MSP lanza vacuna contra el VPH, para varones y mujeres de 11 a 26 años, que previene varios cánceres

“Es una vacuna segura. Hace más de 20 años que se da en el mundo en forma masiva”, dijo la ministra Cristina Lustemberg.

Ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg.
Ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg.
Foto: Leonardo Mainé/Archivo El País.

El Ministerio de Salud Pública (MSP) lanzó este jueves la vacunación contra el virus de papiloma humano (VPH), con un nuevo esquema de una dosis, en vez de dos o tres como había sido hasta ahora, y con una vacuna de mayor cobertura, que es recomendada por las autoridades y expertos médicos.

“Es una vacuna segura. Hace más de 20 años que se da en el mundo en forma masiva”, dijo la ministra Cristina Lustemberg.

Las dosis, que son gratuitas, están recomendadas para hombres y mujeres de entre 11 y 26 años, sin necesidad de presentar receta médica, independientemente de si se inició o no la actividad sexual, y para inmunocomprometidos (personas con VIH, trasplantados e inmunosuprimidos) hasta los 45 años, con prescripción médica.

Las vacunas están disponibles en todos los vacunatorios desde el 7 de abril, tal como adelantó El País, y los usuarios pueden inocularse cualquiera de ellos sin importar a qué institución de salud pertenezcan.

El VPH se contagia por relaciones sexuales (genital, oral o anal), y el síntoma más común son las verrugas genitales. Se puede prevenir mediante el correcto uso del preservativo.

Las dosis contra VPH protegen contra cánceres de cuello de útero, orofaríngeos, de vulva, de pene, y de ano.

La vacunación contra el VPH es una estrategia que se despliega en Uruguay desde 2013, cuando se comenzó a ofrecer en niñas, en forma universal y gratuita. Luego se amplió el acceso, en 2022, a varones y niñas de entre 11 y 26 años, con dos dosis, y para inmunocomprometidos con tres.

A partir de esta campaña, se pasó de brindar la vacuna VPH 4 (cuadrivalente), que cubre contra cuatro genotipos de alto riesgo, con un nivel de prevención de 70% contra los cánceres asociados al VPH, a ofrecer una vacuna VPH 9 (nonavalente), que protege contra nueve genotipos, con un nivel de protección contra cánceres mayor, de 90%. Los genotipos 16 y 18 causan el 70% de los cánceres de cuello de útero.

Las personas que recibieron hasta ahora una dosis contra VPH de la vacuna cuadrivalente, no deben recibir ahora un refuerzo con la VPH 9, porque se considera que ya están cubiertos, dijo la directora de Inmunizaciones, Catalina Pirez.

La presentación del MSP marcó que la “nueva evidencia científica” confirma que una sola dosis logra niveles de protección “robustos y duraderos, exactamente comparables a recibir más dosis”.

El cambio a una vacuna con mayor cobertura fue a partir de recomendaciones de la comisión asesora de vacunas (CNAV). Las autoridades sanitarias destacaron que este paso “democratiza la mejor tecnología”, “aumenta la eficacia contra otros cánceres” y “reduce la carga económica al evitar tratamientos invasivos”.

Cáncer de cuello de útero

Las autoridades sanitarias insistieron con la cobertura de esta vacuna en mujeres frente a una fuerte incidencia del cáncer de cuello de útero a nivel local. Cada año, en Uruguay se diagnostican 315 casos, y mueren 140 personas, lo que lo convierte en la cuarta causa de mortalidad de cáncer entre mujeres en Uruguay.

“Lamentablemente, casi una mujer es diagnosticada por día, y ocurre una muerte cada dos o tres días por esta causa”, agregó Lustemberg. “Lo más doloroso es saber que cuatro de cada 10 mujeres son diagnosticadas en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de curación disminuyen”, acotó.

A pesar de la baja “sostenida” del cáncer de cuello de útero a nivel nacional, hay una incidencia de 14,16 casos cada 100.000 habitantes.

“La tasa es intermedia a elevada en el contexto internacional, y está lejos del umbral que propone hoy la OMS para eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública, que debe ser menor a cuatro casos cada 100.000 habitantes”, dijo Cecilia Castillo, coordinadora del programa nacional de control del cáncer.

La mortalidad del cáncer de cuello de útero es de 5,66 casos cada 100.000 habitantes, una tasa que también es intermedia a nivel internacional.

“Realmente duele, cuando estamos hablando de una enfermedad que es 99% prevenible y 95% curable cuando se diagnostica en etapas precoces”, agregó la oncóloga.

El VPH es “muy prevalente” en la población sexualmente activa. Castillo explicó que tiene un pico después de las relaciones sexuales (15 y 24 años), que suele resolverse con la inmunidad de las personas. No obstante, cuando hay una “persistencia” de una infección de un genotipo de VPH de alto riesgo se pueden dar cambios celulares, que con el tiempo si no se trata pueden llegar a generar lesiones, y si no son tratadas “evolucionan a un cáncer”.

La estrategia “90-70-90” de OMS para la eliminación del cáncer de cuello uterino hacia 2030 implica llegar al 90% de niñas vacunadas contra el VPH antes de los 15 años, que un 70% de mujeres sean testeadas con pruebas de alta precisión a los 35 y 45 años, y que 90% de las mujeres con diagnóstico de cáncer puedan recibir el tratamiento.

Castillo destacó que Uruguay tiene una “buena oportunidad de mejora” en las tres metas. El porcentaje de niñas con vacuna VPH entre 11 y 15 años fue de un 75% en 2025. Durazno (93,2%) fue el departamento con más cobertura y Artigas (64,1%) con la más baja. Montevideo llegó a 76,1%.

El porcentaje de niños de entre 11 y 15 años vacunados desde 2008, cuando se habilitó la inoculación para ellos, fue menor al de mujeres.

El MSP con esta campaña apunta a disminuir la circulación de la enfermedad. Uruguay debe llegar a una incidencia menor a cuatro casos cada 100.000 habitantes para lograr eliminar el cáncer de cuello de útero. “Es una de las enfermedades que traduce más inequidad en nuestra sociedad”, remarcó la directora general de la Salud, Fernanda Nozar, en referencia a que en determinados sectores socioeconómicos “prácticamente no se habla” de la patología.

Lustemberg destacó que la vacunación es un “pilar” en la estrategia para erradicar el cáncer de cuello de útero, pero que debe complementarse con el tamizaje y los controles ginecológicos anuales.

“El test de VPH y el PAP son herramientas claves para detectar lesiones antes de que se transformen en cáncer”, remarcó. No obstante, persiste una brecha de acceso.

La cobertura del tamizaje para el PAP o test VPH fue de 58,44% en 2025. Lustemberg puntualizó que existe una “marcada desigualdad” en la cobertura: en los prestadores privados fue de 73% y en ASSE se desploma a 33,58%.

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