Cerco judicial a Bolsonaro: el expresidente espera el fallo con tobillera y sin poder salir de noche

En las próximas semanas el exmandatario conocerá el resultado del juicio en su contra; las señales hasta ahora no son buenas para él. Le impusieron medidas cautelares a la espera del fallo por supuesto golpe.

El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, habla con los medios luego que le colocaran un dispositivo de monitoreo.
El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, habla con los medios luego que le colocaran un dispositivo de monitoreo.
Foto: AFP

Redacción El País
El juicio a Jair Bolsonaro por supuesto golpe de Estado está en su etapa final, y el principal juez que lleva el caso, Alexandre de Moraes, acaba de tomar una serie de medida cautelares para que el expresidente no salga de Brasil.

Bolsonaro será vigilado con una tobillera electrónica y no podrá salir de su casa en las noches ni usar redes sociales, por orden del juez Moraes que lo acusó -al igual que a su hijo Eduardo- de incitar “actos hostiles” de Estados Unidos contra Brasil para obstruir el juicio en su contra.

El expresidente, juzgado ante la corte por una presunta intentona golpista en 2022, denunció una “humillación suprema” luego de un allanamiento en su casa y que lo llevaran a colocarse la tobillera. “Estoy restringido” a permanecer en “Brasilia con tobillera”, explicó a periodistas.

Bolsonaro es objeto de medidas cautelares en una nueva investigación por obstrucción a la justicia, que se desprende de la campaña que el diputado Eduardo Bolsonaro hace en Washington para que el gobierno de Trump interceda por su padre. La decisión fue tomada por el juez Moraes, quien también lleva el proceso por supuesto golpismo y a quien Bolsonaro ha llamado “dictador”.

El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, habla con miembros de los medios de comunicación después de que le colocaran un dispositivo de monitoreo electrónico en Brasilia.
El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, después de que le colocaran un dispositivo de monitoreo electrónico
Foto: AFP

Moraes sostuvo que Jair y Eduardo Bolsonaro “incitan, alientan y ayudan a un gobierno extranjero a llevar a cabo actos hostiles contra Brasil” y “buscan ostensiblemente someter el funcionamiento de la corte suprema a los Estados Unidos”.

Luego de varias semanas de interrogatorios, la fiscalía brasileña pidió esta semana condenar a Bolsonaro por supuestamente liderar una conspiración fallida para impedir la asunción del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Trump ha amenazado a Brasil con imponer aranceles del 50% a sus productos a partir del 1 de agosto por lo que llamó una “caza de brujas” contra su aliado Bolsonaro.

Lula calificó esta medida como un “chantaje inaceptable” y amenazó con tomar acciones recíprocas. Lula también dijo el jueves en un discurso televisado que “algunos políticos brasileños” son “traidores a la patria” por su “apoyo” a los aranceles de Trump.

A partir de ayer viernes, Bolsonaro tendrá prohibido acercarse a embajadas y autoridades extranjeras.

“Nunca pensé en salir de Brasil, nunca pensé en ir a una embajada, pero las medidas cautelares se basan en eso”, dijo el expresidente.

Tampoco podrá usar redes sociales “directamente o a través de terceros”.

“Nos están sofocando”, reclamó el exmandatario.

Bolsonaro se dice víctima de “persecución”. La sentencia del caso por golpismo se conocerá en las próximas semanas. De ser hallado culpable, podría recibir hasta 40 años de prisión.

Eduardo Bolsonaro se apartó en marzo de su cargo como diputado y se mudó a Estados Unidos, donde está en contacto con autoridades y parlamentarios republicanos para denunciar una “persecución” contra su padre. “Alexandre de Moraes está intentando criminalizar a Trump y al propio gobierno estadounidense. Como es impotente frente a ellos, decidió hacer de mi padre un rehén”, reaccionó Eduardo Bolsonaro en un mensaje de X.

El diputado anticipó que las medidas contra su padre tendrán “consecuencias imprevisibles”.

Manifestantes con máscaras que representan al presidente estadounidense Donald Trump y al expresidente brasileño Jair Bolsonaro
Manifestantes con máscaras que representan al presidente Donald Trump y al expresidente brasileño Jair Bolsonaro
Foto: AFP

La policía incautó 7.000 reales (equivalente a unos 1.200 dólares) y 14.000 dólares en efectivo durante un allanamiento a la vivienda del exmandatario.

La defensa del expresidente recibió las nuevas restricciones “con sorpresa e indignación”, según una nota divulgada por medios brasileños.

Además del dispositivo para controlar su ubicación, Bolsonaro deberá permanecer en su domicilio de lunes a viernes entre las 19H00 y las 06H00, así como todos los fines de semana y días festivos completos.

El expresidente está inhabilitado para ser candidato hasta 2030 por haber cuestionado el sistema de voto electrónico utilizado en las elecciones de 2022. Aun así, insiste en ser el candidato de la oposición en los comicios presidenciales de 2026.

Lula, de 79 años, también pretende postularse. “Pueden estar seguros de que seré candidato otra vez, (...) no voy a entregar este país a ese bando de locos que casi lo destruye”, afirmó Lula ayer viernes en un evento en el estado de Ceará.

Lula evitó aludir a la nueva decisión judicial contra Bolsonaro, aunque ya había dicho todo o casi en un mensaje por cadena de radio y televisión transmitido este jueves. En ese pronunciamiento, consideró la posición de Trump frente al proceso judicial como “un chantaje inaceptable, en la forma de amenaza a las instituciones brasileñas, y con informaciones falsas sobre el comercio entre ambos países”, que es favorable a Estados Unidos desde hace quince años.

Aseguró que Brasil tiene “un poder judicial independiente” y que “intentar interferir” en sus decisiones “es un grave atentado contra la soberanía nacional”. En una muy clara alusión a Bolsonaro, el diputado Eduardo y sus seguidores, Lula expresó que su “indignación es mayor al saber que ese ataque tiene el apoyo de algunos políticos brasileños”.

BOLSONARO

Las cinco nuevas medidas cautelares impuestas

Tobillera. La Policía Federal colocó a Bolsonaro ayer viernes una tobillera electrónica para monitorearlo 24 horas al día, tras observar indicios de riesgo de fuga.

Domicilio. Bolsonaro deberá permanecer en su domicilio de lunes a viernes entre las 19:00 y las 06:00. Esa restricción será integral, englobando todo el día, durante los fines de semana y días festivos.

Redes sociales. El expresidente no podrá hacer uso de sus redes sociales, “directamente o por intermedio de terceros”. Según la investigación, Bolsonaro hizo reiterados pedidos públicos a un jefe de Estado “de una nación extranjera”, en alusión a Donald Trump, para que establezca medidas “que interfieran ilícitamente en el curso normal del proceso judicial”, lo que representa un “flagrante atentado a la soberanía nacional”.

Contactos limitados. Bolsonaro no podrá mantener ningún contacto con embajadores o representantes de países extranjeros, “inclusive por intermedio de terceros”. Tampoco podrá establecer ningún tipo de contacto con los otros acusados en la causa por golpismo, incluido su hijo y diputado Eduardo Bolsonaro, quien desde marzo se encuentra en EE.UU. y ha mantenido diversas reuniones con representantes de la Casa Blanca.

Embajadas. Bolsonaro deberá mantenerse a una distancia mínima de 200 metros de embajadas y consulados después de que las autoridades brasileñas apreciaran riesgo de fuga del país. El expresidente ya se alojó dos días en la Embajada de Hungría en Brasilia en febrero de 2024, según divulgó entonces The New York Times. Días antes, la Justicia había ordenado la aprehensión de su pasaporte, medida aún vigente a día de hoy. En aquella época, el exmandatario negó que pretendiera huir de la Justicia. El Supremo advirtió que cualquier violación de las medidas impuestas este viernes derivará en la prisión del exmandatario, cuyo proceso por golpismo está en su fase final.

Trump también se reunió con el presidente Bolsonaro.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el exmandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, en una foto de archivo.
Foto: AFP

decisión judicial

La medidas son “una suprema humillación”

Jair Bolsonaro dijo ayer viernes que las medidas cautelares que le aplican son “una suprema humillación” y reiteró que “jamás” conspiró contra la democracia. “El juicio por el golpe es político”, declaró Bolsonaro al salir de la sede de la Policía Federal, donde le fue colocada una tobillera electrónica por orden de la Corte Suprema, que abrió un nuevo proceso vinculado al juicio por supuesto golpismo. Explicó que ese nuevo proceso se refiere a las gestiones “por justicia” que hace en EE.UU. su hijo y diputado Eduardo Bolsonaro.

“Mi hijo está en EE.UU. luchando por la democracia y la libertad”, aseguró Bolsonaro, quien apuntó que “todo el mundo está con aranceles” aplicados por Trump, quien le ha expresado apoyo de forma explícita y justificado en parte las sanciones a Brasil en la supuesta “persecución” al exmandatario. Según Bolsonaro, “EE.UU. es un país que proyecta libertad y no haría nada contra la democracia en Brasil”. Insistió en que “todo el proceso” en su contra es “político”, con la intención de influir en las comicios de 2026.

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