La obesidad tiene un costo anual de US$ 2.819 millones, según un estudio que describe un problema complejo

El 66,3% de este costo no es directo ni relacionado a los servicios de salud: corresponde a pérdidas en la productividad laboral.

obesidad en Uruguay
Problema serio. La prevalencia de la enfermedad de la obesidad en Uruguay ha crecido en forma sostenida en las últimas décadas.
Foto: Canva

Un estudio académico elaborado por investigadores vinculados a la Universidad ORT estima que la obesidad genera en el país un costo económico anual de US$ 2.819 millones, equivalente al 3,45% del Producto Interno Bruto (PIB), y advierte que el principal impacto no está en el sistema de salud, sino en la pérdida de productividad laboral.

El trabajo aborda el tema de la obesidad no solo como un problema sanitario, sino también desde un punto de vista económico que tiene impacto en el funcionamiento del mercado de trabajo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad es una enfermedad crónica con probabilidad de recaídas derivada de interacciones complejas entre la genética, la neurobiología y las conductas alimentarias, y afirma que el fenómeno provoca una crisis de salud pública a nivel mundial.

Según los autores de la investigación (Ricardo Kaufmann, Norma Pontet Ubala y Pedro Kaufmann), el 66,3% del costo total de la obesidad en el Uruguay corresponde a pérdidas de productividad, mientras que los gastos médicos directos representan el 23,1% y los costos intangibles el 10,6%.

Dentro de ese componente indirecto lo que más incide es el “presentismo”, es decir, la reducción del rendimiento de trabajadores que asisten a sus tareas pero con menor capacidad productiva debido a su estado de salud.

Este factor explica por sí solo el 40,3% del costo total, unos US$ 1.135 millones, superando incluso en 70% a todo el gasto médico directo asociado a la obesidad.

El estudio sostiene que este fenómeno permanece prácticamente invisible para las políticas públicas tradicionales, ya que no se refleja en los registros administrativos como sí ocurre con el ausentismo.

Sin embargo, su impacto sería mucho mayor dado que el presentismo supera en más de siete veces el costo del ausentismo y en casi tres veces el de la mortalidad prematura vinculada a la obesidad.

Ozempic

En EE.UU. ponen límite a los fármacos contra la epidemia

La agencia reguladora de los medicamentos en Estados Unidos anunció a fines de abril su intención de endurecer el control de las copias de ciertos tratamientos contra la diabetes y la obesidad, como Ozempic.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) busca así restringir aún más la posibilidad de fabricar de forma legal versiones alternativas a esos fármacos. “Cuando existen medicamentos aprobados por la FDA, las plantas de producción de medicamentos supervisadas por esta entidad no pueden legalmente elaborar compuestos a partir de sustancias activas a granel, salvo que exista una necesidad clínica clara”, dijo el comisionado de la FDA, Marty Makary, en un comunicado. Tolerado en un primer momento por las autoridades sanitarias debido a la importante demanda por parte de los pacientes y a la disponibilidad inicialmente reducida de estos tratamientos, estas preparaciones farmacéuticas han hecho perder mucho dinero a compañías como Novo Nordisk. Con información de AFP.

Crisis de salud

En términos sanitarios, la investigación confirma que la obesidad afecta al 28,5% de la población adulta en Uruguay y que su prevalencia ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas.

Entre las enfermedades asociadas que más inciden en el gasto se destacan la diabetes tipo 2, la hipertensión, la cardiopatía isquémica y la osteoartritis.

El análisis incorpora además una dimensión de género. Si bien los costos absolutos son mayores en los hombres, en parte por su mayor participación en el mercado laboral y niveles salariales más altos, el impacto relativo es superior en las mujeres cuando se lo mide en proporción a sus ingresos.

Uno de los datos más significativos es la diferencia en el ausentismo: el costo asociado a la obesidad es 116,6% mayor en mujeres que en hombres. El estudio vincula esta brecha con el fenómeno de la “doble presencia”, es decir, la superposición de responsabilidades laborales y tareas de cuidado no remuneradas.

De acuerdo con los registros analizados, el 42% de las certificaciones médicas de mujeres con obesidad incluye referencias a cuidados familiares, frente a apenas el 8% en los hombres.

A su vez, los hombres concentran mayores costos en presentismo y en mortalidad prematura. El trabajo estima en 1.718 las muertes anuales atribuibles a la obesidad en Uruguay, lo que genera más de 22.500 años de vida potencial perdidos y un impacto económico de unos US$ 422 millones.

En cuanto a los costos directos, el estudio los ubica en US$ 650,5 millones anuales. Las mujeres concentran el 56,5% de ese gasto, pese a no ser mayoría entre las personas con obesidad, lo que los autores atribuyen a una mayor prevalencia de ciertas enfermedades crónicas, mayor utilización de servicios de salud mental y mayor adherencia a controles preventivos.

Más allá del diagnóstico, el trabajo plantea que una parte significativa de este costo podría reducirse. Los autores estiman que existe un potencial de recuperación de productividad de unos US$ 383 millones anuales mediante intervenciones, un retorno sobre la inversión de aproximadamente 2,7 a 1.

En ese sentido, destacan que las políticas focalizadas en mujeres podrían generar retornos incluso mayores.

El estudio también ubica a Uruguay en un lugar particular dentro de la región. Su nivel de formalidad laboral y la disponibilidad de registros administrativos permiten captar con mayor precisión estos costos, que en otros países podrían estar subestimados. De hecho, el peso de la obesidad sobre el PIB en Uruguay se ubica cerca de la proyección regional de 3,7% del PIB para 2035. Entre las limitaciones, los autores señalan que la estimación del presentismo se basa en consenso de expertos y no en mediciones directas, así como posibles subregistros en datos administrativos y restricciones propias de un análisis transversal.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar