Este lunes se cumplen 29 años de la muerte de Diana de Gales, popularmente conocida como "Lady Di", en un accidente de tránsito en el túnel de Alma, en París. Junto a ella murieron su pareja en ese momento, Dodi Al Fayed -hijo del millonario egipcio Mohamed Al Fayed- y quien conducía la limusina en la que se trasladaban, Henri Paul. El único sobreviviente del siniestro fue el guardaespaldas Trevor Rees- Jones.
Al momento de su muerte, Diana era una mujer sumamente mediática e increíblemente popular. Era la exesposa del actual rey de Inglaterra, Carlos, quien le había sido infiel, y la madre devota del futuro monarca inglés, el príncipe William, y de su hermano, Harry.
Tenía 36 años y, desde hacía más de 15, su vida estaba expuesta a los ojos del mundo, debido a su casamiento (y polémico divorcio) con Carlos.
Por su carisma y fuerte personalidad, Diana Spencer se ganó el apodo de “la princesa del pueblo” y, 26 años después de su fallecimiento, sigue siendo considerada una de las royals más queridas por todos.
El accidente en el túnel de Alma y las últimas horas en París
El 31 de agosto de 1997, el mundo quedó en shock al enterarse del accidente que acabó con la vida de Diana de Gales. Por entonces, la princesa se encontraba en París junto a Dodi Al-Fayed, un egipcio multimillonario con el que estaba en pareja.
Estaban en el Hotel Ritz, pero al querer irse del lugar, la presencia mediática era tal que decidieron salir por una puerta trasera. Sin embargo, los paparazzi los descubrieron y comenzaron a perseguirlos mientras ellos escapaban en auto.
Al ingresar en un túnel parisino, Henri Paul, el gerente de seguridad del hotel que conducía el vehículo, perdió el control y el automóvil impactó contra una de las paredes.
Sin embargo, Lady Di no murió en el acto. Fue trasladada al Hospital Pitié-Salpêtrière, donde finalmente perdió la vida poco tiempo después.
"La princesa del pueblo"
Diana Frances Spencer nació el 1° de julio de 1961 en Reino Unido, en el seno de una familia aristocrática y noble. En 1981, saltó a la fama mundial con su compromiso y posterior casamiento con Carlos, el hijo de la reina Isabel II.
La atención mundial pareció sentarle bien a Diana, quien con su carisma, humildad y dedicación a causas benéficas, se ganó pronto el cariño de la gente. De hecho, aunque provenía de la nobleza, no se limitó a los muros del Palacio de Buckingham. Por lo contrario, demostró una apertura y una empatía natural que la hicieron conectar con personas de todas las clases sociales.
En 1992, el mismo año en el que Diana se separó de Carlos, una periodista se refirió a ella como “la única princesa del pueblo”, en una clara referencia a que el título real era validado también por la sociedad. Esto se debía, entre otras cuestiones, al hecho de que ella aprovechó su posición para dar visibilidad a problemas apremiantes, como la eliminación de las minas terrestres y la lucha contra el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), causa con la que se solidarizó en un momento en que el estigma y la desinformación estaban a la orden del día.
Si bien ya no formaba parte de la Familia Real Británica, al menos no de manera oficial, y aunque estaba divorciada del actual rey Carlos III, Lady Di siguió siendo el centro de todas las miradas a nivel mundial y continuó soportando las presiones de la prensa, que —finalmente— terminaron marcando el trágico final de su vida.
Con información de La Nación/GDA.