EE.UU. afirma que las reformas económicas de Cuba “son señales de humo”

Para el Departamento de Estado las medidas anunciadas por el régimen cubano son “modestas” y “llegan tarde”.

La gente pasa junto a un montón de basura en una calle del barrio Centro Habana de La Habana el 13 de junio de 2026.
La Habana. Los anuncios apuntan a abrir la economía a privados.
Foto: AFP fotos

El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó de “señales de humo superficiales” las reformas económicas anunciadas el jueves en Cuba. “Estas ‘reformas económicas’ graduales son modestas, llegan con gran retraso y, en última instancia, son señales de humo superficiales del régimen cubano”, declaró a AFP un portavoz del Departamento de Estado.

Cuba adoptó el jueves un amplio programa de reformas destinado a impulsar una economía de mercado para enfrentar una intensa presión ejercida por Estados Unidos que incluye un bloqueo petrolero. Las 176 medidas representan la reforma más significativa del modelo económico de la isla desde la adopción del comunismo hace casi 70 años.

Pero para Estados Unidos se trata de una “estrategia típica” de anunciar “supuestas reformas para crear la ilusión de un compromiso con el cambio, para luego revertirlas rápidamente en cuanto se ve amenazado el control total del régimen”, refirió el funcionario.

Estados Unidos exige “reformas económicas y políticas mucho más sustanciales que hagan a Cuba atractiva para los inversionistas (...) y ofrezcan al pueblo cubano la libertad, la dignidad y las oportunidades que merece”, agregó.

“Como China”

Si bien muchos cubanos no pudieron ver en televisión el anuncio del programa de reformas por la falta de electricidad en sus casas, los actores del sector privado en La Habana y los cubanos de la diáspora prestaron mucha atención.

“Si se llevan bien a cabo, podrían funcionar maravillosamente. No cambiaríamos a un capitalismo, pero sería un socialismo más abierto, como en China”, se entusiasma Carlos Dibus este viernes en un restaurante de La Habana Vieja.

Muchas de las medidas están dirigidas a los cubanos en el extranjero, invitados a abrir empresas en la isla, adquirir participaciones en compañías estatales y desarrollar infraestructuras turísticas.

En lo inmediato, muchos en Cuba celebran cualquier cambio que pueda apaciguar a la Administración de Donald Trump, cuyo bloqueo petrolero desde enero ha agravado la escasez de alimentos, agua y combustible, además de paralizar la economía.

“67 años engañando”

A 150 kilómetros de distancia, en el estado Florida, donde reside la mayor comunidad de emigrados cubanos, las reacciones son más prudentes, cuando no escépticas.

Pedro Freyre, abogado cubanoestadounidense especializado en el marco regulatorio de la isla, considera que las medidas representan un avance al “pasar de lo ligero y cosmético a algo que tiene un contenido de sustancia”, aunque estima que “llegan tarde y se quedan cortas”.

Destaca la apertura a la inversión extranjera directa en sectores como la agricultura, un cambio que podría aportar inyección de capital y empezar a “resolver el problema de la comida”, así como una mayor liberalización de los precios, necesaria para estimular la producción.

Pero Carlos Saladrigas, presidente del grupo de reflexión Cuba Study Group, matiza: “Mientras no haya certeza política para Cuba, va a ser muy difícil atraer capital extranjero”.

Emilio Morales, presidente de la firma de consultoría Havana Consulting Group, es aún más crítico. “No es una decisión que nazca de un deseo de cambio, sino una reacción a la presión de Estados Unidos”, afirma. “El exilio cubano no va a invertir en Cuba si no hay un cambio político”, sostiene. “Esta gente lleva 67 años engañando a diestra y siniestra”.

AFP

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