OSE asegura que "por ahora" no decretará emergencia hídrica y dice que menor bombeo no tiene un impacto alto

Estudios de la Unidad Reguladora de Servicios de Energia y Agua (Ursea) marcan que los niveles de trihalometanos siguen por encima del límite, en línea con relevamientos de la firma estatal de aguas.

Agua corriente
Persona sostiene vaso de agua de la canilla.
Foto: Estefanía Leal/Archivo El País.

Con un escenario de déficit hídrico que afecta a Montevideo y la zona metropolitana desde hace más de seis meses, OSE informó este miércoles de noche que resolvió la “reducción gradual de las presiones de bombeo” del sistema metropolitano, con el objetivo de “optimizar” el uso de agua potable y “minimizar” las eventuales afectaciones en el servicio.

Esta medida implicó el ingreso a una segunda etapa o “fase de excepcionalidad” del protocolo frente a situaciones de sequía. Fuentes de OSE dijeron a El País que el paso supondrá un menor bombeo en las líneas 4 y 5, que abastecen al suroeste y este de la zona metropolitana.

“Es una medida operativa. La presión que se aplica en el invierno se adelanta al otoño, para preservar las reservas. No es una medida de alto impacto en la población”, indicaron los informantes.

Respecto a si está previsto que el gobierno decrete la emergencia hídrica con este panorama, tal como se activó en 2023 frente a una histórica sequía, desde OSE aseguraron a El País que “no por ahora”.

“OSE adoptará las medidas necesarias para asegurar la continuidad del servicio, al tiempo que exhorta a la población a realizar un uso responsable y solidario del agua potable”, destacó la empresa pública en un comunicado publicado en las últimas horas.

La medida también despertó críticas desde la oposición. “Lo que están sufriendo es puro karma, porque hicieron la peor de las políticas baratas en aquél momento de la sequía, y hoy, en una situación que no tiene nada que ver, no lo saben resolver”, apuntó este jueves el senador nacionalista Sebastián da Silva en rueda de prensa, tras ser consultado por la reducción de bombeo.

Las reservas que hay

Las reservas de Paso Severino, claves para la planta de Aguas Corrientes, que abastece al área metropolitana, siguen bajando diariamente, y están por debajo de la capacidad máxima, de 67 millones de metros cúbicos (m3), de acuerdo a los datos que publica a diario OSE desde 2023.

Según los datos oficiales, hasta este jueves, Paso Severino contaba con 31.560.164 m3, con una demanda diaria de 615.312 m3, de un máximo de 700.000 m3. De un rebalse de 36 metros, el nivel actual está en 33,08 metros.

La reserva venía perdiendo unos 500.000 m3 diarios. Desde el 16 de marzo se redujo a casi la mitad ese volumen de pérdida, que se utiliza para mezclar con aguas abajo de Aguas Corrientes para poder cumplir con el suministro.

“El abastecimiento se efectúa principalmente aguas arriba de la represa, complementándose en determinadas circunstancias con operativas aguas abajo de la presa, a pocos metros de esta y siempre dentro del propio río Santa Lucía”, puntualizó OSE en su comunicado.

Lo cierto es que no está claro que se vaya a revertir a corto plazo el déficit hídrico. Los pronósticos del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) no lograron estimar la probabilidad de lluvias hasta mayo, pero sí que habrá temperaturas altas.

Esta situación convive con una disminución cada vez más pronunciada del agua en suelo, según el monitoreo mensual que hace el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), lo que también afecta a la producción agropecuaria.

Sumado al cuidado de las reservas frente a este escenario, OSE anunció este miércoles que resolvió “reforzar” el trabajo de las cuadrillas destinadas a la detección y reparación de pérdidas en la red de distribución. El presidente de OSE, Pablo Ferreri, planteó en varias ocasiones que el agua no facturada por OSE es el 50% de agua producida.

En setiembre pasado, la empresa estatal de aguas anunció el programa OSE Evoluciona, con la mira puesta en monitorear el consumo de agua y reducir las pérdidas de agua no contabilizada, utilizando inteligencia artificial, a partir de un préstamo del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), de US$ 63 millones.

Trihalometanos siguen por encima del límite

Ocho de 11 muestras de agua tomadas por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) el 4 de marzo -última medición- arrojaron niveles de trihalometanos (THM) por encima del límite máximo nacional (1), adelantaron fuentes del organismo a El País. Esta situación va en línea con los datos de OSE que recibe la Ursea, agregaron las fuentes.

De esta forma, hace más de un mes que los niveles de THM no son conformes a la normativa nacional. Se tratan de compuestos químicos asociados a la desinfección del agua con cloro para que esta sea apta para el consumo.

El valor máximo de THM, que coincide con el umbral que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS) están definidos por la norma técnica UNIT 833/2008, de “requisitos” de agua potable, a partir del decreto 375/011 del Poder Ejecutivo.

Pese a estos incumplimientos de la normativa local, desde el Ministerio de Salud Pública (MSP) se ha señalado de que el agua que sale de las canillas en el área metropolitana es “absolutamente potable y segura”.

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