La situación de la República de Turquía (Türkiye ante las Naciones Unidas) es compleja fundamentalmente por su ubicación geopolítica, al ser un estado transcontinental entre Europa y Asia, y enfrentar riesgos constantes en materia de seguridad.
Su política ha sido mantener el mayor equilibrio posible en sus relaciones con las potencias y otros países, cuidando sus intereses, aunque esto sea difícil de sostener e incluso resulte aparentemente contradictorio. Por ejemplo, el gobierno de Turquía, que es un país miembro de la OTAN, envió drones de ayuda a Ucrania sobre todo al comienzo de la invasión rusa a ese territorio, pero no ha apoyado las sanciones económicas occidentales contra Moscú.
Asimismo, Turquía considera a Irán como un vecino clave (a pesar de sus rivalidades históricas), al tiempo que cuida sus vínculos con Estados Unidos. Esta postura de “equilibrio” y diplomacia activa entre Washington y Teherán la ha llevado a mantener el diálogo con ambas naciones, aunque muchas veces manejándose en líneas delicadas entre las tensiones en la región.
En otro orden, su profunda rivalidad y rechazo a la política israelí está en el foco de atención mundial. De su lado, Israel percibe la creciente influencia militar de Turquía como un desafío estratégico en Medio Oriente.
La complejidad de este país aumenta si se piensa en el genocidio armenio (1915 y 1923), con un gobierno turco que tiene otra versión de la historia; un tema que sale a luz repetidamente.
En lo interno, el gobierno del presidente Recep Tayyp Erdogan cuenta tanto con aliados como con detractores fuertes, que le critican fundamentalmente un aumento de autoritarismo y presión contra los partidos de oposición en los últimos tiempos. Acusaciones de corrupción también están sobre la mesa.
Lo cierto es que Turquía es una potencia regional con unos 85 millones de habitantes y una economía que es la 16ta. más grande del mundo. Se encuentra entre los primeros cuatro países con la mayor red diplomática y consular en el plano internacional. Sus estrechos del Bósforo y Dardanelos son rutas comerciales muy importantes y, tal como se mencionó, su ubicación es estratégica en la región, lo que el gobierno aprovecha para potenciar su rol de medidador.
¿Cómo Turquía vive las guerras de la región hoy y proyecta su futuro? Por lo pronto, está reforzando su poderío militar y su estrategia de ser mediador en la medida de lo posible, y seguirá en esa línea, según declaraciones oficiales.
No en vano la más reciente cumbre de la OTAN se realizó en Ankara -los pasados días 7 y 8 de julio-, la cual reunió a los líderes de sus 32 países miembros, centrándose precisamente en temas sobre el aumento del gasto militar de la región y la invasión a Ucrania.
“Turquía se preparó para esta cumbre durante mucho tiempo. Se dice que la OTAN 3.0 es la versión más nueva de la alianza y realmente se pueden ver los resultados porque sus ideas, objetivos y principios son tan fuertes como antes, incluso más”, opinó en diálogo con El País el embajador de Turquía en Uruguay, Tunca Özçuhadar.
“Desde nuestra perspectiva, la cumbre también mostró la importancia de Turquía en la alianza” agregó. Ciertamente, ese país tiene el segundo ejército más grande después de Estados Unidos en la OTAN, y una de las mayores industrias de defensa del mundo.
Según cifras oficiales, solo el año pasado, las exportaciones de los productos de la industria de defensa turca superaron los US$ 10.000 millones y fueron destinados a más de 140 países. Al respecto, Özçuhadar comentó que están intentando también colocar más equipos de alta tecnología en Uruguay.
“Desde hace 20 años, las empresas de la industria de defensa turca están proveyendo varios equipos a Uruguay. Desde 2006, trabajamos con las Fuerzas Armadas de este país y nos gustaría mejorar esa cooperación y trabajar juntos porque los productos de la industria de defensa turca tienen los estándares occidentales de la OTAN y un precio razonable”, señaló.
Turquía argumenta su aumento en la inversión militar en la necesidad de reforzar su defensa por estar ubicada en una región convulsionada, que además ha visto impactos negativos en su economía por las guerras y los aranceles impuestos por Estados Unidos,entre otros factores.
El planteo estadounidense de que los miembros de la OTAN eleven sus presupuestos en la alianza al 5% del PIB, es visto por Turquía como un “proceso normal”, según el embajador. “No tenemos ningún problema con esa cuota del presupuesto asignado a la defensa. Francamente, Turquía no ha rechazado ese planteo; eso es gradual, no es de hoy para mañana”, apuntó.
Consultado sobre los países que se resisten a dicho incremento, como España, respondió que “No puedo hablar sobre otros países, pero si estás en un “club” y el “club” tiene ciertas reglas, se espera que los miembros cooperen”.
“Puedo entender las dificultades financieras de éste o aquel país, pero tarde o temprano, tienes que llegar a un consenso”, observó.
Sobre el delicado -y hasta parójico o complejo-“equilibrio geopolítico” que Turquía ha buscado sostener, reconoció que “tenemos buenas relaciones con Irán y somos aliados de Estados Unidos. Eso parece contradictorio, pero nos pone en una posición única para mediar. Hubo mucha mediación con los cataríes y pakistaníes, y en Turquía también participamos activamente en esos esfuerzos. También apoyamos a Ucrania y mantenemos buenas relaciones con Rusia. Parece contradictorio, pero nuestra preocupación es la paz y la estabilidad en la región; estamos a favor de la solución pacífica de los problemas”, afirmó.
Respecto al futuro, Turquía considera que tiene espacios para crecer -al igual que México, Brasil, Corea del Sur, Australia, Japón o la Unión Europea en general- en el nuevo orden multipolar que ha surgido y en el que aún destaca la rivalidad económica de China y el peso militar de varias naciones junto a Estados Unidos.