El directorio del Banco Central (BCU) resolvió este martes por unanimidad reducir la tasa de interés de referencia, es decir "el precio del dinero" en 75 puntos básicos. Es la séptima reunión consecutiva en que la autoridad monetaria baja su Tasa de Política Monetaria, en este caso de 6,5% a 5,75%. El Central argumentó que "el nivel de incertidumbre generado por el conflicto en Medio Oriente, los riesgos sobre la inflación lucen ahora más balanceados que en las reuniones precedentes". Además evaluó el efecto sobre el valor del dólar, que viene al alza en los últimos días.
"Sin embargo, el Comité de Política Monetaria (Copom) del BCU consideró que actualmente el riesgo más relevante sigue siendo que la inflación se ubique por debajo de la meta en el horizonte de política monetaria, asumiendo que los efectos inflacionarios derivados del conflicto no se prolongarían significativamente en el tiempo", añadió.
La inflación en 12 meses a enero se ubicó en 3,46%, un punto porcentual por debajo de la meta de 4,5%.
"En este contexto dinámico y volátil, en el que los supuestos sobre los efectos y la duración del conflicto resultan especialmente relevantes, el Banco Central realizará un monitoreo continuo de la evolución de estos acontecimientos y de sus implicancias para la inflación y las expectativas, a fin de adoptar las próximas decisiones de política monetaria", afirmó el comunicado del Copom.
Los efectos posibles de la decisión del BCU
La tasa de interés de referencia del BCU marca el "precio del dinero”. Así señaliza lo que les cuesta a los bancos hacerse de liquidez (pesos uruguayos en este caso) mediante préstamos entre sí a un día y entre estos y el Central. Luego los bancos toman como referencia esa tasa para determinar la que cobran a empresas y personas por los créditos que otorgan. Al reducirse a 5,75% la tasa de referencia del BCU, el costo del crédito en moneda nacional debería tender a bajar.
Una tasa "expansiva", como en este caso, en teoría no promueve el ahorro y lo que busca es fomentar el consumo, es decir que las empresas y familias tienen incentivos a gastar esos pesos de forma de dinamizar la actividad (que tuvo un segundo semestre de 2025 de caída, según los datos indicador mensual). Aunque en los hechos, esto es más complejo e inciden otros factores.
No obstante, sí es una señal clara para las empresas y el mercado financiero de que el BCU sigue preocupado ante una inflación que está por debajo del objetivo de 4,5%. Una fase "expansiva" tendería a alentar el consumo por sobre el ahorro en pesos (ya que la tasa a la que se accede por invertir es baja y también lo es la tasa a pagar para endeudarse en pesos).
A su vez, esto tiene efectos sobre el precio del dólar. Una tasa expansiva en pesos en teoría, propiciaría una mayor demanda de dólares (porque para los inversores es más atractivo posicionarse en esa moneda que en la local) impulsando el valor de la moneda estadounidense hacia arriba.
Aunque esto depende de otros factores, como por ejemplo las decisiones de la Reserva Federal (Fed, el banco central) de Estados Unidos que también estaba en un ciclo de baja de tasas (lo que impulsa hacia abajo "el precio del dinero", es decir del dólar). También influye la situación bélica en Medio Oriente, con la incertidumbre que genera en los inversores que suelen ir al dólar como refugio (y por ende impulsan su cotización al alza como en los últimos días, algo a lo que Uruguay no ha sido ajeno).