Congreso de Brasil aprobó reducir la semana laboral a 40 horas en plena recta final de la campaña electoral

La reforma constitucional que fija dos días de descanso obligatorio es uno de los buques insignia del presidente Lula da Silva frente a su rival Flávio Bolsonaro.

Un grupo de senadores de Brasil este 14 de octubre al celebrar la aprobación del proyecto de enmienda a la Constitución que establece una semana laboral de cinco días y cuarenta horas.
Un grupo de senadores de Brasil este 14 de octubre al celebrar la aprobación del proyecto de enmienda a la Constitución que establece una semana laboral de cinco días y cuarenta horas.
Foto: Andre Borges/EFE

El Congreso de Brasil aprobó en la noche de este miércoles una reducción de la semana laboral, una de las apuestas del presidente Lula da Silva para remontar su desventaja ante Flávio Bolsonaro de cara al balotaje del 25 de octubre.

La medida, promovida por el gobierno desde hace meses, fija dos días de descanso remunerado en lugar de uno como en la actualidad y reduce de 44 a 40 horas el límite de horas semanales trabajadas.

El Senado aprobó este miércoles la reforma constitucional por 75 votos a favor y apenas uno en contra. Con esto completa su trámite legislativo, después de haber sido aprobada en mayo por la Cámara de Diputados.

"Desde la Constitución de 1988, estoy seguro de que es la mayor conquista de los trabajadores brasileños", afirmó el relator del proyecto en el Senado, Omar Aziz. Tras la votación, un grupo de senadores entonó cánticos en favor del presidente Lula da Silva.

Un giro legislativo clave a días del balotaje

Su aprobación fue una de las banderas de las recientes manifestaciones multitudinarias de apoyo a la reelección del izquierdista frente al hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La propuesta, una enmienda a la Constitución, fue aprobada en dos votaciones consecutivas durante la misma sesión legislativa, tras recibir el respaldo de Bolsonaro y la consecuente adhesión del resto de senadores de la oposición, a quienes sus partidos dieron libertad de voto.

Bolsonaro se oponía al proyecto, pero en la víspera anunció un cambio de postura para responder al clamor popular. Aunque no estuvo presente en el hemiciclo, el candidato presidencial por el Partido Liberal emitió su voto de forma telemática mientras participaba en actos de campaña en Porto Alegre.

El cambio de opinión de Bolsonaro suscitó las críticas de los senadores oficialistas, quienes reprocharon la "volatilidad de convicciones" del candidato y advirtieron sobre la posibilidad de que él reactive sus planes en caso de resultar electo. "Hay gente que no quiere que esta votación termine hoy. Por eso, debemos mantenernos vigilantes para impedir retrocesos en el futuro", señaló la portavoz del Gobierno en el Senado, Teresa Leitão.

El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, destacó el impacto positivo de la medida para "millones de personas de diferentes realidades del país". Según los sindicatos, unos 22 millones de trabajadores verán reducida su jornada laboral, al atender a una reivindicación histórica de los sectores populares.

El presidente del Senado Federal de Brasil, Davi Alcolumbre,este 14 de octubre al celebrar la aprobación del proyecto de enmienda a la Constitución que establece una semana laboral de cinco días y cuarenta horas.
El presidente del Senado Federal de Brasil, Davi Alcolumbre,este 14 de octubre al celebrar la aprobación del proyecto de enmienda a la Constitución que establece una semana laboral de cinco días y cuarenta horas.
Foto: EFE/Andre Borges

"Estoy seguro de que un logro como este jamás será revocado, porque no fue una victoria burocrática, sino que surgió de las calles y del anhelo histórico de los trabajadores", festejó Lula, exlíder sindical, en un video en sus redes sociales. El senador Flávio Bolsonaro, que había calificado inicialmente la propuesta de "oportunista", terminó votando a favor.

Lula aprovechó el giro para devolverle la crítica a su rival. "Es importante tener en cuenta que nuestros adversarios decidieron ayer que van a votar a favor. Quieren votar por oportunismo electoral", había dicho el mandatario en otro video publicado antes de la aprobación.

Lula perdió la primera vuelta del 4 de octubre con el 45% de los votos, frente al 47% de Flávio Bolsonaro. Según miembros de su campaña, el veterano político confía en que la aprobación del proyecto impulse su remontada.

Vista general de la sesión plenaria del Senado de Brasil este 14 de octubre, al votar el proyecto de enmienda a la Constitución que establece una semana laboral de cinco días y cuarenta horas, en Brasilia (Brasil).
Vista general de la sesión plenaria del Senado de Brasil este 14 de octubre, al votar el proyecto de enmienda a la Constitución que establece una semana laboral de cinco días y cuarenta horas, en Brasilia (Brasil). EFE/Andre Borges
Foto: Andre Borges/EFE

Una encuesta del instituto Quaest divulgada este miércoles da a Flávio Bolsonaro el 46% de las intenciones de voto, contra el 44% de Lula, un empate técnico por ser una diferencia dentro del margen de error de dos puntos porcentuales.

El proyecto apunta a los sectores populares que históricamente han sido la base electoral de Lula. Millones de brasileños trabajan actualmente seis días por semana, un régimen conocido como "6x1". La reducción se aplicará de forma gradual a lo largo de los próximos 14 meses.

El cambio de postura de Bolsonaro

La bancada conservadora en el Parlamento defendía una alternativa que permitía a cada empleado negociar con su empleador las horas de trabajo semanales. Pero tras una serie de movilizaciones multitudinarias en varias ciudades, Flávio Bolsonaro anunció su cambio de postura. "Estoy recorriendo Brasil, la mayoría de los trabajadores brasileños quieren el fin del 6x1, así que voy a votar a favor del fin del 6x1", dijo el martes.

Durante la campaña, Flávio Bolsonaro propuso un plan de recortes del gasto público inspirado en las políticas del presidente argentino Javier Milei.

Sectores productivos y patronales se oponen a la reducción de la jornada, entre ellos la Federación de Comercio de São Paulo, que prevé un incremento de un 22 % en el costo de la hora trabajada y advierte de la posible destrucción de hasta 1,2 millones de puestos de trabajo.

Estas y otras proyecciones contrarias a la norma fueron rebatidas por el senador Randolfe Rodrigues, del Partido de los Trabajadores, formación del presidente Lula, quien sostuvo que "Brasil se sitúa así al nivel de los países más desarrollados", al mencionar ejemplos como a Finlandia, Australia, Francia, Alemania, Noruega y Países Bajos.

Otros senadores de la oposición que también dieron su visto bueno a la medida criticaron las "prisas" y el "uso del aparato estatal" en función del calendario electoral.

Con información de EFE y AFP

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