Casi una sexta parte de las reservas estratégicas de petróleo de los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (IAE) se han agotado desde el mes de marzo, cuando el G7 decidió recurrir a ellas. El presidente estadounidense Donald Trump llevaba días exigiendo a los Estados europeos que liberaran más gasóleo y amenazaba con prohibir las exportaciones de combustible de su país. Ahora consiguió lo que quería.
Unos 325 millones de barriles de petróleo y productos petroleros procedentes de las reservas estratégicas han sido liberados hasta la fecha, es decir el 80% de los prometidos por el G7 en marzo, informó ayer sábado la AIE.
Este anuncio llega después de que el G7 comunicara el viernes una nueva liberación coordinada de 100 millones de barriles. El grupo no precisó si ese volumen incluye los 75 millones de barriles que aún quedaban por liberar del compromiso asumido el 11 de marzo o si eleva el total a 500 millones de barriles.
“Alrededor de 325 millones de barriles de la acción colectiva anunciada por la AIE el 11 de marzo han sido liberados hasta ahora, lo que representa el 80% de los 400 millones de barriles prometidos inicialmente”, señaló la agencia en un comunicado.
En marzo, la AIE recordó que sus países miembros disponían de “más de 1.200 millones de barriles de reservas de emergencia, además de unos 600 millones de barriles almacenados por la industria en cumplimiento de obligaciones gubernamentales”.
Estas reservas estratégicas existen desde 1974, tras la crisis energética desencadenada por la guerra del Yom Kipur, y están destinadas a responder a interrupciones repentinas del suministro.
Actualmente, dos factores complican el abastecimiento energético. Por un lado, las exportaciones de hidrocarburos de los países del Golfo se han visto afectadas por el cierre por parte de Irán del estrecho de Ormuz, en el contexto del conflicto con Estados Unidos e Israel. Por otro, las infraestructuras energéticas rusas se han convertido en objetivos de ataques ucranianos, en un intento de Kiev por dificultar las operaciones militares de Moscú.
Aunque las refinerías de otras regiones operan a plena capacidad, los precios de los combustibles han aumentado con fuerza en numerosos mercados, incluidos los de Estados Unidos, que es exportador neto tanto de petróleo como de productos refinados.
Contexto
El planeta consume cada día unos 100 millones de barriles de petróleo, que se utilizan por ejemplo en el transporte y la industria del plástico. Los países, sobre todo aquellos que no producen petróleo, intentan crear un colchón de seguridad para “mitigar los impactos económicos negativos” de la escasez o las interrupciones en el suministro, explica la AIE.
¿Cuál es el papel de la AIE? Creada en 1974 tras la primera crisis del petróleo, la AIE tiene como misión garantizar la seguridad energética. Cuenta con 32 países miembros, entre los que figuran Alemania, Francia, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Italia, Japón, México, Turquía y EE.UU.. Para los miembros de la AIE y de la Unión Europea, existe la obligación de que un tercio de las reservas se “mantenga en forma de productos refinados específicos”. “Sin embargo, una vez acordada la necesidad de liberar reservas en una acción colectiva en el marco de la Agencia Internacional de Energía, cada país miembro contribuye en proporción al peso que representa en el consumo total de petróleo”, explica la AIE.
Con información de EFE y AFP