Cuba sufrió ayer lunes un nuevo apagón nacional por una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), el tercero en lo que va de 2026 y el octavo en casi 24 meses.
Cuba se encuentra sumida en una profunda crisis energética desde mediados de 2024, una situación que se ha agravado en los últimos tres meses con el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos. En marzo pasado, sufrió dos apagones totales por una desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en menos de una semana.
“Al final, teníamos tres o cuatro horas de luz al día, así que el mayor impacto ahora es que no sabes cuándo volverás a tener ese poquito de luz”, declaró a la AFP Meybol Font, una trabajadora independiente de 51 años. “Es agónico vivir así”, acotó la mujer. “No hay wifi, no hay electricidad, no podemos trabajar”, explicó a la AFP el joven, que prefirió no revelar su identidad.
Con base en las experiencias previas, el restablecimiento del SEN es un procedimiento lento y laborioso que puede demorar días pues supone empezar a generar energía con las fuentes de arranque sencillo (solar, hidroeléctrica, motores de generación) para ir dando servicio a pequeñas áreas que luego se van interconectando.
El objetivo con ese proceso es llevar cuanto antes la suficiente energía a las centrales termoeléctricas del país, el pilar de la generación eléctrica en Cuba, para que estas puedan de nuevo arrancar y producir energía en grandes cantidades para satisfacer la demanda.
La situación del SEN es “crítica”, ha reconocido el régimen cubano con cortes en La Habana de más de 35 horas consecutivas y en otras regiones de la isla se han alcanzado los tres días seguidos sin servicio.
Cuba preveía para ayer, antes de la desconexión del SEN, que se registraran prolongados apagones durante todo el día y que, en el momento de mayor demanda, un 71% del país quedara de forma simultánea sin corriente. Ayer, además, once de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no estaban operativas por averías o trabajos de mantenimiento.
Estas afectaciones no están ligadas al bloqueo petrolero (porque emplean en su mayoría petróleo nacional), sino a las condiciones en que operan estas obsoletas infraestructuras, con décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
Cuba precisa algo más de 100.000 barriles de petróleo al día para satisfacer sus necesidades energéticas, de los que la isla obtiene unos 40.000 con su producción nacional. El último petrolero en llegar a Cuba con crudo del exterior fue el ruso Anatoli Kolodkin el 31 de marzo con unos 730.000 barriles, y que apenas alcanzó para dos semanas. EFE, AFP