El Gobierno brasileño valoró ayer domingo como “positivo” que Estados Unidos imponga un arancel universal del 15% a las importaciones, ya que así Brasil “no perderá competitividad” al aplicarse la misma carga a todos los países. No obstante, esta interpretación por parte de Brasil no ha sido confirmada como acertada por parte de la Administración Trump.
Brasil fue una de las economías más afectadas por la guerra comercial emprendida por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien llegó a gravar los productos brasileños con una tarifa aduanera de hasta el 50%, principalmente por motivaciones políticas. En este sentido, el vicepresidente brasileño y ministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin, aplaudió ayer domingo que, a partir de ahora, el arancel “sea igual para todos”. Aún así, lo que dijo Trump el sábado era que el arancel general pasaba del 10% al 15%, pero no que esto aplicara a otros países que tienen aranceles más altos, lo que por el momento no está claro.
De todas formas, Alckmin declaró que “es positivo para Brasil” porque “teníamos una tasa más alta en relación con los demás competidores”, ya que “muchos países tenían 10 ó 15%, y nosotros 50”, declaró a los periodistas en un acto religioso en Aparecida, en el estado de São Paulo.
La nueva tasa del 15 % fue la respuesta de Trump a un fallo de la Corte Suprema de EE.UU., que tumbó su política arancelaria impulsada sobre la base de la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional de 1977.
Por otro lado, Alckmin resaltó otra “buena noticia innegable”, como es la lista de sectores que estarán exentos del nuevo arancel global, como la agropecuaria, uno de los pilares de la economía brasileña. “Nos quedamos con una tasa cero para combustible, carne, café, celulosa, jugo de naranja, aeronaves… Para la industria aeronáutica, antes era del 10 % y ahora se redujo a cero”, insistió.
El vicepresidente cree, además, que aún hay espacio para negociar y que la visita prevista para marzo del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, a Washington será una nueva oportunidad para discutir “cuestiones arancelarias y no arancelarias”.
Gira de Lula en India
Lula cerró ayer domingo su visita oficial a la India con un mensaje de soberanía frente a la polarización global, advirtiendo a su homólogo estadounidense que Brasil no aceptará un papel de subordinación en una “nueva Guerra Fría”.
“Quiero decirle al presidente Trump que nosotros no queremos una nueva Guerra Fría. No queremos tener preferencia por ningún país (...) Queremos tratar a todos en igualdad de condiciones y recibir de ellos un tratamiento también igualitario”, afirmó el en una conferencia de prensa en Nueva Delhi, antes de partir hacia Corea del Sur.
Esta postura llega apenas 24 horas después de que Lula y el primer ministro indio, Narendra Modi, firmaran un acuerdo estratégico de inversión y cooperación técnica para la exploración de minerales críticos. El pacto busca asegurar el suministro de tierras raras, litio y niobio, del cual Brasil posee el 90% de las reservas mundiales, para blindar la soberanía tecnológica de ambos países frente a la hegemonía de China y las presiones de Washington.
Lula subrayó que Brasil no aceptará ser tratado como una “colonia tecnológica” y contrapuso su relación con la India, calificada de “política de iguales” aun frente al autoritarismo de las potencias.
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