Desde finales de junio al menos 19 elefantes han muerto en Amboseli, Kenia, tras atravesar una extraña enfermedad que todavía no fue identificada. "Caminan y respiran con dificultad, están agitados", describió Patrick Papatiti, jefe de operaciones de las tierras comunitarias de Olgululu, que albergan la reserva de Kitenden B.
Cuando "ya no pueden caminar" o mantenerse en pie, "se tumban", algunos "luchan un día, dos o tres, hasta que mueren". A finales de julio, el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS) indicó que había detectado altas concentraciones de cianuro en los cadáveres de los elefantes, lo que apunta a un posible envenenamiento por pesticidas tras consumir frutas procedentes de explotaciones agrícolas cercanas.
Sin embargo, varios especialistas consultados por la agencia AFP descartan la hipótesis de los pesticidas. "Es una enfermedad", sostuvo Papatiti. "Aquí no se utiliza cianuro en ninguna parte", aseguró.
"Si ningún otro animal que se alimenta de carroña ha muerto, entonces no es un producto químico", afirmó
por su parte Joel Nyika, responsable del ecosistema de Amboseli, en el condado de Kajiado. Rechazó también la hipótesis, igualmente planteada por el KWS, de que el cianuro haya podido provenir de una planta forrajera, ya que el ganado de las comunidades locales también habría muerto, y se inclina por "una enfermedad que solo afecta a los elefantes".
Por ahora, el KWS ha descartado que se trate de una enfermedad contagiosa y ha instado a los turistas a seguir visitando la región con normalidad.
En la cercana reserva de Kimana, periodistas de la AFP observaron el miércoles seis cadáveres de elefante, más o menos recientes. Los guardas indicaron que los animales presentaban los mismos síntomas, incluida una parálisis parcial que les impedía mantenerse en pie.
Consultada por la AFP, la presidenta de la fundación Wildlife Direct, Paula Kahumbu, destacó la "falta de pruebas" que respalden la tesis de los pesticidas, subrayando que pocos elefantes machos adultos han muerto, cuando son ellos los que atacan más a los cultivos.
Papatiti también rechaza la idea del envenenamiento deliberado planteada por algunos y considera que la prioridad es "saber qué está matando a nuestros elefantes", más que "perder el tiempo buscando culpables".
El asunto es de extrema delicadeza en un país que ha hecho de su fauna salvaje una imagen de marca y una importante fuente de ingresos turísticos.
AFP