El papa León XIV llegó ayer sábado a Angola en la tercera etapa de su gira por África, durante la que lamentó que sus discursos recientes se hayan interpretado como un debate contra el presidente estadounidense, Donald Trump.
El primer pontífice estadounidense, también naturalizado peruano, voló a este país lusófono y rico en petróleo desde Camerún, donde antes de partir ofició una misa multitudinaria en el aeropuerto de Yaundé.
Durante el vuelo a Luanda, la capital angoleña, León XIV lamentó que sus discursos durante la gira se hayan interpretado como una crítica a Trump e insistió en que no tiene ningún interés en debatir con el mandatario estadounidense.
Como ejemplo, puso unas palabras sobre los “tiranos” que asolan el mundo, pronunciadas el jueves en Camerún. Las declaraciones se habían redactado mucho antes del “comentario de Trump sobre mi persona y sobre el mensaje de paz que promuevo”, aseguró a los periodistas. “Sin embargo, se percibió como si estuviera intentando iniciar un nuevo debate con el presidente, algo que no me interesa en absoluto”, destacó León XIV.
Muchos medios, particularmente los estadounidenses, interpretaron esas palabras como una referencia a Trump, que días atrás reconoció no ser “un gran admirador del papa”.
El republicano acusó al líder de la Iglesia católica de “jugar con un país que quiere un arma nuclear”, en referencia a Irán, y le calificó de “DÉBIL en materia de crimen y terrible para la política exterior”.
“No tengo miedo, ni de la administración Trump, ni de proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio”, respondió León XIV, quien insistió en su deber moral de pronunciarse “contra la guerra”.
Frente al presidente João Lourenço y otras autoridades de Angola, el líder católico denunció en su primer discurso las “catástrofes sociales y ambientales” causadas por la “lógica extractiva” en la gestión de los recursos minerales.
A pesar de sus vastas reservas petroleras, un tercio de los 36,6 millones de habitantes de este país del sur de África vive por debajo del umbral de la pobreza. Después de lograr tardíamente su independencia del poder colonial portugués, Angola se sumergió en una devastadora guerra civil de la que salió exhausta en 2002.
Su economía depende enormemente del petróleo -y de las fluctuaciones en sus precios- y se ve lastrada por una corrupción rampante. Aun así, en los últimos años ha seguido una política de inversión en infraestructuras como el proyecto del corredor de Lobito, un puerto en la costa atlántica al que deberán llegar por ferrocarril minerales extraídos de República Democrática del Congo y de Zambia. También se dotó de un nuevo aeropuerto internacional.
Alrededor del 44% de angoleños se identificaron como católicos en un censo de 2024. León es el tercer papa en visitar el país, después de Juan Pablo II en 1992 y Benedicto XVI en 2009. La gira del papa seguirá el martes a Guinea Ecuatorial.
León XIV llegó con su mensaje de paz a angola
El presidente de Angola, João Manuel Gonçalves Lourenço, pidió ayer sábado al papa León XIV que ante el conflicto en Oriente Medio “continúe desempeñando un papel de constructor de puentes”. En el primer acto del pontífice en este país, el presidente habló ante el papa de “los recursos energéticos, minerales y otros, arrebatados por la fuerza de las armas por los ejércitos más poderosos del mundo contra países soberanos”. Pidió entonces “normas bien establecidas que, una vez respetadas, permitan a las empresas y a los Estados, mediante contratos y acuerdos, acceder a los recursos que necesitan para satisfacer sus necesidades sin recurrir a la guerra”.
Y aseguró que “vivimos tiempos peligrosos, con conflictos que proliferan en todos los continentes”.
Entre ellos citó el de Oriente Medio, “que debería ser una zona de paz, armonía y fraternidad”. EFE
Reacciones
El pulso entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el papa León XIV enfurece a algunos católicos estadounidenses, un electorado clave, que considera que el mandatario ha ido demasiado lejos en sus críticas al sumo pontífice.
Trump se ha enfrentado al papa en numerosos temas, desde Irán hasta la inmigración y, como ya se señaló, recientemente lo calificó de “débil” en un ataque personal sin precedentes por parte de un líder político estadounidense.
Los católicos estadounidenses siguen indignados por la publicación, por parte del presidente, de una imagen generada por inteligencia artificial (IA) que aparentemente lo representaba como Jesucristo y que luego fue eliminada.
Para John O’Brian, un exejecutivo de publicidad de 68 años, compartir la imagen es similar a “una blasfemia para los cristianos”.
El papa, por su parte, advirtió sobre los peligros del abuso de la IA tras la publicación de Trump, aunque sin referirse a ella directamente.
Tradicionalmente, los presidentes estadounidenses siempre se han cuidado de no ofender a los católicos con críticas abiertas al papa. Trump, en cambio, ha cruzado esa línea, aunque ganó las elecciones de 2024 con el apoyo de una mayoría de votantes católicos.
El duelo público con León XIV marca una posible vulnerabilidad para los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Los papas por lo general no intervienen en política. Pero la actitud desafiante del sumo pontífice le ha ganado el respeto de ciudadanos.
Trump no es conocido por ser un devoto creyente, sino que fue criado en la fe presbiteriana, corriente del cristianismo protestante, y rara vez asistía a los oficios religiosos. Pero desde su ingreso a la política, ha aglutinado a la derecha cristiana. Los conservadores cristianos han elogiado a Trump por ayudarlos a lograr su prioridad: el fin del derecho nacional al aborto, gracias a los magistrados que el mandatario nombró en la Corte Suprema.
Los partidarios más acérrimos de Trump cerraron filas en torno al presidente el viernes, mientras esperaban su intervención en un acto del grupo cristiano conservador Turning Point USA en una megaiglesia protestante en Arizona.
Con información de EFE y AFP