Héctor, el abuelo del adolescente de 15 años que abrió fuego contra sus compañeros en un liceo de Santa Fe, aseguró que el joven robó su escopeta del negocio familiar, pero que el arma no estaba cargada. "No sé nada porque no estaba en casa. La escopeta fue robada de acá adentro (del local). Fue robada, la denuncia está hecha", explicó en diálogo con el medio local América TV durante la mañana de este martes.
Además, el hombre sostuvo que siente "mucha tristeza" por el asesinato de Ian Cabrera Núñez, y sostuvo que no hablaba frecuentemente con su nieto porque vive en un campo de la localidad de San Javier. Sobre su nieto, aseguró que el menor "nunca" había cazado con él y que el arma "ni siquiera tenía cartuchos".
Por otro lado, en diálogo con Radio Boing, Héctor dijo que se enteró de lo ocurrido recién pasadas las 11 del lunes. El ataque había ocurrido a las 7:15, mientras se encontraba en un banco. En otro tramo de la entrevista, conmovido, reveló que mantenía vínculo con la familia de la víctima. "Me duele más la muerte de Ian, aprecio mucho a sus padres, lloré muchísimo", dijo.
Las declaraciones de Héctor surgen en medio de la investigación de la Justicia argentina, que busca determinar cómo el adolescente de 15 años consiguió tanto el arma como los cartuchos. Ya que la escopeta era del hombre, aún no se determinó cómo la obtuvo su nieto o si él fue quien la extrajo. Tal como publicó La Nación, el adolescente no tenía las llaves de la casa de su abuelo, donde también funciona su negocio.
Cómo fue el tiroteo en el liceo
El menor aprovechó que los alumnos tenían que llevar un instrumento musical y escondió el arma en una funda de guitarra. Abrió fuego cuando los estudiantes estaban formados y se izaba la bandera. Hizo entre cuatro y cinco disparos. Mató a Ian Cabrera Núñez e hirió a otros dos.
El doctor Armando Borsini, director del hospital de la ciudad, confirmó que los dos heridos no tienen riesgo de vida. Una de las víctimas presentaba impactos en la región frontal y el tórax, por lo que fue derivado para la realización de una tomografía y una evaluación más exhaustiva, informó el diario local Uno. En medio de la desesperación, los jóvenes comenzaron a las corridas, rompieron vidrios e hicieron llamados acongojados a sus familiares.
El autor del ataque fue aprehendido por la Policía local luego de que un asistente escolar lograra contenerlo. El hombre se abalanzó sobre el agresor y logró quitarle la escopeta.
Con información de La Nación/GDA