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Senadores blancos sufren inédita "crisis" ante votación dividida por Casa de Galicia y proyecto se encamina al fracaso

Con votos de Sergio Botana y Juan Straneo, que apoyaron al FA y Cabildo Abierto, se aprobó ayer una solución para los extrabajadores de la mutualista que el gobierno analiza vetar si prospera hoy en Diputados.

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Sanatorio Casa de Galicia. Foto: Archivo El País
La sesión de Diputados prevista para hoy será para los extrabajadores de Casa de Galicia.
Foto: Archivo El País

La tarde que vivieron ayer los senadores de la coalición de gobierno fue de las peores en mucho tiempo. En medio de un caos parlamentario, bajo estrés porque tenían en agenda el tratamiento urgente de dos asuntos pesados -una norma para darle algo de vida a la Caja de Profesionales y la solución económica para los exfuncionarios de Casa de Galicia-, Cabildo Abierto terminó votando junto con el Frente Amplio, mayoría a la que se sumaron, incluso, dos senadores del Partido Nacional.

Las tensiones y pase de facturas se dieron en distintos niveles a lo largo de la jornada. Por lo que, para explicar este episodio -que tendrá su continuación este jueves y “secuelas” que en el oficialismo no dudan que quedarán- hay que ir por partes.

Primero, una escena que todos comentaron como particularmente tensa. Fue en la reunión de bancada de la coalición, cuando todo estaba trancado y no había acuerdo ni para el salvataje de la Caja de Profesionales ni para los funcionarios de la cerrada Casa de Galicia, y en la que participaron los ministros Pablo Mieres (Trabajo), Azucena Arbeleche (Economía) y Karina Rando (Salud Pública).

Esa sola señal, para algunos senadores, fue más que elocuente sobre el malestar del presidente Luis Lacalle Pou. “Nos mandó tres ministros...”, señaló un senador.

Allí se dio un intercambio entre Arbeleche y el senador blanco Sergio Botana que impresionó a más de uno, no por las formas -que fueron correctas, según reconstruyó El País- sino por la firmeza de ambos: la ministra fue bien clara sobre la inviabilidad, a ojos del gobierno, del proyecto sobre Casa de Galicia que iba a terminar aprobándose por la noche, y el senador blanco -que junto con el nacionalista Juan Straneo levantó la mano con Cabildo Abierto y la coalición de izquierda- dijo que no cambiaría su postura, y recordó que hacía “un año y medio” que buscaba una solución para los extrabajadores de la mutualista y que se sintió ignorado por el gobierno.

“El cruce fue duro”, sintetizó otro de los consultados, al tiempo que otros repararon en la hosquedad con la que Arbeleche se retiró al terminar el diálogo.

En la reunión también quedó clara la postura que tomaría Cabildo Abierto. El propio Guido Manini Ríos lo explicó de esta manera: si había al menos dos blancos dispuestos a sumar sus votos con la oposición, ellos no sentían ninguna obligación de adherirse a la postura del Poder Ejecutivo -solo acompañada por los cuatro senadores colorados y los ocho nacionalistas restantes- y darían su aprobación para que la iniciativa prospere, aunque eso significara levantar la mano con la oposición.

Y en su argumentación, el líder de los cabildantes, de paso, hizo expresa referencia al veto parcial que Lacalle Pou impuso al artículo de la Rendición de Cuentas -uno de los tres- referido a la inhibición que se planteaba para los fiscales penales a ejercer la labor privada en derecho penal durante un año desde que abandonaran su cargo. Fue explícito, comentaron varios senadores, con que eso “molestó” en Cabildo Abierto, y que era un motivo más para explicar la decisión de este partido de votar la solución de Casa de Galicia propuesta por el Frente Amplio -aunque en sustancia es prácticamente igual a la iniciativa original de Botana.

Crisis blanca

Luego llegó el momento de votar y de ver cómo el hemiciclo del Senado, a la noche, quedó solamente con la bancada del Frente Amplio, la de Cabildo Abierto y los dos senadores blancos rebeldes.

“No nos tiembla el pulso de darle el apoyo a este proyecto de ley”, dijo Straneo en su exposición -luego de lamentar el día “complejo, difícil” por el que atravesó-, aunque lo que se estaba votando no fuera formalmente la iniciativa que en su momento presentó Botana.

El proyecto finalmente fue aprobado por los 17 presentes, y ahora la incógnita con lo que ocurrirá continúa hoy en la Cámara de Representantes.

La definición tomada por los blancos, colorados y el Partido Independiente es no dar el quórum para que la cámara baja sesione, con el fin de obligar a que la iniciativa fracase al filo del plazo constitucional, pues la carta magna determina que todos los proyectos que implican un aumento de gasto tienen que votarse un año antes de las próximas elecciones nacionales.

Pero Cabildo Abierto y el Frente Amplio pueden llegar pos sí solo a los 50 legisladores necesarios, aunque los coordinadores de bancada de estos dos partidos han manifestado cierta “dificultad” de convocar a esa cantidad de gente. Como sea, la posibilidad es esa.

Y al mismo tiempo están las heridas que quedaron en la bancada nacionalista con el camino independiente que tomaron Botana y Straneo. “Hay una crisis total”, dijo un blanco molesto con la situación.

Las diferencias calaron hondo hasta en la bancada del nuevo sector nacionalista Espacio País -integrado por el ministro Javier García, Botana y los intendentes Enrique Antía y José Yurramendi- que de hecho la semana pasada presentó en sociedad a sus legisladores. Porque a pocos días de ese momento, y en una discusión sobre un tema importante, votaron divididos: el suplente del senador Sebastián Da Silva, Adrián Silva, siguió las instrucciones del titular de la banca y se retiró de sala. “Esto es algo que deja secuelas”, señalaron fuentes del Partido Nacional.

Además

El posible veto y la postura de Botana

El senador Sergio Botana ha hecho bandera con el conflicto de los extrabajadores de Casa de Galicia desde que la mutualista cerró en diciembre de 2021. Su proyecto, que es casi igual al que luego presentó el Frente Amplio, en resumidas cuentas propone la creación de un fondo de US$ 30 millones para los créditos posconcursales de los exempleados. Ese fondo permitiría asumir las deudas que la quebrada institución dejó por indemnizaciones por hasta el equivalente a $ 600 mil por cada trabajador. El del gobierno, en cambio, limitaba para los reclamos un total de US$ 8 millones y un tope de $ 174 mil por cada exempleado.

Por eso por estas horas, si prospera la iniciativa votada en el Senado, Luis Lacalle Pou analiza vetarla, en cuyo caso no habría ningún recurso para atender a los extrabajadores, con lo cual se incrementaría la cantidad de juicios por reclamos.

“Pertenezco a un gobierno que se hace cargo”, dijo Botana ayer en el Senado. “Siempre estuvo a la altura y, en este caso, lo único que debe hacer mi gobierno es seguir exactamente en la misma línea que ha seguido hasta el día de hoy: se tiene que hacer sencillamente responsable de las cosas”, remarcó el legislador.

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