La Organización de las Naciones Unidas (ONU) elegirá este año a su nuevo secretario general (que es quien conduce al organismo), para suceder a partir de enero de 2027 al actual, el portugués Antonio Guterres. En ese contexto, El País dialogó en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, con una de las más firmes candidatas a sucederlo, la costarricense Rebeca Grynspan.
Hay una regla no escrita que dice que establece que debe haber una rotación geográfica para el puesto y se prevé que el candidato surja de América Latina, porque en 80 años de vida de Naciones Unidas, sólo un latinoamericano ha ocupado ese cargo: el peruano Javier Pérez de Cuellar (entre 1982 y 1991).
Los 15 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas deben llegar a un nombre de consenso. China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia son miembros permanentes. Los otros 10 son rotativos y actualmente están: Bahréin, Colombia, Dinamarca, Grecia, Letonia, Liberia, Pakistán, Panamá, República Democrática del Congo y Somalia.
Hasta el momento los candidatos son:el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA); la expresidenta chilena Michelle Bachelet; Ivonne Baki, que es ecuatoriana de nacimiento, pero cuya postulación la presentó el Líbano, exembajadora de Ecuador en Washington y exministra de Comercio Exterior; y Grynspan, exsegunda vicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).
Entre los analistas internacionales se estima que la disputa será entre Baki y Grynspan.
Las ideas de Grynspan
Recientemente, en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 desarrollado en Panamá y organizado por CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Grynspan afirmó que “ser mulilateralista hoy, es ser reformista, es abrazar el cambio”.
Planteó que uno de “los desafíos que enfrenta hoy el sistema multilateral” es “la paz, prevenir los conflictos antes que se vuelvan crónicos. Esta es tarea fundamental de nuestras instituciones multilaterales”.
Para Grynspan “el mundo actual cuenta con capacidades muy superiores a las que teníamos en 1945” a la salida de la Segunda Guerra Mundial.
“El valor del sistema multilateral en este contexto reside más en la capacidad de coordinar, ser ágiles y flexibles. La lentitud en este entorno genera costos que no podemos asumir”, expresó.
El escenario geopolítico con conflictos abiertos en Europa, Oriente y Medio y África supone que “estamos en una encrucijada” dijo la candidata a secretaria general de la ONU y aclaró: “pero una encrucijada, no es un callejón sin salida”.
“Un mundo multipolar sin multilateralismo nos llevará a la fragmentación. Un mundo multipolar con multilateralismo tiene la promesa de la cooperación”, aseguró.
“En momentos así, la historia no se escribe sola, la escriben quienes deciden quedarse y asumir la responsabilidad”, concluyó.
En diálogo con El País, Grynspan profundizó en esos aspectos.
—En su discurso habló del desafío que implica este nuevo mundo multipolar. Algunos dicen que las reglas que conocimos hasta hoy, lo que vino desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora, terminó. ¿Qué siente usted que pueda aportar América Latina en esa discusión?
—América Latina es una región de paz y de cooperación entre los países. Somos una región que tiene el problema de la violencia, pero no de las guerras entre los países. América Latina tiene una voz en ese sentido en el mundo. También, somos una región de biodiversidad, donde tenemos uno de los mayores recursos de agua, del mundo. Somos la región que tiene la matriz energética más limpia de todos los continentes, que no es menor, más que Europa. Y por lo tanto, es una región que ha avanzado en muchas de estas direcciones, además de nuestra cultura, nuestra literatura, nuestra música. Creo que tenemos que creer más en nosotros mismos.
—Se habla siempre de la unidad e integración latinoamericana, pero ¿cómo se logra eso cuando también en los discursos de los presidentes se nota que hay mucha diversidad de visiones.
—Nuestro lema era “unidos en la diversidad”. No creemos en la uniformidad, ni tenemos que estar de acuerdo en todo para actuar juntos. Podemos actuar en las cosas que son buenas para todos al mismo tiempo y hay muchas. Podemos actuar mucho más coordinadamente en comercio. Podemos actuar mucho más coordinadamente en los minerales críticos que hoy en día son tan indispensables para la transición energética y para la transición digital. Podríamos actuar mucho más juntos en la ciencia y la tecnología, porque ninguno de nosotros individualmente va a poder efectivamente competir con los países mucho más desarrollados en esos temas. Podríamos hacer todas esas cosas juntos sin ponernos de acuerdo en cuál es el sistema que más nos gusta o cuál es la ideología que deberíamos tener todos o imponer las cosas en que sí tenemos divisiones. No tenemos que estar de acuerdo en todo para poder hacer algo. Este no es un mundo para andar solo.
—Actualmente se plantea que o se está con Estados Unidos y sus aliados o con China y sus aliados, ¿qué debe hacer América Latina?
—Ya hemos tenido otros momentos en la historia de la guerra fría donde también creíamos que teníamos que escoger. África lo está diciendo, América Latina lo está diciendo: “es que los necesitamos a todos”. No podemos estar con un lado si ese lado no nos da lo que nos dan todos los demás juntos. Por lo tanto, si queremos desarrollarnos vamos a tener que tener una geopolítica muy pragmática, de acuerdo a los intereses para poder responder a los retos de nuestra población.
—Pero cuando se ve a Donald Trump que plantea que el que no está con Estados Unidos recibe aranceles más altos y otras represalias...
—Bueno, pero Trump está negociando con China. El escenario que pensamos que se iba a dar a principios de 2025, no se dio. Eso es bueno. No hay una guerra arancelaria abierta. Lo que tenemos son aranceles más altos con negociación. La negociación es mucho mejor. Con Trump habrá que negociar, pero no creo que nosotros podamos decir que vamos a tener un solo socio comercial, porque ninguno de nuestros países puede darse ese lujo.
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