Redacción El País
Venezuela y Estados Unidos iniciaron un proceso para restablecer relaciones diplomáticas, apenas una semana después de la caída del dictador Nicolás Maduro. El vuelco en la tormentosa relación, rota desde 2019, incluye un acuerdo para reactivar la industria petrolera de Venezuela, que posee las mayores reservas de crudo del planeta pero con una infraestructura muy deteriorada.
Diplomáticos estadounidenses llegaron ayer viernes a Caracas para evaluar una “reanudación gradual” de los vínculos, informó el Departamento de Estado.
“El 9 de enero, personal diplomático y de seguridad estadounidense de la Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela (VAU por sus siglas en inglés), incluido el Encargado de Negocios John T. McNamara, viajó a Caracas para realizar una evaluación inicial con miras a una posible reanudación gradual de las operaciones”, explicó un funcionario del Departamento de Estado.
Por su parte, Venezuela anunció el inicio de un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con Estados Unidos, orientado al “restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países” y para abordar las consecuencias del “secuestro” de Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
En un comunicado, el nuevo régimen chavista confirmó, tal como había anunciado previamente Estados Unidos, que a Venezuela llegó una delegación de funcionarios diplomáticos del Departamento de Estado, quienes harán “evaluaciones técnicas y logísticas inherentes a la función diplomática”.
De igual manera, prosiguió, una delegación de diplomáticos venezolanos viajará a Estados Unidos para cumplir las “labores correspondientes”, sin precisar más detalles ni la fecha de partida.
Estos acercamientos no prevén en lo inmediato un cambio de régimen, ante lo cual el excandidato opositor Edmundo González Urrutia, exiliado en España, pidió el “reconocimiento explícito” de su victoria en las presidenciales de 2025, que Maduro le arrebató fraudulentamente.
Su mentora, la líder de la oposición y Premio Nobel de Paz, María Corina Machado, será recibida por Trump la próxima semana.
Como parte de esa hoja ruta, el gobierno interino de Venezuela comenzó a liberar a detenidos por razones políticas. La oposición reporta una decena de liberaciones hasta ayer. La oenegé Foro Penal contabilizaba 806 presos políticos en Venezuela, incluidos 175 militares.
Trump dijo ayer viernes en su red Truth Social que anuló una “segunda oleada de ataques” a Venezuela luego del anuncio del régimen de que comenzaría a liberar presos políticos.
Estados Unidos mantiene sin embargo la presión en el Caribe, donde incautó un quinto buque petrolero, Oliana, cargado con crudo venezolano y que intentaba “eludir a las fuerzas estadounidenses”, anunció la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
Tres fases
El secretario de Estado, Marco Rubio, insistió ayer viernes en que Estados Unidos establece tres fases para la transición en Venezuela tras la captura de Maduro, la primera de ellas, centrada en la estabilización del país bajo el Gobierno interno de Delcy Rodríguez. “Como parte de este proceso, la primera fase, por supuesto, es la fase en la que nos encontramos ahora, que es una fase de estabilización”, dijo Rubio en el marco de una reunión en la Casa Blanca con representantes de grandes petroleras de todo el mundo.
“La segunda será una fase de recuperación, y luego vendrá la fase final, que consiste en tener una economía normal de nuevo, donde el dinero beneficie a la gente, no a nuestros adversarios ni a elementos de ese país y de todo el mundo que están en contra de nuestros intereses”, explicó el secretario de Estado acerca de estas etapas que desveló por primera vez esta semana.
Rubio calificó la última fase como “la más importante de las tres”, ya que según él “es cuando el país se transforma completamente en un país normal, con el que tengamos relaciones económicas y diplomáticas sólidas y amistosas, que no sea una base para nuestros adversarios, que sirva a nuestros intereses, pero también a los intereses de su pueblo”.
“Será un país rico, un país próspero para su gente, no para un puñado de criminales, y también un país que apoye nuestros intereses en la región y en todo el mundo”, concluyó.
Trump ha sugerido, en cualquier caso, que el proceso de transición bajo la supervisión de Estados Unidos podría durar más de un año.
Ha optado por descartar a los principales líderes de la oposición venezolana para encabezar la transición y ha considerado que el Gobierno interino de Delcy Rodríguez, bajo la gestión directa de Washington, estará al frente de Venezuela.
Trump aseguró ayer viernes que Delcy Rodríguez de momento parece “ser un aliado” de Estados Unidos y que probablemente “seguirá siéndolo”.
El nuevo régimen de Venezuela informó ayer que no está previsto que Delcy Rodríguez viaje al exterior “próximamente”. “No está previsto que (...) realice ningún viaje fuera del país próximamente. Estamos concentrados como Gobierno en la agenda interna para garantizarle a nuestro pueblo su derecho a la paz y la estabilidad”, dijo el ministro de Comunicación e Información, Freddy Ñáñez, en un mensaje en Telegram. AFP, EFE