ESTRATEGIA SANITARIA CONTRA EL COVID-19

MSP flexibilizará la cuarentena de vacunados para reducir falta del personal sanitario

El Ministerio de Salud busca reducir la falta de personal en el sistema sanitario y -por recomendación de la comisión asesora de vacunas- flexibilizará las cuarentenas por al menos tres meses.

El gobierno estima que el efecto de la vacuna se notará a fines de mayo, el GACH en dos meses y otros científicos prefieren no arriesgar. Foto: Estefanía Leal
El gobierno estima que el efecto de la vacuna se notará a fines de mayo, el GACH en dos meses y otros científicos prefieren no arriesgar. Foto: Estefanía Leal

Más de 7.000 funcionarios de la salud recibieron un subsidio del Banco de Previsión Social (BPS) durante el último mes por encontrarse en aislamiento tras haber sido contacto directo con un Covid positivo. El Ministerio de Salud busca reducir esa falta de personal en el sistema sanitario y -por recomendación de la comisión asesora de vacunas- flexibilizará las cuarentenas por al menos tres meses.

La Cátedra de Enfermedades Infecciosas de Universidad de la República -que cuenta con representación en la comisión- sugirió que aquellos que hayan transitado al menos 14 días luego de la segunda dosis de la vacuna de Pfizer y sean contacto de un positivo, no deberán realizar la cuarentena. Durante los siete días posteriores a la exposición de riesgo solo se les controlarán los síntomas y, al séptimo día, se los hisopará para un testeo de diagnóstico con PCR.

Uruguay seguirá un criterio similar al que aplicó el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC): evitar las cuarentenas preventivas para aquellos a quienes se les administró las dos dosis de una vacuna de ARN mensajero (como Pfizer o Moderna). Incluso el CDC da un paso más y sugiere que quienes no son personal de la salud, y por tanto su exposición al virus es más baja, ni siquiera deban hisoparse al séptimo día.

En el caso uruguayo, por el momento, la recomendación se centra solo en el personal de la salud y será revisada en agosto cuando haya más evidencia sobre la eficacia de otras vacunas en la reducción de las infecciones leves o asintomáticas. Ocurre que en Estados Unidos se administran vacunas de ARN mensajero para las cuales ya hay ensayos de tercera fase que comprueban esa eficacia. En Uruguay, en cambio, la mayoría de la población viene siendo inmunizada con las dosis del laboratorio chino Sinovac, cuya eficacia en el corte de la transmisibilidad viral no ha sido informada aún.

Casi la cuarta parte (24%) del personal de salud en Uruguay se ha vacunado con Sinovac y estos no serán incluidos en esta nueva política. Eso sucedió porque las dosis chinas llegaron antes al país y algunos médicos, vacunadores y enfermeros prefirieron no esperar e ingresar a la agenda de vacunación por su franja etaria (de 50 a 59 años).

Hasta la tarde de ayer, según los datos del Ministerio de Salud, solo había 178 personas en Uruguay que han obtenido su segunda dosis de Pfizer hace 14 o más días. Hay otras 66.447 que recibieron las dos dosis y están a la espera de ese tiempo ventana.

Vacuna Pfizer. Foto: Leonardo Mainé
Vacuna Pfizer. Foto: Leonardo Mainé

A su vez, hasta ayer eran 312.153 las personas que se habían dado las dos dosis de Sinovac, aunque solo el 45% de ellas lo había hecho hace dos semanas o más (a partir de entonces se lo considera técnicamente vacunados, aunque, por ahora, no aplican para el criterio de evitarse la cuarentena).

Es decir: solo el 4% de la población ya ha pasado los 14 días posteriores a la administración de la segunda dosis contra el COVID-19... sea con la vacuna que sea. Ese porcentaje se calcula sobre la población total porque, aclaran los inmunólogos, aunque los menores de edad no puedan vacunarse “son plausibles de infectarse o infectar”.

En esa línea, una autoridad del Ministerio de Salud Pública (MSP) confirmó a El País que “tras la cobertura de los grupos prioritarios” se iniciará la vacunación a adolescentes con el nuevo millón de dosis de Pfizer que negoció el gobierno. Ese plan sería anterior a la administración de terceras dosis -una idea que aún está en discusión- y seguiría un orden etario decreciente: los más grandes primero.

La comisión de vacunas sí actualizó la recomendación de la vacunación a las embarazadas. Dado el escenario epidemiológico, las gestantes entran como población de riesgo y se aconseja la inoculación, con la vacuna que sea, “de preferencia luego de la semana 12 de gestación”.

Efecto vacunas.

El ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, dijo que hay que “aguantar” unas seis semanas para que el “efecto vacuna” haga mella y dé un respiro al sistema sanitario. El presidente Luis Lacalle Pou agregó que hay que “blindar mayo” y reconoció que “algunas muertes podrían haber sido evitables con otras conductas”. Un simple silogismo permitiría concluir que la apuesta del gobierno pasa por el efecto vacuna, que la reapertura de actividades pende de ello y que habrá que esperar para esto, al menos, hasta fines de mayo.

Daniel Salinas. Foto: Juan Manuel Ramos
Daniel Salinas. Foto: Juan Manuel Ramos

La excepción podría ser la enseñanza. Al menos tres de los consejeros del Codicen entienden que “hay que dar una señal” y que parecería “lógico” la reapertura de las escuelas rurales con menos de 30 alumnos en las primeras semanas del próximo mes.

La comunidad científica, sin embargo, tiene sus dudas. En su comparecencia ante la comisión parlamentaria que da seguimiento a la emergencia sanitaria, el coordinador general del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) que asesora al gobierno, Rafael Radi, dijo que “quizás dentro de los dos próximos meses comencemos a ver, en primer lugar, una reducción sostenida de ingreso de pacientes graves al sistema de salud, con una disminución de los casos graves y de los fallecidos”.

Su colega Henry Cohen agregó que, cuando se alcance “una zona de 45% a 50% de personas totalmente vacunadas, (habrá) mucho mayor control de la epidemia”.

Alejandro Chabalgoity, integrante de la comisión asesora de vacunas, prefiere no hablar de porcentajes ni fechas. A su entender, se está “lejos” de observar un efecto colectivo de la vacunación y el contexto no ayuda: una alta transmisión viral y circulación de nuevas variantes. En ese sentido, fue enfático: “el concepto de libertad responsable es un tanto tricky (engañoso), porque la conducta que cada uno adopte dependerá de su punto de partida. Si me das a elegir entre el riesgo de contagiarme (del COVID-19) y darles de comer a mis hijos, mi responsabilidad es darles de comer a mis hijos. Entonces no alcanza solo con la conducta ciudadana para ayudar al efecto de las vacunas”.

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