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Caso Cecilia Strzyzowski: los peritos no pudieron hallar rastros de ADN en los huesos calcinados

El análisis, a cargo de Laboratorio de Genética del Instituto de Medicina Forense de Córdoba, concluyó que el estado de los restos encontrados en río Tragadero impide el reconocimiento.

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El Equipo Argentino Forense, con sede en Córdoba, informó que no pudo obtener resultados de ADN de las muestras óseas y las piezas dentales que se hallaron en el río Tragadero
El Equipo Argentino Forense, con sede en Córdoba, informó que no pudo obtener resultados de ADN de las muestras óseas y las piezas dentales que se hallaron en el río Tragadero.
Foto: La Nación/GDA

La Nación/ GDA
Después de tres semanas de análisis, el Equipo Argentino Forense, con sede en la provincia argentina de Córdoba, informó que no pudo obtener resultados de ADN de las muestras óseas y las piezas dentales que se hallaron en el río Tragadero, a las afueras de Resistencia, y que la Justicia sospecha que pertenecen a Cecilia Strzyzowski, la joven de 28 años por cuyo asesinato están presos los piqueteros Emerenciano Sena y Marcela Acuña, y el hijo de ambos, César Sena.

“Dichos elementos se encontraban en estado de carbonización a calcinados, condición que afecta severamente la conservación de la piezas y limita la posibilidad de extracción de ADN de calidad”, dice el reporte de los peritos, dado a conocer por la fiscal Nelia Velázquez. Según las conclusiones, “se pudieron identificar numerosos elementos óseos como pertenecientes a un individuo adulto”, pero resultó imposible determinar “ni sexo ni una edad precisa, ni ninguna otra estimación en relación al perfil biológico (estatura, lateralidad, grupo poblacional)”. Destacan que los huesos se encuentran calcinados y presentan un color blanco grisáceo.

Los restos fueron hallados por buzos tácticos de la policía en el río Tragadero, en las afueras del denominado barrio Emerenciano, construido y administrado por el matrimonio de piqueteros oficialistas. Los investigadores llegaron allí luego de que Gustavo Obregón, uno de los siete detenidos, imputado como encubridor del homicidio, confesó su participación.

Relató que el 2 de junio había sido convocado por Acuña a la casa de la familia, en la calle Santa María de Oro 1460, el último lugar donde se vio entrar con vida a Cecilia, pareja de César Sena. Obregón corroboró que en una habitación de la planta baja había un cuerpo envuelto en una frazada. Este hombre, colaborador de los Sena, contó ante los fiscales que ayudó a César Sena a trasladar el cadáver hasta un campo que administraba Emerenciano Sena y que allí hicieron una fogata para quemarlo. Cuatro días después volvieron a llevarse los restos calcinados, los metieron en bolsas de basura y los tiraron en el río.

Miembros del equipo que depende del Poder Judicial de Córdoba había sido convocados a Chaco a mediados de junio para analizar las primeras muestras óseas encontradas. Ratificaron que otros huesos eran de “una persona adulta”, aunque no fue posible determinar su sexo, edad precisa ni causa de muerte.

Gustavo Obregón y Cesar Sena
Caso Cecilia Strzyzowski: Gustavo Obregón, casero del clan Sena, junto a César Sena, marido de Cecilia

David Dib, director del Instituto de Medicina y Ciencias Forenses de Córdoba, había precisado a LA NACION antes de las conclusiones conocidas este viernes que las muestras para ser sometidas a cotejos de ADN con el fin de establecer si pertenecen a Strzyzowski las estudiaría el especialista Carlos Vullo.

Explicó que a Chaco fueron la antropóloga Anahí Ginarte, la médica Florencia Granton y la odontóloga Andrea Altamirano. La primera vez, analizaron algunos restos sobre los que no había certeza de que fueran humanos y, efectivamente, no lo eran.

“Después volvimos a ir y sí eran humanos, pero no se pudo determinar el sexo porque son pequeños restos, extremos -agregó-. Por los dientes sí se definió que correspondían a una persona adulta. Nuestra tarea termina allí; ahora es el Laboratorio de Genética del equipo el que busca encontrar el mapa genético para compararlo con una fuente indubitable”.

La ausencia de resultados es un decepción para los investigadores, que esperaban contar con la prueba irrefutable del crimen para avanzar con la elevación a juicio. Tienen, en cambio, otras pruebas contundentes: las muestras de sangre que pertenecen a Cecilia halladas en la habitación donde se cree que fue asesinada y en la camioneta de César Sena, donde se supone que fue trasladado el cuerpo; los restos quemados de la valija que llevaba la joven el día de su desaparición y una billetera con tarjetas a su nombre que apareció destruida en el patio de la casa de los Sena.

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