A más de 40 días de haber estallado, la crisis migratoria del enclave de Ceuta mantiene empantanado al Gobierno de Pedro Sánchez y le inflije desgaste a meses de las elecciones generales en España.
La irrupción de más de 70 mil migrantes al pequeño territorio desde Marruecos el 30 y 31 de julio sigue dominando los titulares de los medios y el debate político. La permanencia de miles de migrantes en el enclave, donde centenares todavía duermen en playas y deambulan por las calles, ha degenerado en estallidos de violencia y protestas casi diarias de los ceutíes, que exigen normalidad. “Una crisis de esta naturaleza no se puede resolver en poco tiempo” y “desgasta” al Gobierno, dijo Jaime Ferri Durá, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid.
El Gobierno intenta agilizar las devoluciones, pero necesita identificar a cada migrante para determinar si le otorga asilo o lo expulsa, mientras miles de menores de edad deben recibir protección especial.
El Ejecutivo “se ha tardado una eternidad en movilizar los recursos extraordinarios que hacen falta”, opina Antón Losada, profesor de política en la Universidad de Santiago de Compostela. El debate ha cobrado mayor virulencia por dos interrogantes: ¿Fue advertido el Gobierno de lo que se venía? y ¿qué papel jugó Marruecos? El Gobierno desclasificó el pasado miércoles 40 documentos sobre la avalancha en Ceuta, que a su juicio demuestran que nadie advirtió de la magnitud de lo que se avecinaba.
El Centro Nacional de Inteligencia emitió un informe el 29 de julio que avisaba de “convocatorias” para entrar a Ceuta en grupos de Facebook, uno de ellos “con más de ciento sesenta mil miembros”, pero una fuente del ente admitió que “no anticipó la magnitud de lo que terminó ocurriendo”. “Nadie podía anticipar la crisis migratoria (...) Ningún organismo competente lo hizo. Ni en España, ni en la UE”, clamó Sánchez tras la divulgación de los documentos, que para la oposición, por el contrario, prueban que el Gobierno recibió advertencias y no actuó.
Asimismo, Sánchez ha negado haber visto “evidencias sólidas de que Marruecos planificara o ejecutara el episodio”, algo que denuncia la oposición. Rabat, de su lado, afirmó que no hay ningún “hecho” que implique a sus autoridades con la entrada masiva.
El asunto está lejos de quedar zanjado, más aún luego de que la Justicia abriera una investigación ante evidencias de una “indudable gestión favorecedora” desde Marruecos.
En el Gobierno “tenían la información y son responsables directos de la invasión en Ceuta y de los fallecidos” cruzando a nado a Ceuta, lanzó Ester Muñoz, portavoz del Partido Popular (PP), quien volvió a pedir la renuncia de Sánchez. AFP