempo llevan en calle el deterioro es cada vez más complicado en términos de salud mental y de salud en general. Lo más preocupante es que en un plazo relativamente corto -aunque se viene agravando desde hace años- se encuentran perfiles donde se puede visualizar una mayor tendencia a la violencia a la hora de resolver algunas disputas -la mayor parte de las veces entre ellos mismos-, así con una mayor presencia del consumo problemático (particularmente pasta base). Se empiezan a notar mucho más este tipo de cosas”, desarrolló Abal, en referencia a las consecuencias negativas que provoca la permanencia en situación de extrema vulnerabilidad.
No obstante, con respecto al ingreso a comercios, Abal señaló que todavía hay que “esperar un poco más para tener una evaluación concreta y hablar de que efectivamente hubo un desplazamiento” de algún tipo de delito desde la Ciudad Vieja.
Lema: hay una “postura infantil”
El exministro de Desarrollo Social y actual senador del Partido Nacional, Martín Lema, aseguró que el gobierno está actuando de forma “infantil e irresponsable” en lo que refiere a la gestión de las personas que viven en la calle y señaló “cortocircuitos” dentro del oficialismo.
“Hay una descoordinación y hay una postura infantil que, evidentemente, agrava el problema. Vamos a pedir al gobierno que tome seriedad en el tema y que empiece a actuar en forma coordinada y articulada”, dijo a El País.
En esa línea, apuntó contra el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez. Sostuvo que está “más preocupado por las encuestas que por gobernar”. “En vez de que haya dirigentes oficialistas, en algún lado preocupados por las encuestas, en el otro tirando al voleo un comentario me parece que es un tema que requiere un abordaje con otro tipo de responsabilidades y con otro tipo de empatía”, agregó.
Esta semana varios dirigentes del Frente Amplio se expresaron sobre el tema. Quien dio el puntapié fue el exsenador Rafael Michelini en su cuenta de X, pero luego le siguieron los legisladores Julieta Sierra y Gustavo González.
Lema sintetizó que las declaraciones de Sánchez le generan “preocupación”. En lugar de abordar los problemas de convivencia que cada vez son más frecuentes, dijo, “lo que quiere es defender al gobierno porque sí”. “Me parece que no toman conciencia ni dimensión de los problemas”, expuso.
El senador hizo especial énfasis en que para trabajar esta problemática tiene que haber mecanismos interinstitucionales aceitados, puesto que “hay problemas de salud mental y hay problemas de extrema exclusión” que deben ser abordados por los organismos.
Destacó que durante su gestión se trabajó con ASSE para aumentar la capacidad de atención a personas con adicciones, se absorbió por parte del Mides la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado con una impronta social y se coordinó con el Ministerio de Salud Pública, Vivienda y Defensa. También hizo hincapié en el rol del Ministerio del Interior, que “tiene que hacer valorar la fuerza pública cuando no se da un uso debido de los espacios públicos” así como debe aplicar la ley de hospitalización involuntaria en los casos en los que sea necesaria.
Talón de Aquiles
Hoy el drama de la cantidad de personas que viven en la calle es una de las principales preocupaciones del gobierno, en particular del presidente de la República, Yamandú Orsi. Tanto es así que, en los últimos días, legisladores y dirigentes del oficialismo calificaron la situación como el “punto más débil del gobierno”, en un tema en que la responsabilidad suele recaer sobre el Ministerio de Desarrollo Social aunque otras carteras también articulen la política pública. Pero la problemática también resulta relevante para la Intendencia de Montevideo (IMM), en un escenario en el que, según Cifra, el 52% de los montevideanos desaprueba la gestión de Mario Bergara, mientras que el 29% la evalúa positivamente, a nueve meses de asumir.
Un reciente sondeo de la Usina de Percepción Ciudadana mostró que 39% califica como “malo o muy malo” el desempeño del gobierno al atender el problema de gente en calle, 33% lo calificó como “regular” y 20% “bueno o muy bueno”, consignó La Diaria. Un 38% consideró que el gobierno tiene mucha responsabilidad en el estado de situación actual.
“La problemática de las personas en situación de calle es hoy un talón de Aquiles muy grande que tiene tanto el gobierno nacional como los departamentales”, admitió Bergara en Canal 12, aunque matizó la incidencia de los hurgadores en los problemas de basura.
La directora de Cifra, Mariana Pomiés, valoró ante el mismo medio que aunque la IMM “no es la responsable directa” a la hora de atender la problemática, también “recibe el enojo por la situación”.
Para prosecretario de la IMM, el problema de calle está en el top 3
En febrero, el prosecretario de la IMM, Diego Olivera, compareció ante la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda y Cuentas y mencionó que el aumento en la cantidad de personas que viven en la calle implicaba una dificultad con respecto al uso del espacio público. “Es evidente para todos que ya hace un tiempo el problema se ha agravado; no solo se ha expandido cuantitativamente, sino que se han modificado las formas de estar en calle y en particular el desarrollo de acampadas, afincamientos o estructuras permanentes en las que las personas pasan a residir. Obviamente, esto involucra un drama humano y de derechos que el gobierno nacional atiende y en el que nosotros colaboramos, pero la desocupación del espacio público en el marco de la aplicación de la ley de Faltas, la internación compulsiva y otras, es un compromiso para nosotros”, valoró el jerarca que declinó de brindar declaraciones a El País. En otro pasaje, Olivera reconoció que era uno de los principales problemas planteados por los habitantes de Montevideo. “Todos los que estamos en órganos de gobierno del departamento, que recorremos los barrios y hablamos con la gente, el problema de la situación de calle es un top 3, porque se ve afectada de manera muy importante la tranquilidad de transitar por el espacio público. En las veredas, en las esquinas, en los espacios públicos, las personas que están en calle, además de estar en situación de indigencia, muchas veces por su propia trayectoria se involucra en actos violentos, y generan problemas ambientales, sanitarios, de inseguridad. Eso, para nosotros, es muy importante”, dijo el jerarca.