Comenzó programa de reinserción para menores condenados; Read señaló “pautas mínimas de conducta” y “compromiso”

La fundación “Cosechando Esperanzas” recibió este lunes a 40 jóvenes, a quienes se les presentó y explicó el “acuerdo de convivencia” que deben cumplir en su formación.

Richard Read en conferencia por programa Cosechando Esperanzas.
Richard Read.
Foto: Natalia Rovira/Archivo El País.

El programa “Cosechando Esperanzas”, liderado por Richard Read en la órbita del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), comenzó oficialmente este lunes, en una actividad a la que asistieron los ministros José Carlos Mahía (Educación y Cultura) y Juan Castillo (Trabajo y Seguridad Social).

Su objetivo es reinsertar social y laboralmente a adolescentes que recuperen su libertad a través de ofertas de trabajo, en coordinación con varias empresas privadas y universidades.

En diálogo con El País, Read contó que este lunes “se dio comienzo a los primeros encuentros con los chiquilines privados de libertad del Inisa, donde concurrieron un número considerable, más de 40, acompañados por sus referentes y sus educadores”.

“El inicio se dio poniendo los puntos sobre las íes de qué significa la fundación, explicándoles a los jóvenes que estaban allí cuál era el compromiso de la fundación y cuál era el compromiso de ellos, dejando claro que esto no es una agencia de colocaciones, sino que es una posibilidad que de acuerdo a su adhesión, su comportamiento, su voluntad de progresar y principalmente de reinsertarse en la sociedad a partir del empleo”, explicó.

El exsindicalista dijo que a priori se evaluará “en un período de no menos de cuatro meses” a los preseleccionados “para que una vez que estén en libertad puedan acceder a uno de los tantos puestos de trabajo que ya están adjudicado, gracias a más de 18 empresas que han colaborado”.

A los jóvenes presentes se les presentó un “acuerdo de convivencia”, que deben firmar y en el que se indica “qué está permitido y qué no, con mucho énfasis en derechos y obligaciones”.

“Tienen muchas obligaciones que tienen que cumplir, porque son las que serán evaluadas para que luego se le diga sí o no a los puestos de trabajo”, comentó Read.

En este documento, al que accedió El País, se establecen “pautas mínimas de conducta y funcionamiento” para las instancias de formación, cuyo incumplimiento “podrá derivar en medidas a definir”.

Algunas de estas pautas que se exigen son “un trato respetuoso entre participantes, docentes y referentes”, la inadmisión de “conductas agresivas, provocaciones ni faltas de respeto, tanto verbales como actitudinales”, puntualidad y asistencia, el uso “obligatorio” de “indumentaria proporcionada por el programa según la actividad a desarrollar”, así como el cuidado de los espacios que se utilizarán. También se prohíbe durante las actividades el uso de dispositivos electrónicos y fumar en áreas no destinadas para el consumo de tabaco.

Según el líder del programa, una vez que los jóvenes accedan a los puestos laborales, “tendrán una evaluación a los primeros tres meses y a los seis meses”, en la que, “si cumplen con los requisitos de ser un buen trabajador, se les garantiza la posibilidad de quedar efectivos”. Estos días habrá más actividades como la de este lunes para recibir otra tanda de jóvenes.

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