Una histórica jornada de saneamiento en las Cataratas del Iguazú culminó con la extracción de más de 400 kilos de monedas del fondo del río Iguazú, arrojadas por turistas durante años. El operativo, realizado por guardaparques y técnicos del Parque Nacional Iguazú en el área de la Garganta del Diablo, buscó mitigar el grave impacto ambiental generado por la corrosión de metales. Esta práctica, común entre visitantes, altera la calidad de la biodiversidad y el ecosistema local.
El equipo técnico explicó que las monedas acumuladas sufren un proceso de oxidación lento que libera metales pesados como níquel y cobre en el cauce. Esta contaminación del agua es letal para diversas especies, especialmente para los peces y aves que confunden el brillo del metal con alimento. La acumulación masiva en el lecho del río no solo afecta la química del recurso hídrico, sino que interfiere directamente con la cadena alimenticia de la fauna autóctona que habita en las áreas protegidas.
Desde la administración del parque señalaron que la limpieza de monedas es una tarea compleja que requiere el cierre preventivo de pasarelas y el uso de equipos especializados. El volumen recuperado este año superó ampliamente las expectativas, demostrando que, a pesar de las advertencias, la tradición de "pedir deseos" lanzando dinero al agua persiste entre los miles de turistas que llegan diariamente. Las autoridades remarcaron que el daño es irreversible en algunos microclimas del salto, donde el metal queda atrapado en grietas de las rocas basálticas.
Concientización para proteger el Parque Nacional Iguazú
Para frenar esta problemática, se inició una campaña intensiva de educación ambiental dirigida a los guías y visitantes. El objetivo es desmitificar la idea de que arrojar objetos es una práctica inofensiva.
"Es fundamental entender que cada moneda lanzada es un residuo que no pertenece a este entorno", expresaron los responsables de la gestión ambiental. La recolección de los 400 kilos de monedas será destinada a fundaciones con fines sociales, una vez que se complete el proceso de clasificación de las distintas divisas encontradas.
Además de las monedas, los equipos de rescate hallaron restos de plásticos y otros objetos metálicos que agravan la situación. Este tipo de intervenciones de saneamiento hídrico se volverán más frecuentes para asegurar que el Patrimonio de la Humanidad mantenga su equilibrio natural. Los especialistas advierten que la preservación de las cataratas depende directamente de la responsabilidad individual y del respeto por las normas de conservación vigentes en la selva misionera, donde el flujo constante de agua es el corazón de la vida silvestre.
Con información de La Nación/GDA