Los expresidentes Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle Herrera disertaron este jueves en un nuevo evento organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay, instancia en la que también estaba prevista la participación del excanciller Enrique Iglesias.
Sin embargo, según se informó durante la actividad, Iglesias debió cancelar su presencia minutos antes luego de comenzar a sentirse mal mientras se dirigía al Radisson Montevideo Victoria Plaza Hotel. Se aclaró, de todas formas, que no era un malestar que generará mayor preocupación.
Luego de sus discursos, en los que sobretodo —aunque con menciones a la realidad nacional— se enfocaron en los cambios en la dinámica de la política internacional y el nuevo orden mundial que tiene a China y a Estados Unidos como protagonistas (Sanguinetti habló en referencia al país norteamericano de la paradoja del proteccionismo primitivo” por parte de la potencia que impulsó al mundo pos Segunda Guerra Mundial), los históricos dirigentes políticos apuntaron sin concesiones contra los sindicatos.
En el caso de Sanguinetti, dijo que entre los cambios que están ocurriendo de manera vertiginosa por la digitalización se van generando “nuevos desafíos y nuevas marginaciones”.
“Tenemos fenómenos que no son de pobreza, sino de marginación cultural. En los barrios pobres, con el narco, a veces no hay pobreza. Lo que hay es marginación cultural. Hay un tema muy importante, que está en el debate todos los días: lo podríamos llamar el agotamiento del Estado de Bienestar. Europa hoy no tiene la potencia que tiene. ¿Por qué ha crecido Oriente? Porque tiene una competitividad mayor. Por esa razón también Estados Unidos cayó en el populismo. Porqué no ha podido competir con Oriente, que no es solo China. Está Japón, la naciente Singapur, el milagro increíble de Vietnam, Corea (del Sur). Tenemos un brutal déficit de competitividad”, comenzó.
En esta dirección, reflexionó: “Entonces, nuestro Estado —y lo dice un viejo batllista— llegó hasta ahí. Hoy la batalla no es como vamos a hacer para que toda esa maravilla (en referencia a la segunda mitad del siglo XX) siga mejorando. El tema es como hacemos para conservar todo lo que tenemos. Ese es el dilema de Europa. El problema de sus gobiernos no es como van a mejorar, es como van a salvar su sistema de seguridad social de hoy. Y ese es el lío nuestro también”.
Enganchada a esta reflexión, Sanguinetti continuó: “Cuando uno oye propuestas fantasiosas que le hacen al propio gobierno desde su seno, por ejemplo con el famoso Diálogo Social, se aterroriza”.
“Creo que más aterrorizado debe estar el presidente, Yamandú Orsi, pero lo que sí espero es que el ministro (Gabriel) Oddone resista”, agregó.
Recordando los que considera logros de sus dos presidencias, el colorado recordó la reforma educativa liderada por Germán Rama y afirmó que el desafío más importante que tiene el país por delante “es la educación”.
“Ahí es donde tenemos una situación muy difícil. Tomo uno de los temas que planteó hoy Luis Alberto: el sindicalismo. El gremialismo de la docencia de secundaria, el gremialismo educativo desgraciadamente es un factor de un conservadurismo de una magnitud tal que impide cualquier cosa. Para hacer algo, como la reforma de nuestra segunda presidencia, fue una guerra. Hasta por las bandejas de comidas hubo una guerra. Hasta eso se saboteó. Esos gremios, como el de puerto y la pesca, son suicidas. Unos son suicidas dramáticos cuando paran la pesca, los otros a larga distancia porque impiden el cambio de la mentalidad”, opinó el dos veces presidente de la República.
Anteriormente, en su intervención y en una línea similar, Lacalle Herrera habló de un problema a solucionar que denominó “un déficit democrático del poder”.
“Tenemos Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Todos regulados por la Constitución, leyes y decretos. Tenemos el poder partidario, los centros de poder de los partidos políticos reglamentados en sus procesos electorales, en el ejercicio de sus autoridades, en sus finanzas. Ahora, hay un centro de poder en nuestro país que es el sindical y no tiene ninguna de esas reglamentaciones de democracia", sostuvo el exmandatario blanco.
Y añadió: "Todos sabemos que la importancia de las decisiones sindicales incide a veces mucho más que los propios partidos en la vida económica y social del país. Es necesario que estas asociaciones, así como la de los empresarios, tengan regulación democrática para que se sepa cuál es la legitimidad de los poderes que ejercen. En eso tenemos un déficit democrático. En nuestro sistema la legitimidad del poder la da el voto”.
Por tanto, agregó que , se debe "igualar a todos los centros de poder tomando decisiones al respecto”.
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