“Ha salido gente despedida. Hemos pensado que habíamos descarrilado. Luego, poco a poco, hemos salido y hemos visto que nuestro tren estaba inclinado. Había muchos heridos y gente nerviosa. He visto papeles por los suelos y un niño que estaba bien. Ahora mismo estábamos echando una mano a los servicios de emergencias, sujetando sueros con las manos…. Los bomberos, eso sí, están trabajando sobre el tren más siniestrado”. Así describe el accidente ferroviario Jesús Jerónimo, de 54 años, quien se encontraba en el tren de Renfe que chocó contra uno de Iryo que estaba detenido en las vías, en España, este miércoles.
En diálogo con El País de Madrid, narra que viajaba en el vagón dos, donde suele ir a reuniones de trabajo como consultor médico. “Yo iba trabajando en mi portátil cuando he sentido una aceleración muy bestia y me he empotrado con el asiento de delante”, cuenta por teléfono con el medio español.
Qué pasó: el origen de la tragedia
Al menos 68 personas murieron en el choque entre dos trenes de alta velocidad ocurrido este miércoles en la provincia española de Toledo, al sur de Madrid, informaron fuentes del Gobierno regional de Castilla-La Mancha.
A primera hora de la mañana, cuando el balance de muertos era de diez, la portavoz regional, Esther Padilla, advirtió más temprano que el número parcial "es posible que aumente", ya que los bomberos siguen trabajando en la zona. Dos de los vagones cayeron por un terraplén.
Debido al accidente, la circulación ferroviaria se encuentra interrumpida entre las provincias de Madrid y Ciudad Real y la región de Andalucía, informó la compañía española Renfe en las redes sociales.
En concreto, el siniestro ocurrió entre las poblaciones de Mora, Orgaz y Urda, en el punto kilométrico 118, entre un tren de Renfe y otro de la compañía Iryo, que cubrían el trayecto entre Madrid y Sevilla, la capital regional de Andalucía.
Según las primeras investigaciones, el accidente se produjo por un “error humano” doble, porque un controlador de Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ordenó a un AVE arrancar cuando tenía un Iryo detenido 25 kilómetros delante, y además le dijo que lo hiciera “con normalidad”, cuando el protocolo indica que en una situación así, sin sistema informático, tenía que haberle ordenado que arrancara “a vista”, con un máximo de 40 kilómetros por hora, con el que le habría dado mucho más tiempo a frenar
Las autoridades de la región de Castilla-La Mancha, a la que pertenece Toledo, activaron el Plan Territorial de Emergencia.
Juan Casares es el presidente de la Confederación de Cooperativas de Viviendas de España. Casares viajaba en el vagón uno con destino a Sevilla, donde tenía reunión con la Junta de Andalucía. “He aparecido en el vagón de delante. Ha sido un frenazo tremendo y luego, automáticamente, sucesivos impactos. Quiero comprender que el maquinista ha intentado frenar y luego el tren se ha movido en cada impacto dos o tres metros. El tren iba lleno. No había muchos niños y había cochecitos. Gente con movilidad reducida. Me han ayudado dos viajeros y hemos roto la ventana. Hemos intentado evitar que viniera otro tren. Ese era el temor. Las entradas y salidas estaban colapsadas por las maletas”.
De fondo se oyen sirenas, pasos sobre la grava que rodea las vías del tren y algunas conversaciones dispersas, mientras David Gómez, por teléfono, intenta explicar con voz entrecortada lo que ha visto y cómo intenta ayudar. “Estábamos trabajando por la zona. Hemos oído el golpe y hemos venido”. Gómez es albañil y estaba trabajando con su hermano y otro compañero en una casa cercana.
Al llegar, con dificultad, al lugar del siniestro, se encontró con dos vagones fuera de la vía. “La gente estaba intentando salir por las ventanas”, explica. A continuación, “hemos cortado unas vallas para poder acceder a la zona y hemos estado curando a las personas con los botiquines que traíamos”.
Las imágenes que vio lo dejaron sin aliento. “Al intentar sacar a una joven, había un trozo de pierna”, cuenta impactado. Una hora después de que se conociera la noticia del siniestro, “ya hay ambulancias, coches de los guardias civiles, ya hay autoridades”, afirma Gómez, que no sabe cuánto tiempo ha pasado entre el fuerte ruido del choque hasta que han acudido las primeras unidades de emergencias. No recuerda tampoco cuánto tiempo han estado solos en dicha situación.
Ana María, de 60 años, viajaba en el coche seis del AVE (Renfe). “Al salir de Atocha”, cuenta por teléfono, “el tren ha estado parado unos minutos. Nos habían dicho que había incidencias en la vía. Luego, ha arrancado y, en un par de minutos, ha ocurrido todo. No sé si hemos dado a otro tren, pero hemos alcanzado al vagón de delante. Yo he salido disparada hacia las maletas. Se me ha caído todo encima. Mi marido iba a mi lado. Tiene un buen golpe en la cabeza y estamos camino del Hospital de Toledo”. Iban a Sevilla de turismo. “Todo estaba destrozado. Sé que había un par de vagones volcados, pero nosotros no. Los servicios de emergencia han llegado rápido”.
Un antecedente que duele: la sombra de la tragedia de Adamuz en plena campaña electoral
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda para seguir al detalle la evolución de la situación tras el accidente ferroviario.
Este accidente ocurre en plena campaña electoral hacia las elecciones generales del 29 de noviembre y menos de un año después de otro trágico siniestro ferroviario en Adamuz, Andalucía, en el que murieron 46 personas en una colisión entre dos trenes de alta velocidad, y que conmocionó a toda España.
Con 4.000 kilómetros de vías, la red ferroviaria de alta velocidad española es la segunda más importante del mundo, después de la de China, y uno de los orgullos del país.
La tragedia de Adamuz, ocurrida el 18 de enero, había reavivado en España los debates sobre el mantenimiento de la red ferroviaria y sobre la seguridad de los pasajeros, en el segundo país más visitado del mundo cada año.
Este accidente, en el que un tren de la empresa privada Iryo había descarrilado antes de chocar con un tren de Renfe que venía en sentido contrario, también desató duras críticas de la oposición de derecha contra el gobierno de izquierdas de Pedro Sánchez.
El comunicado del Gobierno uruguayo por el accidente de trenes
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay emitió un comunicado en el que expresó la "solidaridad con el Reino de España ante el accidente trágico ocurrido en el día de hoy, que lamentablemente ocasionó la pérdida de vidas humanas".
En este sentido envió "sus más sentidas condolencias a los familiares de las víctimas, al Gobierno y al pueblo español".
Más temprano desde la cancillería aclararon que "no se han reportado uruguayos heridos o fallecidos", aunque todavía se está en la etapa de identificación de las víctimas.
Con información de El País de Madrid, EFE y AFP