Sin debate con Biden, Trump retoma la campaña electoral con actos masivos

Estadounidenses hacen fila para votar anticipadamente por correo para las elecciones de noviembre. Foto: AFP

ESTADOS UNIDOS

Todos los preparativos están orientados al debate final programado para el 22 de octubre. Trump saldrá el lunes de gira por primera vez tras dejar el hospital.

Oficialmente sin debate el próximo jueves, el presidente Donald Trump retoma su campaña electoral, primero hoy sábado hablando ante cientos de personas en la Casa Blanca, y el lunes con un acto masivo en Florida, uno de los estados más disputados y que definirán la elección del próximo 3 de noviembre.

Trump, que ayer viernes anunció que está completamente recuperado del COVID-19 que le diagnosticaron el pasado 1 de octubre, congregará hoy sábado a cientos de invitados en el jardín de la Casa Blanca para dar un discurso sobre “ley y orden”, uno de sus eslóganes de campaña.

El mandatario mantendrá la distancia de los asistentes y les hablará desde el balcón situado fuera de la Sala Azul, en la planta principal de la Casa Blanca, precisó la fuente.

Y el lunes saldrá de gira por primera vez desde su alta del hospital hace cinco días. “¡Estaré en Sanford, Florida, el lunes para un MITIN MULTITUDINARIO!”, proclamó Trump en Twitter ayer viernes.

Aunque el presidente asegura encontrarse bien y estar recuperado, los médicos no tienen claro que Trump ya no sea contagioso.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) consideran que un paciente puede volver a rodearse de gente diez días después de haber mostrado síntomas por primera vez, un punto al que Trump llegaría mañana domingo. Las pautas de los CDC dicen además que las personas que están gravemente enfermas con COVID-19 podrían necesitar quedarse en casa hasta 20 días después de que aparezcan los primeros síntomas.

Trump ha tratado de minimizar su diagnóstico de COVID-19 desde que regresó a la Casa Blanca del hospital el pasado lunes, al describir su contagio como una “bendición de Dios” y pedir a los estadounidenses que no tengan “miedo” a la pandemia del coronavirus que ya ha matado a más de 210.000 personas en Estados Unidos.

"Fase muy mala".

Por primera vez Trump admitió ayer que estuvo muy complicada su salud por el COVID-19. Lo hizo en el programa racial de Ruhs Limbaugh, muy popular entre los votantes republicanos.

“Gracias a eso estoy hablando contigo hoy”, aseguró al cóctel que le suministraron. El mandatario afirmó que después los médicos le dijeron que “estaba entrando en una fase muy mala”. “Ya sabes lo que eso significa”, indicó.

Trump pasó tres noches hospitalizado tras contagiarse de COVID-19. Su estado de salud genera escepticismo dado que los médicos no han publicado datos claves, incluyendo una explicación precisa de cuándo se infectó y cuándo fue sometido a la última prueba de coronavirus y si esta fue negativa.

Donald Trump en la Casa Blanca tras ser dado de alta del hospital. Foto: Reuters
Donald Trump en la Casa Blanca tras ser dado de alta del hospital. Foto: Reuters

La información que es pública, como el hecho de que fuera tratado con esteroides, sugiere que su cuadro viral pudo haber sido severo en un inicio, lo que genera interrogantes sobre si necesita pasar más tiempo en cuarentena.

Debate cancelado.

Finalmente, la Comisión de Debates Presidenciales, el órgano independiente que organiza estos cara a cara, canceló ayer viernes el encuentro entre Trump y el candidato demócrata Joe Biden, que estaba previsto para el jueves 15, por desacuerdos respecto al formato.

En un comunicado, la comisión recordó que había decidido celebrar de forma virtual el segundo cara a cara entre Trump y Biden en Miami, pero el presidente rechazó participar con ese formato.

Se esperaba que en el debate de Miami los votantes hicieran preguntas a los candidatos.

Trump “obviamente no tiene el valor de responder a los votantes sobre su balance” junto a Biden, dijo Andrew Bates, portavoz del candidato demócrata.

“Es vergonzoso que Donald Trump haya esquivado el único debate en el que los votantes podían hacer preguntas, pero no es una sorpresa”, añadió.

Trump y Biden sostuvieron un primer choque el 29 de septiembre en Cleveland, Ohio, en un caótico debate de casi una hora y media, plagado de insultos e interrupciones mutuas.

Primer debate entre el presidente Trump y el candidato Joe Biden. Foto: AFP
Primer debate entre el presidente Trump y el candidato Joe Biden. Foto: AFP

Ahora todos los preparativos están orientados al debate final programado para el 22 de octubre. De hecho, la comisión organizadora afirmó que “ambos candidatos han acordado participar en el debate del 22 de octubre”. Recordó que ese debate tendrá lugar en la Universidad de Belmont, en Nashville (Tennessee), y que estará sujeto a “consideraciones de seguridad sanitaria, y de acuerdo con todas las pruebas (de COVID-19) requeridas, mascarillas, distancia social y otros protocolos”.

Ese debate estará dividido en seis bloques de quince minutos y los temas a debatir serán anunciados una semana antes del encuentro por la moderadora, Kristen Welker, periodista de NBC News.

Mientras Trump estuvo en la Casa Blanca esta semana, Biden siguió con su campaña. El candidato demócrata aseguró ayer viernes que los latinos, que representan casi el 20% de la población en Estados Unidos, son el “futuro” del país.

“No estoy tratando de ser diligente, no intento ser amable, ustedes son el futuro del país. Hablo en serio, realmente lo son”, afirmó Biden durante un discurso en un evento con líderes de la comunidad hispana en Las Vegas.

Una encuesta publicada ayer viernes por el Centro Pew reveló que Biden cuenta con el apoyo del 63% de los posibles votantes latinos, comparado con un 29% que se inclina por la reelección de Trump.

“Un baño de sangre a escala de Watergate”

El senador republicano Ted Cruz advirtió ayer viernes que las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos podrían ser un “baño de sangre” de proporciones históricas para los republicanos si prevalece el pesimismo sobre la gestión del presidente Donald Trump. “Estoy preocupado”, dijo Cruz en la cadena CNBC. “Esto es muy volátil”, agregó sobre los comicios del 3 de noviembre. “Si la gente regresa al trabajo, si es optimista, si es positiva sobre el futuro, podríamos tener una elección fantástica: el presidente es reelegido con un gran margen, los republicanos ganan ambas cámaras del Congreso”, dijo Cruz.

Pero también habló de la posibilidad de un fracaso demoledor similar al que sufrieron los republicanos tras el escándalo de Watergate que provocó la renuncia de Richard Nixon en agosto de 1974. En las elecciones legislativas de ese año, los demócratas consolidaron sus mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes. Y en 1976, el sucesor de Nixon, Gerald Ford, fue derrotado por el demócrata Jimmy Carter. “Si el día de las elecciones la gente está enojada y ha perdido la esperanza y está deprimida (...) creo que podría ser una elección terrible”, opinó Cruz. “Creo que podríamos perder la Casa Blanca y ambas cámaras del Congreso, que podría ser un baño de sangre a escala del Watergate”, dijo.

Ciudad de Filadelfia vota masivamente por correo
Estadounidenses hacen fila para votar anticipadamente por correo para las elecciones de noviembre. Foto: AFP

Cientos de personas hacen cola a diario en Filadelfia, estado de Pensilvania, para votar por correo. Depositan sus votos en urnas vigiladas por empleados municipales y policías. Es uno de los cambios que acarreó la pandemia. Por primera vez, los electores de este estado clave para ganar las elecciones del próximo 3 de noviembre pueden pedir que les sea enviado un boletín de voto por correo, que luego pueden reenviar o depositar en persona en un local de votación temporario. Desde la apertura de estos locales el 29 de septiembre los votantes se inclinan por esta última opción. En Filadelfia el 82% votó a la demócrata Hillary Clinton en 2016. Pero en el estado de Pensilvania, Donald Trump ganó por 44.000 votos.

Evaluación sobre la capacidad de gobernar.

Los demócratas propusieron ayer viernes crear una comisión para evaluar la capacidad de los presidentes para gobernar. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, insistió en que la iniciativa “no se trata” del presidente Donald Trump. “Pero muestra la necesidad de crear un proceso para los futuros presidentes”, indicó. El proyecto de ley crea una comisión bipartidista de 16 miembros integrado por expertos médicos y exfuncionarios de gobierno. La propuesta es poco probable que se convierta en ley dado que los republicanos controlan el Senado.

La comisión cumpliría con un proceso establecido bajo la 25ª Enmienda de la Constitución de Estados Unidos que fue ratificada en 1967, después del asesinato de John F. Kennedy. Pelosi dijo que la medida preservaría “la estabilidad si un presidente sufre un problema físico o mental paralizante”, y proporcionaría orientación para la transferencia de poder al vicepresidente si fuera necesario. Aunque dijo que el proyecto de ley está destinado a futuros presidentes, Pelosi abordó directamente la salud de Trump. “Claramente está bajo medicación. Cualquiera de nosotros que esté bajo medicación de esa gravedad está en un estado alterado”, dijo.

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