Días atrás el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, dijo que “debe buscarse otra ubicación” para el aeropuerto internacional que se pretende construir en Rocha porque el lugar proyectado es un “área sensible desde el punto de vista ambiental” ya que se encuentra entre dos áreas protegidas.
Detrás de esa afirmación tan tajante hay tres informes medioambientales que respaldan su postura. Uno del Centro Universitario Regional Este (CURE) -divulgado por La Diaria-, otro elaborado por los especialsitas Diego Federico Pasquariello y Claudio Gabriel Raimundi -del que informó El Observador- y el que realizó Geo Ambiental. Los tres a pedido de la Fundación Lagunas Costeras, que se opone al proyecto actual.
El informe de Geo Ambiental, fechado agosto de 2026, y al que accedió El País, concluye que existen dificultades tanto a nivel ambiental como aeronáutico que llevan a descartar la ubicación propuesta. “Se recomienda evaluar prioritariamente localizaciones alternativas que permitan reducir los impactos ambientales y garantizar condiciones adecuadas de seguridad operacional”, se afirma en el documento.
El aeropuerto planteado surge luego de que el Parlamento aprobara en uno de sus artículos de la Ley de Presupuesto extender la concesión del aeropuerto de Laguna del Sauce, cercano a Punta del Este, a Corporación América Airports -propiedad del empresario argentino Eduardo Eurnekian- por 25 años a cambio de esta nueva terminal internacional en Rocha.
El Ministerio de Defensa, a través de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructuca Aeronáutica (Dinacia), presentó la solicitud ambiental el 17 de abril, que sigue en curso aún.
Se construiría sobre la ruta 10 entre las lagunas Garzón y de Rocha, dos áreas protegidas. Se instalaría a la altura de donde se encuentra un amplio terreno de cientas de hectáreas del empresario Eduardo Costantini que planifica lotear para chacras privadas.
El informe técnico fue elaborado por la licenciada en Geografía y especialista en Educación Ambiental, Romina Ojeda, y el ingeniero en Seguridad e Higiene Laboral Alberto Angelozzi.
En el documento los expertos afirman que existe “una elevada sensibilidad ambiental y condicionantes significativos para la seguridad operacional”.
En relación a lo ambiental, afirman que “el área propuesta para el desarrollo del Aeropuerto Internacional de Rocha posee una elevada complejidad ambiental, determinada por la interacción de ecosistemas costeros, humedales, lagunas litorales, pastizales y ambientes de transición que sostienen procesos ecológicos de importancia regional”.
“Estos ecosistemas presentan un alto valor para la conservación de la biodiversidad, particularmente por la presencia de especies de aves residentes y migratorias, así como por las funciones ecológicas que cumplen los humedales en la regulación hídrica, el mantenimiento de hábitats y la provisión de servicios ecosistémicos”, se añade en el documento de 65 páginas.
Por otra parte, a nivel de la aeronáutica se plantean ciertos reparos. Uno de los principales desafíos del proyecto es el riesgo por “la interacción entre la fauna y las operaciones aéreas” ya que “la mayor parte de los impactos con aves registrados internacionalmente ocurre durante las fases de despegue y aterrizaje” cuando las aeronaves operan a baja altura.
Además, se indica que “la evaluación del emplazamiento no puede limitarse a las dimensiones físicas del aeropuerto, sino que debe incorporar el análisis del territorio circundante, los movimientos estacionales de la avifauna, la distribución de los humedales y la localización de los principales sitios de alimentación y descanso”.
En las proyecciones analizadas se estiman unas 1.000 operaciones anuales, en un predio de 209 hectáreas, donde se instalará una pista de 1.350 metros, ampliables a 1.600 en una segunda etapa. La terminal tendrá una capacidad para 50 personas.
Se alerta por varias amenazas aeronáuticas siendo la de mayor riesgosa la colisión de aves con aeronaves, identificada en el informe como una circunstancia de “alta” probabilidad y “muy alta” consecuencia.
De todos modos, se insiste en que aún faltan 39 estudios sobre los posibles impactos ya que restan presentarse, por parte del privado, que son específicos sobre la seguridad aeronáutica y la mitigación ambiental.
Antecedente del kitesurf y lo que hizo el Ministerio de Ambiente
El informe recuerda un antecedente en el que se pretendió realizar una actividad en la zona y el Ministerio de Ambiente debió resolver si aprobarla o no en función del eventual daño ambiental.
El 15 de diciembre de 2020 el ministerio declaró que la práctica del kitesurf en el Área de Manejo de Hábitats y Especies Laguna Garzón fuera de un polígono delimitado caía en las prohibiciones del decreto que define las áreas protegidas.
El fundamento técnico consta en el informe de la División Sistema Nacional de Áreas Protegidas de 31 de agosto de 2020, según el cual “las aves playeras y acuáticas reaccionan a la actividad modificando su distribución espacial y temporal, y en algunos sitios basta la presencia de un solo practicante para generar efectos en áreas utilizadas para el descanso o la alimentación”. Es decir, no solo se consideran daños mortales de la fauna sino también su “perturbación”.