El bloque del Partido Socialdemócrata de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y sus aliados de izquierda fueron los más votados en las elecciones generales de ayer martes, pero no lograron asegurar una mayoría, según los sondeos a boca de urna.
Las encuestas publicadas por la cadena pública danesa DR y el canal de televisión TV2 muestran que el bloque de la izquierda obtendría entre 83 y 86 bancas en el Parlamento, que cuenta con 179, y el de derecha entre 75 y 78. El partido centrista Moderados se perfila como la formación decisiva con 14 escaños.
Si se confirma la proyección de la cadena DR, el Partido Socialdemócrata, que tradicionalmente es el más votado en Dinamarca, obtendría su peor resultado desde 1901. Este resultado implicaría una fuerte caída con respecto al 27,5% del electorado que tuvo en 2022.
Frederiksen llegó a los comicios como favorita para un tercer mandato gracias a su oposición a Donald Trump y sus intenciones de tomar el control de Groenlandia, un territorio autónomo que Estados Unidos considera vital para su seguridad. La socialdemócrata dirige desde 2019 el gobierno de Dinamarca, país de 6 millones de habitantes.
No se esperaba que ningún partido alcanzara la mayoría absoluta por lo que se prevén arduas negociaciones para formar una coalición de gobierno. “La futura constelación gubernamental es muy incierta, pero es probable que, al final, ella esté al frente del gobierno”, explica a la AFP Elisabet Svane, analista del diario Politiken. “Puede que la gente no la quiera, pero la ven como la líder adecuada”.
Frederiksen es “una figura unificadora en un mundo lleno de inseguridad, y los daneses están bastante ansiosos” por temas como la situación de Groenlandia y la guerra en Ucrania, destacó Svane.
Los escaños de ultramar (Groenlandia y las islas Feroe, territorios autónomos de Dinamarca), representan cada uno dos diputados al Parlamento danés. AFP