El Parlamento está en su segundo día de estudio del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Los legisladores quieren darle un tratamiento rápido pero, al mismo tiempo, recibir las delegaciones que tengan algo para decir al respecto. El Pit-Cnt concurrió sobre el mediodía de este miércoles y marcó la importancia de que el gobierno “apure” al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a quien le ordenó un estudio de impacto a nivel local, para poder empezar a diseñar las estrategias complementarias.
“No se tiene toda la información (sobre cómo afectará) pero, de todas formas, saludamos que el Parlamento haya convocado a actores sociales porque, lamentablemente, en otros países de la región no se ha procesado ningún debate”, indicó el secretario de relaciones internacionales del Pit-Cnt, José Olivera.
En esa línea, el dirigente sindical reafirmó que insisten "mucho en la necesidad de contar con un estudio de impacto" y conformar ámbitos sectoriales con integración de las distintas partes —como la academia, los trabajadores y los empresarios— “para discutir políticas activas del Estado”.
A su entender, la “discusión es mucho más profunda a si son cinco kilos de arroz más o menos” a partir de la implementación del acuerdo. “Hay que salir de la falsa dicotomía de discusiones de si es bueno o malo”, apuntó, y señaló que se deben debatir las “distintas aristas y visiones en términos de profundidad”.
La comisión a la que concurrió el Pit-Cnt estudia la ratificación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, la que está previsto se vote en la próxima semana en ambas cámaras. Aunque este ámbito está en el Senado, concurren diputados con el objetivo de que el tratamiento sea más rápido y las delegaciones no deban ir dos veces.
El lunes fue el turno del canciller Mario Lubetkin, quien se llevó una serie de preguntas de los legisladores, que responderá cuando regrese el próximo lunes junto al ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone.
“Dimensión estrictamente mercantil”.
El Pit-Cnt entregó un documento a la comisión donde dice que hay un “riesgo de profundizar asimetrías productivas y debilitar el empleo industrial” si no hay una “estrategia nacional clara y coherente”. Al mismo tiempo, se asegura que, “con una orientación estratégica y participativa, el acuerdo podría integrarse a un proyecto de desarrollo basado en la diversificación productiva, la innovación tecnológica y la justicia social”.
Otro planteo refiere a que “aún no se han desarrollado instancias regionales de negociación para la distribución de cuotas entre los Estados parte, ni se han abordado de forma sistemática los eventuales efectos que la competencia europea podría generar sobre las exportaciones uruguayas hacia Brasil, principal socio comercial dentro del Mercosur”. En esa línea, se marca que “esta indefinición agrega un nivel adicional de incertidumbre respecto de los beneficios efectivos y de los posibles desplazamientos comerciales intrarregionales”.
También se puso arriba de la mesa que el “actual proceso de aprobación en la Unión Europea se está avanzando exclusivamente en la ratificación del pilar comercial”.
“De concretarse este escenario, el acuerdo entraría en vigor únicamente en lo relativo a la liberalización del comercio, mientras que el componente político y de cooperación quedaría pendiente”, se indica, y añade: “Este desdoblamiento altera el equilibrio original del acuerdo (que ya sería desigual). La concepción inicial buscaba articular la apertura comercial con cooperación, diálogo político y compromisos de desarrollo sostenible. La aplicación parcial rompe esa lógica y reduce el instrumento a su dimensión estrictamente mercantil, debilitando los componentes que podrían contribuir a mitigar las asimetrías estructurales entre ambos bloques”.