Redacción El País
Tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, seguido de un cruce entre el Gustavo Petro y Donald Trump, se especuló que Estados Unidos podría intentar un ataque a Colombia. La tensión fue creciendo con el correr de los días, hasta este miércoles que Petro y Trump hablaron por primera vez y acordaron que la sangre no llegue al río.
Así, la crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos, que llevaba ya un año, dio un giro inesperado con esa “constructiva” conversación telefónica. Petro y Trump acordaron reunirse próximamente en la Casa Blanca, un paso que descomprime la situación.
La conversación del miércoles, primera entre los dos mandatarios desde que Trump inició su segundo mandato, el 20 de enero de 2025, fue festejada por el Gobierno colombiano, e incluso por sectores de la oposición, pero todavía queda mucho trabajo por hacer antes de definir la fecha de la reunión, los temas a tratar e incluso las condiciones del viaje de Petro, cuyo visado fue cancelado por Estados Unidos en septiembre pasado.
“Somos conscientes de que lo acordado ayer (por el miércoles) no es un punto de llegada, es un punto de partida para construir una relación bilateral sobre bases más claras y respetuosas. El trabajo apenas comienza”, dijo la canciller colombiana, Rosa Villavicencio.
La crisis diplomática comenzó apenas seis días después de la asunción de Trump, luego de que Petro denegara el ingreso a Colombia de dos aviones con deportados de Estados Unidos. Trump ordenó entonces imponer aranceles del 25% a todos los productos colombianos.
A ese incidente le siguieron otros por denuncias de Petro de una supuesta conspiración apoyada por políticos republicanos para sacarlo del poder, la retirada de Colombia del grupo de países que colaboran en la lucha antidrogas y las críticas del colombiano a Israel por la guerra en Gaza, tras lo cual Estados Unidos le canceló su visado.
En medio de un cruce verbal sin precedentes, el Departamento del Tesoro incluyó a Petro en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), conocida como Lista Clinton, después de que Trump lo acusara de ser un “líder del narcotráfico”.
Toda esta situación se encamina ahora a quedar en el pasado. En la llamada telefónica del miércoles, Petro y Trump acordaron “acciones conjuntas” para golpear a la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN), que opera en la frontera con Venezuela, informó ayer el ministro del Interior, Armando Benedetti, a Blu Radio.
Petro intenta, además, asumir otro rol en la región. Su gobierno afirmó en un comunicado que la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, visitará a Petro en Bogotá, sin precisar una fecha. Benadetti dijo que Petro informó a Trump sobre la visita de Rodríguez y que se ofreció como un “mediador” en las comunicaciones entre Estados Unidos y Venezuela. Además, reafirmó que Colombia reconoce a la sucesora de Maduro como mandataria interina.
Colombia y Venezuela comparten una porosa frontera de 2.200 kilómetros en la que diferentes grupos armados se disputan las rentas del narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando.
Según Benedetti, Petro solicitó ayuda a Trump para “golpear duro al ELN”, pues los guerrilleros “siempre terminaban en Venezuela” tras combates con la fuerza pública colombiana. “Había veces que Venezuela ayudaba y otras veces que no”, sostuvo. Por eso, es necesario que “también sean atacados en la retaguardia” en Venezuela.
Tras meses de tensiones, el clima entre Colombia y Estados Unidos es de “alivio” y “tranquilidad” después de la llamada, “pero no hay un ambiente (...) de triunfalismos”, dijo por su parte el vicecanciller Mauricio Jaramillo, a la AFP. La “palabra clave” es “cautela”, añadió.
Ahora, con miras al encuentro en la Casa Blanca, abordarán temas “espinosos y difíciles, pero dentro del marco de la democracia”, añadió el vicecanciller Jaramillo. El principal “desafío”, agregó, es “mantener un buen diálogo”, para lo cual es necesario hacer un “borrón y cuenta nueva”. AFP, EFE
Colombia temía ataque de EE.UU.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, temía una acción militar de Estados Unidos contra su país tras las duras amenazas de Donald Trump, hasta que la llamada telefónica que mantuvieron ayer ambos mandatarios desescaló la crisis, según The New York Times.
Trump había acusado el pasado domingo a Petro de ser un “enfermo” que fabrica cocaína para enviarla a Estados Unidos y dijo que una acción militar contra Colombia le sonaba “bien”, en un contexto marcado por la operación militar para capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro.
Estas declaraciones provocaron una reacción inmediata del mandatario colombiano: Petro llamó a la población a movilizarse para defender la soberanía nacional, publicó una serie de mensajes de indignación en redes sociales y señaló al diario que se sentía “en peligro”. “Estamos en riesgo, porque la amenaza es real. Fue hecha por Trump”, afirmó Petro a The New York Times, agregando que temía que Estados Unidos intentara una acción contra él vinculándolo con Maduro o acusándolo de narcotráfico.