La decisión del gobierno de avanzar con la idea de construir un aeropuerto sobre la ruta 10 en Rocha puede generar un nuevo frente abierto con la sociedad civil que advierte por las consecuencias que tendrá para el medio ambiente si la obra se lleva adelante en el lugar previsto hasta ahora.
El pasado jueves la Fundación Lagunas Costeras -que lleva más de 20 años de creada-le solicitó una audiencia al presidente Yamandú Orsi con la intención de pedirle que cambie el lugar de la iniciativa.
Su planteo, según consta en la misiva enviada al mandatario y a la que accedió El País, apunta a que el punto definido “se sitúa en medio de un corredor ecológico entre dos áreas protegidas”. Asimismo, se indica que ese hábitat está protegido por compromisos internacionales que asumió el Estado uruguayo. Y se agrega que la fundación tiene para presentarle a Orsi una propuesta alternativa de locación.
A diferencia de lo que ocurre frente a otras iniciativas, en este caso no existe una dicotomía entre ambiente y la inversión privada sino que existen distintas posturas sobre dónde debe instalarse el aeropuerto.
Para la organización, Rocha ya cuenta con infraestructura aeronáutica en el entorno del Aero Club, próximo a la ciudad y con acceso directo a la ruta 9 por lo que si el futuro aeropuerto se instalara sobre ese eje permitiría articular mejor sus principales destinos como La Paloma, La Pedrera, Cabo Polonio, Valizas, Punta del Diablo, La Coronilla y Chuy.
El proyecto original
El aeropuerto planteado surge luego de que el Parlamento aprobara en uno de sus artículos de la Ley de Presupuesto extender la concesión del aeropuerto de Laguna del Sauce, cercano a Punta del Este, a Corporación América Airports -propiedad del empresario argentino Eduardo Eurnekian-por 25 años a cambio de esta nueva terminal internacional en Rocha.
El Ministerio de Defensa, a través de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructuca Aeronáutica (Dinacia), presentó la solicitud ambiental el 17 de abril, que sigue en curso aún.
Se construría sobre la ruta 10 entre las lagunas Garzón y de Rocha, dos áreas protegidas. Se instalaría a la altura de donde se encuentra un amplio terreno de cientas de hectáreas del empresario Eduardo Costantini que planifica lotear para chacras privadas.
Impactos negativos
Al analizar la solicitud ambiental los técnicos plantearon que la iniciativa deberá ser analizada como uno de categoría C, es decir, aquellos que pueden producir “impactos ambientales negativos significativos, se encuentren o no previstas medidas de prevención o mitigación”, como informó Búsqueda el 14 de mayo.
El área de evaluación resaltó que la iniciativa, según publicó el semanario, está en “un enclave” entre dos áreas protegidas que integran el Sistema Nacional de Áreas Protegidas: Paisaje Protegido Laguna de Rocha (ubicado 1,5 kilómetros al este) y Área de Manejo de Hábitats y/o Especies Laguna Garzón (1,4 kilómetros al oeste). Y entre otros impactos se apuntó a que las aves marinas, flamencos, entre otros se van a ver visiblemente afectados.
El 22 de mayo la Fundación Lagunas Costeras había reclamado, en una carta enviada al Ministerio de Ambiente, que el análisis ambiental de la propuesta sea catalogado como C “por tratarse de un proyecto capaz de producir impactos ambientales negativos significativos, afectación relevante del ecosistema, alteraciones importantes del paisaje, impactos acumulativos y riesgos complejos o de mitigación incierta”.
Ante esto, se pedía que “se ponga especial foco en la adecuada localizacion del aeropuerto para este tipo de proyecto y si no se deben evaluar otras alternativas teniendo en cuenta la dimensión del impacto ambiental”.
Actualmente, la Intendencia de Rocha tiene en sus manos otra solicitud relevante para el proyecto como es el cambio de categoría del suelo y que deje de ser “rural potencialmente transformable”.